Macri tacha la doble, la gran Angeloz y el cristinismo mapuche

Macri tacha la doble, la gran Angeloz y el cristinismo mapuche

La campaña está lanzada. Este lunes, reunión clave del PRO. Movimientos en las provincias.

Define el Gobierno campañas provinciales sin internas

Una de las leyes de la política no escritas –esas de vigencia permanente– es que nunca debés dejar que tus adversarios se junten y hagan fila para cachetearte. Y menos si ellos segmentan los turnos de bofetada, como los gobernadores que piden hora para elegir día de elecciones, despegadas de las nacionales. El objetivo de la primera reunión del año de la mesa chica del PRO, este lunes, es desbaratar esa maraña que se va armando de elecciones en serie, cada una más adelantada que las otras, y en todo caso convertirla en una palanca para la reelección.

Le pone espuma el resultado de algunas encuestas, como la D'Alessio IROL - Berensztein, que dice que el 39% cree que la situación mejorará en 2019. Ahí es adonde está el voto, y no tanto en los nombres que aparecen en los sondeos, según creen los que hacen campañas con marketing y no con estrategia. Un ejemplo es que, para esa consultora, las figuras de mayor prestigio, y en aumento, son Roberto Lavagna y Ernesto Sanz, que no juegan este partido.

"La triste reflexión es que, si te vas de todos lados y además te callás la boca, crecés en las encuestas...", comentó uno que sí está en el juego. La cita es de urgencia, para desmenuzar, por ejemplo, la situación en Río Negro. El viernes, el rionegrino Alberto Weretilneck madrugó a todos anunciando que los comicios para cargos en su provincia serán el 7 de abril. Lo dijo pocas horas después de estar a solas con Mauricio Macri en Bariloche. La cercanía temporal la manejó el astuto gobernador para dar la señal de que tiene el aval presidencial.

No importaría mucho ese simple capricho de fecha, si no viniera con delación premiada (diría un lava jato): Macri escuchó el plan de Weretilneck para hacerse reelegir por tercera vez como si fuera la segunda. ¿Quién no va a creer que eso fue prenda de un acuerdo para asegurar un triunfo del no peronismo en esa provincia, que tiene en Martín Soria a un abanderado del cristinismo extremo? Que se lo expliquen a los macristas de Río Negro, a quienes lastima este aval presidencial, después de que dieran la vida peleando contra el reeleccionismo.

Esa y otras cuitas provinciales justifican que la mesa que coordina Marcos Peña adelante su trabajo para este lunes de veranoinmisericorde –por el calor y por los sofocones que motivan estos adelantamientos–. Van a estar Rogelio Frigerio, Humberto Schiavoni, Horacio Rodríguez Larreta, Francisco Quintana –que no la esperen a María Eugenia Vidal, que aguardó a los Reyes Magos en Chapadmalal y seguirá allí algunos días más–. Hace además campaña en Mar del Plata, adonde cree es vital ganar las elecciones después del resbaladizo mandato de Carlos Arroyo, que no quiere compartir con ella ni el sol. Para ese propósito copa la plaza que antes acaparaba Daniel Scioli.

El reencuentro de la mesa chica del PRO ocurrirá este lunes al mediodía en el comedor del jefe de Gabinete, que es hoy quien tiene el tablero de comando con todo el vértice del poder de vacaciones. Por estas horas regresa Federico Pinedo, que viene con todos los secretos de Cumelén, después de compartir las mágicas costas del Nahuel Huapi con Macri y un itinerante grupo, que transitó junto a él en varias cenas y almuerzos –entre ellos Esteban Bullrich, Nicolás Dujovne, Javier Campos, Nicolás Caputo, Carolina Stanley, Federico Salvai, y muchos otros–.

Entre esos secretos está el del propio futuro de Pinedo, a quien el Senado elegirá en la última semana de febrero como presidente provisional, pero debe resolverse si reelegirá o tendrá otra misión como candidato porteño –seguramente primero en la lista de diputados, si es que no repite en la Cámara alta–. En esta reunión del PRO, que ya está en "modo campaña", a diferencia de sus aliados del radicalismo, que están en "modo avión" –desconectados de la red, por así decirlo– se alzará la voz para imponer algunos criterios ante el adelantamiento masivo. Uno de ellos es evitar, cuando se pueda, las elecciones internas para candidatos en las provincias, sean locales o nacionales. Quieren un festival del acuerdo, de la rosca diría un Monzó, si lo dejasen hablar.

El caso testigo va a ser Córdoba. En una previa al almuerzo del PRO “chez Marcos”, la mesa va a recibir a un cuarteto cordobés. Lo integran los diputados Héctor Baldassi –detto “La Coneja”– y Gabriel Frizza, la senadora Laura Rodríguez Machado y el presidente del partido en esa provincia, Darío Capitani. Les van a decir que en su distrito no va a haber internas, que la candidatura a gobernador saldrá de las encuestas, y que por ahora el que va adelante es Mario Negri, con el apoyo de Baldassi y Luis Juez.

Ramón Mestre tendrá que aceptar, porque si no el PRO no le firmará el llamado a internas. Ramoncito va a responder, porque no es fácil. El celo del oficialismo en este distrito es innegociable. Macri cuando habló en una radio de Córdoba dijo: "Ustedes mueven al país, son mi provincia". Lo mueven a él, como en 2015 que lo hicieron presidente. ¿Cómo no va a ser su provincia?

Otro criterio es imponerles a los que se postulen a cargos locales de gobernador en elecciones anticipadas, la prohibición para que después se presenten a cargos nacionales. Non bis in idem (No dos veces por lo mismo), diría el jurista. Los adelantamientos tienen que ver no sólo con martingalas de marketing. Los ardides con fechas, enganches y desenganches, nunca son demasiado importantes para el resultado. El público es siempre más astuto que los dirigentes, y se da cuenta de que son espejitos de colores. Lo que los adelantamientos permiten es más libertad a los dirigentes. El 22 de junio cierra la inscripción de precandidatos a las PASO nacionales. Desde esa fecha corren incompatibilidades para postularse en varios cargos. Pero hasta esa fecha, un Schiaretti, o un Juan Manzur pueden ser candidatos a gobernadores, y después ir a una PASO nacional.

En ese registro tiene sentido el acuerdo de Pichetto con Weretilneck, con quien puede hacer campaña provincial antes del cierre de las PASO; y después anotarse a presidente, o a senador nacional en la banca que termina este año. “El senador Miguel Pichetto tiene atornillada la relación con el gobernador” –como dijo Weretilneck después de reunirse con Macri– y en ese entendimiento figura una candidatura de su hijo, Juan Manuel, a la intendencia de Viedma. Los radicales no piensan anotar candidatura, porque dividirían al anti-peronismo, y podrían facilitar el triunfo de Martín Soria, que orbita en el cristinismo extremo. El consuelo es armar una colectora de diputados provinciales que le permita a Cambiemos estar cerca de quien tiene más chance de ganar, con un lugar para Sergio Wiski, uno de los predilectos de Peña en Río Negro (hoy es diputado nacional y se le acaba la banca).

La mesa del PRO comunicará que no se puede ser candidato "doble a nada". Es el momento de los radicales de esa provincia: en un encierro nominaron a la diputada nacional Lorena Matzen como postulante a gobernadora –igual su mandato como diputada vence en 2021–. Con esa ficha van a buscar un acuerdo con Weretilneck, que tiene que impedir que se le divida el no-peronismo para frenarlo a Soria. Amparado en el magnicidio de Carlos Soria –cuya fórmula integró en 2015–, hará la gran Angeloz, o la gran Evo Morales, que sostiene su pretensión para repetir en Bolivia, donde ser candidato es un derecho humano.

¿Y la justicia? Weretilneck le dijo a Macri que el Tribunal de Justicia de su provincia lo apoya ya con tres votos, y que la Suprema Corte de la Nación no se meterá, como no se metió en la ley de lemas de Santa Cruz. Todo rapidito, rapidito: en Río Negro hubo ley de PASO local obligatoria, pero nunca llegó a aplicarse y fue derogada. El 15 de enero hay cierre de listas. Sin aliento.

Algo tendrá que decir la mesa sobre Neuquén, en donde se dio –en la madrugada del sábado– el cierre de candidaturas para las elecciones del 10 de marzo y en donde se enfrenta un Cambiemos empapado de neo evangelismo con el papismo más rancio. “Pechi” Quiroga no sólo lleva a un pastor protestante de candidato a vicegobernador, David Schlereth. Desafía al gobernador Omar Gutiérrez y busca apoyos en esa frecuencia religiosa, que pone también a la segunda legisladora provincial de una tira colectora que lo apoya. Se trata de Nadia Márquez, de la Iglesia Jesús es Rey. Todo un desafío para el votante estándar del macrismo.

Interviene en esa disputa el cristinismo, cuya lista presentó el propio Juan Grabois, que está entre Santa Marta y el Instituto Patria. La intención de este tercio es que logre el voto del peronismo y la izquierda neuquina, y ya levanta temores entre el empresariado. Imaginan, a la tercera copa, que si ganase el candidato Rioseco, que tiene la venia del Instituto Patria, pasará a gobernar nada menos que el territorio en donde late el principal proyecto de esta Argentina, Vaca Muerta. Si ocurriera, dramatizan en las mesas de petroleros, menudo mensaje político a los inversores –cuya merma preocupa en la región, antes tan atractiva para los negocios–, ya que sería una muestra de recorte de poder de un gobierno que perdería un emirato propio, en manos, nada menos, que de un mandatario identificado con la madre de todos los temores –Cristina de Kirchner–.

Esta posibilidad incluye el fantasioso escenario de un gobierno cristinista y mapuche, que aportaría ideas, como darles a esos pueblos originarios participación en las riquezas. Algunos con más calle y recorrido, desdramatizan al recordar que Rioseco viene de una ciudad como Cutral Co, a la que el gobierno de Felipe Sapag le dio, como reparación de los efectos de la privatización de YPF, una concesión petrolera que le permite una caja importante para hacer política. Esa concesión es de 1996 y por 99 años. La comuna la concedió a privados y este año se extendió por 35 años con un contrato por más de USD 2.500 millones de inversión, y un bono para esas comunas de USD 15 millones, según la propuesta pública de la firma Pampa Energía, que administra el empresario Marcel Mindlin. O sea que Rioseco es un colega en la actividad hidrocarburífera.

Otros, que calan más hondo, creen que después de que Macri avaló el debate sobre el aborto, no le costará mucho avanzar en alguna concesión a los mapuches. Ya validó el matrimonio igualitario –al no apelar aquel fallo judicial, antes de que se sancionase la ley en 2010– y empujó la entrega de tierras en las villas a sus ocupantes.

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