Cristina Kirchner o Florencio Randazzo: a quién prefieren los intendentes de la provincia de Buenos Aires

Cristina Kirchner o Florencio Randazzo: a quién prefieren los intendentes de la provincia de Buenos Aires

A menos de un mes para que venza el plazo para presentar las listas de candidatos, los jefes comunales se alinean detrás de los dos líderes que tiene el PJ. La ex presidente quiere una lista de unidad mientras que el ex ministro aseguró que competirá en las PASO

En unos 20 días, cuando venza el plazo para la presentación de listas de precandidatos, el peronismo tendrá menos incertidumbres y más certezas. Sus dirigentes sabrán quiénes serán candidatos y cómo será el futuro inmediato del partido. Se enterarán si hay unidad o PASO. Sabrán, después de muchos meses conviviendo con la duda, si Cristina Kirchner será candidata a senadora, si apoyará una lista y bendecirá a un candidato, o si pondrá un pie afuera de la política nacional. También terminarán de convencerse si es verdad o no que Florencio Randazzo está dispuesto a poner todas las fichas que tiene en las elecciones primarias. En definitiva, tendrán seguridad y alivio.

En este tiempo de idas y vueltas dentro del PJ, los intendentes le aportan un condimento picante a la novela peronista. Se juntan, se separan, se vuelven a unir. Algunos especulan y esperan que al reloj se le escapen los minutos con mayor velocidad. Otros se aferran a las encuestas y le piden a la ex Presidente, cada vez con mayor énfasis, que se presente. Un tercer grupo ya decidió que para renovar el partido el mejor candidato es el ex ministro.

La reunión del último miércoles en la histórica sede de Matheu 130 dejó en el aire una idea clara. La mayoría de los intendentes y dirigentes quieren que el PJ afronte los próximos comicios con una lista de unidad. Creen que las PASO son destructivas e improductivas. "Si no las hacen ni Cambiemos ni el Frente Renovador, ¿por qué las tenemos que hacer nosotros?", analizó un legislador bonaerense. Pero los impulsores de la unión están divididos. Un grupo quiere la unidad con Cristina liderando la lista, el otro pide que se trabaje para unir el partido y que después se defina quién es el mejor candidato para competir.

 El kirchnerismo reúne a unos 36 intendentes; algunos más fieles que otros a la impronta ideológica

"¿Cómo es? ¿Nosotros traccionamos los votos y no tenemos decisión en el armado de las listas?", se preguntó un intendente del Conurbano que exige participación en la mesa de definiciones aunque sabe que es difícil que tenga una silla para sentarse. "Nadie conoce el territorio mejor que nosotros, que lo gobernamos", asegura un líder municipal que gobierna uno de los distritos con mayor cantidad de habitantes. Uno de los jefes comunales del interior bonaerense está seguro de que en este tiempo del peronismo los intendentes deben tener mayor participación en la toma de decisiones. "Soy de los que cree que la unidad no se logra entre cuatro paredes con diez dirigentes", afirma.

Buenos Aires tiene 135 distritos. En 52 de ellos gobierna el peronismo. La supremacía territorial la perdió después de la última elección, cuando María Eugenia Vidal cortó 28 años de gobiernos del PJ y se quedó con el 40% de los votos en la provincia más poblada del país. Desde ese entonces, cuatro intendentes cambiaron de frente político. Adrián Sánchez (Exaltación de la Cruz), Ismael Passaglia (San Nicolás) y Hernán Bertellys (Azul) se sumaron a las filas de Cambiemos, mientras que Alexis Guerrera (General Pinto) se pasó al Frente Renovador.

En el kirchnerismo mantienen la histórica idea de que mientras más intendentes junten, más apoyo obtendrán. Además, consideran que es una forma de mostrar consenso frente a un proyecto político y de respaldar la figura de Cristina Kirchner. En ese espacio comulgan 36 intendentes. Algunos más fieles que otros a la impronta ideológica y la dinámica interna. Todos convencidos de que la ex Presidente debe ponerse el traje de candidata.

 El randazzismo cree que sumar intendentes al espacio no implica necesariamente sumar votos

Los primeros en hacer un pedido concreto fueron los jefes comunales de la Tercera Sección Electoral, donde se encuentran las localidades más pobladas y el peronismo obtiene el mayor porcentaje de votos. Fue durante la última reunión en la sede del PJ Nacional, en donde aseguraron que Cristina "es clave en el Congreso para frenar el ajuste que está realizando Cambiemos". En los próximos días, los intendentes de la Primera Sección se unirán al operativo clamor y harán público su pedido para que la ex mandataria sea candidata.

Los 36 intendentes que están con el kirchnerismo son: Verónica Magario (La Matanza), Martín Insaurralde (Lomas de Zamora), Walter Festa (Moreno), Fernando Gray (Esteban Echeverría), Mariano Cascallares (Almirante Brown), Jorge Ferraresi (Avellaneda), Mario Secco (Ensenada), Ricardo Curutchet (Marcos Paz), Leonardo Nardini (Malvinas Argentinas), Ariel Sujarchuk (Escobar), Francisco "Paco" Durañona (San Antonio de Areco), Juan Ustarroz (Mercedes), Santiago Maggiotti (Navarro), Pablo Zurro (Pehuajó), Hernán Ralinqueo (25 de Mayo), Aníbal Regueiro (Presidente Perón), Patricio Mussi (Berazategui), Julio Pereyra (Florencio Varela), Alberto Conocchiari (Leandro Alem), Mauro Poletti (Ramallo), Hernán Yzurieta (Punta Indio), Osvaldo Caffaro (Zárate), Oscar Ostoich (Capitán Sarmiento), Julio Marini (Benito Juárez), Alejandro Acerbo (Daireaux), Néstor Álvarez (Guaminí), Alberto Descalzo (Ituzaingó), Juan Carlos "Chinchu" Gasparini (Roque Pérez), Hugo Corvatta (Saavedra), Héctor Olivera (Tordillo), Roberto Álvarez (Tres Lomas), Gustavo Barrera (Villa Gesell), Francisco Echarren (Castelli), Gustavo Menéndez (Merlo), Juan Pablo de Jesús (Partido de La Costa) y Marisa Fassi (Cañuelas).

En el randazzismo la situación es radicalmente opuesta. No confían en el supuesto direccionamiento de votos que generan los jefes comunales cada vez que les piden a los habitantes de las localidades que gobiernan que voten por un determinado candidato. Están convencidos de que sumar intendentes al espacio no implica sumar votos con seguridad. Con esa idea, y corriendo en desventaja frente a las adhesiones que concentra la figura de Cristina, Randazzo tiene el apoyo asegurado de 14 intendentes.

Los que respaldan la candidatura del ex ministro y la idea de dirimir las diferencias del partido en unas PASO son: Juan Zabaleta (Hurlingham), Gabriel Katopodys (San Martín), Eduardo "Bali" Bucca (Bolívar), Ricardo "Pito" Casi (Colón), Jorge Cortes (Hipólito Yrigoyen), Germán Lago (Alberti), Gustavo Cocconi (Tapalqué), Walter Torchio (Carlos Casares), Juan Carlos Veramendi (General Paz), Alfredo Rubén Fisher (Laprida), Gustavo Walker (Pila), Marcos Fernández (Monte Hermoso), Ricardo Alessandro (Salto) y Marcelo Santillán (Adolfo Gonzales Chaves).

Dos de los históricos dirigentes que tiene el PJ bonaerense aún no definieron si apoyarán a la ex Presidente o al ex ministro. Mario Ishii (José C. Paz) y Alejandro Granados (Ezeiza) caminan por el medio en un espacio político donde no se mira con buenos ojos a los moderados de color gris. Ambos coquetearon con gobierno de Vidal pero reafirmaron su pertenencia al peronismo. El caso de Granados muestra a la perfección los cambios de rumbo de algunos intendentes en el último año y medio. Apenas asumió su mandato aseguró: "No tengo nada que ver con el Frente para la Victoria". En la última semana, su esposa Dulce Granados estuvo presente en la mesa de Acción Política del PJ y en la reunión que mantuvieron los jefes comunales de la Tercera Sección para reclamar la candidatura de Cristina. El acercamiento de su mujer al kirchnerismo se convirtió en una señal clara y luminosa.

Unidad o PASO. Cristina Kirchner o Florencio Randazzo. Kirchnerismo o randazzismo. En el PJ discuten cada día sobre cómo reestructurar un espacio que sufrió uno de los golpes electorales más duras de su historia. Los intendentes juegan su propio partido. Necesitan conservar el apoyo en los concejos deliberantes y asegurar la gobernabilidad hasta el final del mandato. Todos quieren tener mayor participación en las decisiones. Se malacostumbraron a no tener injerencia en un gobierno donde la lapicera la tenían algunos pocos.

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