Crisis de conducción

Crisis de conducción

Los tiempos se acortan y el Justicialismo no encuentra a los candidatos que puedan disputarle el poder a Cambiemos en el próximo turno electoral. Ninguno de los que aparecen en la grilla alcanza el status de conductor indiscutido.

La oposición toda, y el peronismo en particular, se enfrentan a un gran dilema. No aparece la contracara de Mauricio Macri, mucho menos la de María Eugenia Vidal; y en ese contexto, la carrera electoral para 2019, cuya distancia se acorta, empieza a tener una falencia que todos reconocen y que nadie sabe cómo se va a solucionar.  

No hay un emergente claro, y el peronismo se asemeja más a una bolsa de gatos, donde todos se pelean con todos mientras, paradójicamente, los mismos dirigentes que se vituperan por lo bajo hablan públicamente de la imperiosa necesidad de unidad. Un “gataflorismo” alimentado por la falta de un general indiscutido al que todos reporten y obedezcan. Ese liderazgo no está y, lo que es peor, quienes quieren ocupar el sitial tienen más objeciones que apoyos.

Mientras tanto, el Gobierno goza de esa ausencia de un líder opositor que pueda poner en riesgo la continuidad de Cambiemos, y está muy cómodo en la confrontación con Cristina Fernández y el kirchnerismo. El resto del peronismo prácticamente no puede terciar en esa dicotomía, y le cuesta encontrar la fórmula para romper la grieta K-anti K.

Las reuniones han pasado a ser una constante entre los dirigentes del peronismo. Sin embargo, los resultados en pos de la proclamada unidad brillan por su ausencia. El postergado congreso provincial del PJ bonaerense debería empezar a poner un poco de orden, aunque nadie puede garantizarlo. El antecedente reciente indica que a Gustavo Menéndez lo erigieron presidente del Consejo Provincial del PJ con el apoyo de casi todos. Hoy aparecen más cerca de él quienes quisieron enfrentarlo, mien-tras lo esmerilan aquellos que lo apoyaron y tienen buenos vínculos con el Gobierno provincial.

En el PJ nacional, la situación no varía demasiado, y el partido sigue sin encontrar el camino y el discurso para convencer hacia adentro y preocupar hacia afuera. En la última semana, mientras el PJ bonaerense adhirió, el capitalino y el nacional se despegaron de la marcha de Hugo Moyano. Después, cuando vieron la multitud que congregó el camionero, los arrepentidos eran varios. En muchos casos, el peronismo parece haber perdido ese timing para los golpes de efecto que lo supo diferenciar del resto.

Entre los opositores, Cristina Fernández es la figura que más intención de voto tendría, de acuerdo a las encuestas, pero está lejos de ser una solución. Más bien, en la búsqueda de unidad y de encontrar un emergente, aparece como un escollo. Hasta en el kirchnerismo reconocen que la expresidenta no contaría más con el caudal electoral necesario que le permita vencer en una segunda vuelta. Ella ya demostró, el año pasado, que le cuesta ceder el lugar, y nunca va a dejar de soñar con la vuelta, sobre todo cuando, desde su claque, la incitan con el “vamos a volver”.

“Con el peronismo solo no se puede, y sin el peronismo tampoco”, repite incansablemente Aníbal Fernández. Llegar a esa síntesis aparece hoy como una utopía, pese a que es la única salida aparente para encontrar una contracara que ponga nervioso al Gobierno. Y las escuchas que se difundieron de la exmandataria indican que a ella poco le importa estar o ir con el peronismo. Ha calificado al partido como “un cocoliche”, y dijo sobre sus dirigentes: “Que se suturen el orto. Aparte a mí nunca me importó el partido”.

El kirchnerismo, por las dudas, anota a otros posibles presidenciables, pero están lejos de aparecer como una opción ganadora. Quizá el caso más emblemático es el de Amado Boudou, montado sobre un increíble suceso que se da desde que salió de la cárcel: a cada acto que va lo aplauden como un héroe. Claro, son actos poblados de ultrakirchrismo, pero que alcanzan para despertar ilusionismos.

La lista de aspirantes a la presidencial de 2019 es larga entre los que podrían ser y los que quieren ser. Ninguno alcanza la figura de indiscutible, ni mucho menos. Demasiados coroneles y ningún general. Para los analistas políticos, “hay una gran crisis dirigencial” que explica la falta de liderazgos y, aunque una vez definido el candidato, “proyectarlo no sea tan difícil”, es evidente que en la escasez se nivela hacia abajo, y resulta dificultoso encontrar el emergente.

Entre los gobernadores, una cantera de posibles presidenciables tampoco se avizora demasiado. Entre los muy nuevos y los desgastados aparecen los que sufrieron un duro revés en sus aspiraciones con los resultados electorales del año pasado, como los casos del salteño Juan Manuel Urtubey o el cordobés Juan Schiaretti.

Y si el panorama para la presidencial se presenta difícil para el peronismo, mucho más lo es en la competencia por la provincia de Buenos Aires. ¿Un intendente? En la puja por volverse primus inter pares son varios los que aspiran al sillón de Dardo Rocha, y pocos los que cederían las aspiraciones si las chances son reales, mientras que preferirían seguir en sus distritos si el panorama se presenta complicado. ¿Sergio Massa? Para algunos empieza a ser la posible salida, pero el propio protagonista no se prestaría si enfrente la tiene a María Eugenia Vidal. Además, Massa también apuesta a que lo vayan a buscar todos para ser el uno para la Rosada.

Los analistas consultados por La Tecla auguran unas PASO entre más de un candidato del peronismo, y que después todos se encolumnen detrás del ganador. Una experiencia similar a la de 2003 (aún sin Primarias Abiertas), de la que emergió Néstor Kirchner. De todos modos, en el peronismo se sabe que la máxima reza “el que gana conduce y el que pierde acompaña”, pero en los últimos años, la última parte de la frase algunas la trocan por “el que pierde traiciona”.

Quizá uno de los análisis más crudos de lo que le sucede al Justicialismo, y en buena parte a toda la oposición, lo haya expresado un viejo dirigente radical ante una consulta de este medio. “Veo al peronismo en el mismo proceso en el que entramos nosotros después del 2001, cuando cada uno de los de abajo trataba de salvar su propia ropa, y se apoyaban a distintos candidatos, no para ganar una elección a presidente o a gobernador, sino para meter un legislador o un concejal”, reflexionó.

Ese mismo dirigente concluyó diciendo que “la única forma de entender que Cristina siga teniendo tanta centralidad es porque muchos creen que es la única que puede sacar algunos votos, y aunque ella no llegue a nada, el resto se podrá acomodar en una banca, o conservar alguna intendencia”. 

CRISTINA FERNANDEZ

•    La expresidenta aparece como una figura central de la oposición. A la vez, con ella y con su espacio político el Gobierno ama confrontar en una dicotomía que todavía le sirve. 

•    Es el faro en el sueño del “vamos a volver” del kirchnerismo, y si bien desde los otros sectores del peronismo se alzan voces de “todos adentro en una mesa de unidad”, quienes están fuera del mundo K la quieren como parte pero no como candidata.

•    Pesa en muchos la sospecha de que si no es la candidata (o quien ella señale) puede forzar una ruptura que termine por desangrar al peronismo; y concrete su sueño de un nuevo espacio fundacional que la tenga como piedra basal junto a la memoria de Néstor Kirchner.

•    Su piso electoral es el más alto entre todos los opositores, pero ese piso y el techo están demasiado cerca y eso no alcanzaría para arrebatarle el gobierno a Cambiemos. Las encuestas se muestran casi invariables al respecto.

•    La amenaza judicial es una espada de Damocles que no deja de balancearse sobre la cabeza de la exmandataria. Una herramienta demasiado fuerte en poder del “círculo rojo” que la desprecia. 

SERGIO MASSA

•    Desde la victoria legislativa de 2013 a la derrota categórica de 2017, pasando por la caída en las presidenciales 2015, el Frente Renovador perdió volumen electoral, y su líder también ha visto disminuida su imagen pública.

•    El sector que lo acompaña se divide entre quienes lo empujan a una forzada unidad con el peronismo y aquellos (cada vez menos) que prefieren conservar independencia con la ilusión de que Massa termine siendo la síntesis de la mayor parte de la oposición.

•    Por edad y posicionamiento puede mantener ciertas esperanzas de arribar alguna vez a la Casa Rosada, aunque ese turno no necesariamente sea 2019. Dos derrotas consecutivas en esa carrera lo alejarían definitivamente del sueño. “Me velaron pero se olvidaron de tomarme el pulso”, suele decirle a los suyos.

•    ¿La Gobernación es ahora una posibilidad? El la esquiva pero no deja de ser un escalón que antes estaba descartado y ahora podría resurgir, sobre todo porque el peronismo tampoco cuenta con una figura que salga a competir en la Provincia. No enfrentará a Vidal si la imagen e la Gobernadora se mantiene como hasta ahora.

•    Mientras coquetea con acercarse al PJ busca reposicionarse con el fortalecimiento de sus equipos técnicos.

FLORENCIO RANDAZZO

•    La aventura legislativa 2017 le salió muy mal, incluso para la consideración del resto del peronismo que no lo acompañó entonces y le endilga haber sido funcional a los intereses electorales de Cambiemos, sobre todo por no haberse bajado tras las PASO.

•    Muchos dentro del PJ lo miran con recelo, pero en la búsqueda de la unidad de todos los sectores es un dirigente que prefieren tener en la mesa. De todos modos, el fuego presidencial de Randazzo parece haberse apagado con el resultado de los últimos comicios.

•    El exministro de Transporte volvió a optar por el perfil bajo después de las elecciones, sin mostrarse demasiado y sin hacer declaraciones. Es un reproche que le hacen incluso quienes lo siguen.  De cualquier manera sigue en actividad en sus oficinas capitalinas, y pide que no trasciendan las reuniones que mantiene.

•    Cree que la renovación debe hacerse antes de buscar un candidato presidencial para el 2019, y que ese proceso debe hacerse lo más secretamente posible (casi utópico tratándose del peronismo).

JUAN MANUEL URTUBEY

•    El gobernador de Salta alberga un sueño presidencial desde hace tiempo, y ya se anotó en la carrera para 2019. Lo dijo antes de las legislativas del año pasado, cuando la derrota en su provincia fue un fuerte revés para esas aspiraciones.

•    Ir por la calle del medio entre un peronismo moderado con diálogo intenso con el gobierno no parece ser la mejor alternativa para una oposición que necesita un candidato fuerte y de tono crítico hacia las políticas de Cambiemos.

•    Mientras un sector del peronismo banca su candidatura presidencial (por caso el diputado Diego Bossio ya mostró su apoyo), la sintonía del mandatario salteño con Macri lo alejan demasiado de otras expresiones opositoras que le advierten un pensamiento “demasiado parecido al que impera en el macrismo”.

•    En su discurso, Urtubey plantea un “peronismo moderno”, aggiornado a las nuevas tendencias políticas mundiales, pero para muchos le sigue faltando claridad sobre cuál es ese peronismo y cuáles las políticas que debe seguir.

FELIPE SOLÁ

•    El diputado nacional amanece como un posible candidato presidencial, a partir de su propio deseo y de encontrar dentro del peronismo algunas expresiones que comienzan a verlo como una opción válida, sobre todo desde la remanida frase “puede ser una prenda de unidad”.

•    Solá nada dice de esta aventura que le ronda la cabeza, pero actúa en pos de ella. Ya se ha comunicado con dirigentes de la provincia de Buenos Aires que lo acompañaron en su etapa como gobernador. Algunos ocupan importantes cargos y otros están en sus casas.

•    Fue el primero en querer volver al redil del peronismo desde el Frente Renovador, al punto que en el massismo siempre lo miraron de reojo. Ahora es quien invita a Sergio Massa a que se sume a una gran unidad de la oposición con base en el PJ. Después, difícilmente el tigrense acepte quedar debajo de Solá en la puja por candidaturas.

•    El ez gobernador tiene para mostrar una lejana pero cada vez más reconocida gestión en la provincia de Buenos Aires, y es respetado en el partido. Como contrapartida no es hoy uno de los dirigentes que aparece en el candelero como competidor de Macri.

ALBERTO RODRIGUEZ SAÁ

•    El gobernador de San Luis tiene a la Casa Rosada como la meta para culminar su carrera política, pero está lejos de ser una primera opción. “¿Por qué no puede pasar como con Kirchner en el 2003”? se entusiasman cerca del puntano. 

•    Su alianza con Cristina Fernández después de haber sido un conspicuo opositor al kirchnerismo lo desperfiló, e incluso le costó la pérdida de seguidores. Pero esa alianza le permitió lanzarse en la carrera acompañado por el K Jorge Capitanich.

•    Rodríguez Saá-Capitanich es la primera fórmula que se anota para 2019, aunque más allá del efecto mediático de la presentación, en el peronismo vaticinan que es demasiado temprano para adelantar binomios.

JUAN MANUEL DE LA SOTA

•    El exgobernador de Córdoba no sepultó nunca su aspiración presidencial y, luego de dos años de impasse tras competir en las internas de 2015 con Sergio Massa, vuelve al ruedo con las intenciones de ser una de las figuras de la unidad del peronismo.

•    Al igual que su predecesor, el actual gobernador Juan Manuel Schiaretti también aparece como una alternativa viable dentro de sectores del peronismo. De todos modos, Schiaretti iría por la reelección.

•    Colocar al frente de la boleta presidencial a alguien de la segunda provincia del país es tentador, aunque es precisamente uno de los territorios donde Cambiemos se muestra más fuerte y el peronismo ya tiene un desafío grande para retenerlo.

EL RESTO DE LOS GOBERNADORES

•    La falta de una figura convocante para todo el peronismo deja en condiciones de posicionarse a muchos dirigentes, y en ese contexto los gobernadores peronistas tienen todo el derecho de soñar. 

•    El sayo le cabe tanto al joven gobernador de San Juan, Sergio Uñac, sobre quien se posan muchas esperanzas futuras; al tucumano Juan Manzur y  al chaqueño Domingo Peppo. Todos al frente de nuevas gestiones y sin un palmarés previo que los deje mal parados.

•    El principal escollo que encuentran es que, más allá de sus provincias son desconocidos para el resto del electorado nacional (sólo Manzur puede tener un poco más de conocimiento por haber sido ministro de Salud de la Nación), y provienen de provincias chicas. El operativo instalación ya debería estar en marcha.

EN LA HOJA DEL KIRCHNERISMO

•    Agustín Rossi. El diputado nacional por Santa Fe, fiel soldado K, ya dijo que su candidata presidencial para el próximo turno es Cristina Fernández, pero desde el kirchnerismo algunos lo ven a él como un posible candidato presidencial del espacio si la expresidenta da un paso al costado. Para Rossi, “la primera tarea es construir la arquitectura de la oposición”

•    Axel Kicillof. En un contexto donde la economía juega un rol cada vez más importante, la figura del exministro de Cristina Fernández toma relevancia en el espacio que conduce la expresidenta. El diputado tiene un rol clave en el Congreso y se espera que su nivel de exposición suba mientras los problemas económicos ocupen una buena parte de la egenda mediática.

•    Amado Boudou. Parece una candidatura inverosímil y sin chances de éxito. Sin embargo el apoyo recibido cuando el exvicepresidente salió de la cárcel parece haber envalentonado a algunos dirigentes del kirchnerismo que intentan promocionarlo. ¿Sólo provocación hacia una oposición atomizada y con la brújula desimantada?, ¿o el pensamiento real de un sector demasiado ultra?

MARIO SECCO: “SI NO ES CFK, DEBE TRANSFERIR SUS VOTOS”

-¿Se puede dar la unidad del peronismo y lo que ustedes llaman el campo popular?

-La unidad se va a dar, no hay otra. Gobiernan los liberales. Más allá del enojo de algún dirigente con otro, lo demás es secundario. No puede haber otra actitud que unirnos. 

-Pero gobiernan desde 2015 y en 2017 no hubo unidad...

-El tema es que hubo algunos compañeros que le hicieron la segunda al liberalismo. Y ahora no les creo, ni a ellos, ni a los liberales, ni a nadie. Había que hacer perder a Cristina. Hubo actitudes unipersonales de cuatro puntos y otros que jugaron a ser el camino del medio. No existen. Fueron un invento de los medios, que colaboraron con el triunfo de la derecha. La sociedad es clara y di-ce "estamos a favor del gobierno o no estamos a favor del gobierno. No hay otra posición. Y cada vez más dura la postura de los que son oposición. La puteada a Macri cada vez se escucha más. La sociedad va a ir ahora en busca de dirigentes comprometidos.

-Los analistas coinciden en que si Cristina se presenta en 2019 no podría pasar la segunda vuelta...

-No creo que haya locos que quieran volver a jugar para el liberalismo. Han hecho un ajuste tan salvaje que para irse no necesitan ayuda de nadie, de ningún partido. 

-¿Se puede construir en dos años un candidato que no sea Cristina?

-Tenemos muchos candidatos. A mí me preguntan “¿Te gusta Rossi?" Claro que me gusta. "¿Te gusta Magario?" Sí, me gusta. "¿Te gusta Rodríguez Saá?" Me gusta. Hay un montón de candidatos.

-¿Y Cristina?

-Cristina es Cristina, nadie puede ignorar el caudal de votos que tiene y la di-rigente política que es. Está claro que hay muchos candidatos, pero necesitamos de Cristina para que pueda coronar a ese postulante, para que trate de transferirle los votos con los que ella cuenta. Y si es ella, entonces tiene pedigrí de sobra.

RICARDO CASI: “ELLA ES INTELIGENTE, SABE QUE NO LE DA PARA UNA SEGUNDA VUELTA”

-¿Se necesita un peronismo unido para llegar con chances al 2019?

-Sí, absolutamente. Alberto Fernández fue muy claro cuando salió de la reunión con Cristina Fernández. Me parece que todos los sectores quieren contribuir a reunificar el campo popular, que es casi todo el peronismo, para que podamos generar dentro de la renovación una alternativa seria que pueda unir a todo el “panperonismo” de la provincia de Buenos Aires como el de la Nación. Por supuesto que este movimiento es heterogéneo, van a encontrar distintas visiones y posturas sobre cuál debe ser la identidad del peronismo que lleve a rejerarquizar la política.

-Massa, Randazzo, CFK y tantos otros dicen representar los intereses del peronismo, pero a la hora de la unidad son ellos los que se encargan de poner límites (“yo con este no, yo con aquel tampoco”) y para 2019 falta un año y medio...

-Sí, pero también hay una fuerte demanda de las segundas y terceras líneas del peronismo, que están dando pasos lentos pe-ro importantes en ese sentido; entre ellos, los intendentes de la Provincia y la nueva conformación del PJ bonaerense. El peronismo sin dudas va a salir adelante, ha salido de crisis mucho más grandes que esta. Tenemos que volver a ponernos de pie con los mejores dirigentes y así te-ner la chance de frenar la posibilidad de una reelección de Macri en 2019. Por supuesto que reconstruir esta nueva mayoría nos va a dar trabajo, el tiempo es escaso. 

-Más allá de las palabras, ¿hay posibilidades reales de una unidad peronista?

-Tenemos que lograr que todos estén dentro y establecer reglas claras de juego. Pa-ra eso inventamos las PASO. Hay que conseguir una gran interna nacional y que to-dos los que quieran participar lo hagan. Eso fortalece al peronismo, lejos está de debilitarlo.

-¿A quién ve en una PASO presidencial?

-Hoy no se puede lanzar candidatos, es poner el carro adelante de los caballos. Es momento de hablar sin nombres propios. Pero sí hay una masa crítica muy fuerte que se está formando, y es desde ahí que saldrán los candidatos. 

-Los analistas coinciden en que, en caso de presentarse de CFK a una PASO peronista, la gana, pero que después no le alcanzaría para superar el balotaje...

-Cristina sabe eso, sabe que no le da para una eventual segunda vuelta, es una mu-jer inteligente. Tiene que asumir el momento. No es la primera derrota que su-fre. Venimos de tres caídas consecutivas. Cristina debe conservar su liderazgo y co-laborar con el PJ para que salgan candidatos genuinos, con identidad bonaerense.

ALEXIS GUERRERA: “ES NECESARIA UNA MESA QUE JUNTE A CFK, A MASSA Y AL RESTO”

-¿Cómo se hace para lograr la unidad del peronismo?

-No tengo esa respuesta, lo lamento (risas). Creo que tenemos que trabajar desde todos los espacios que tienen un origen justicialista. Y además, hay que resignar cuestiones personales y tratar de converger en una amplia fuerza que nos nuclee a todos.

-En el FR hay distintas posiciones respecto a esta gran unidad peronista. ¿El primer paso sería limar esas diferencias?

-Si, es cierto, no todos pensamos lo mismo. En lo que a mi respecta, creo que es necesaria esta unidad, incluso por el bien del Frente Renovador como espacio político. Estamos discutiéndolo puertas adentro.

-Esa unidad peronista sería dejar de contar con Stolbizer como aliada...

-Interpreto por sus declaraciones que ella no sería parte del espacio si el Frente Renovador se sumara a un armado más grande con fuerte presencia justicialista. 

-Más allá de las candidaturas, ¿hay posibilidades de una mesa de diálogo en la que se encuentren Massa, Randazzo, Cristina, Pichetto y Urtubey, entre otros?

-Es posible y necesario para la Argentina esa mesa que junte a todos, a Cris-tina, Massa, Randazzo y demás. En política, siempre todo es posible. 

-¿Vale CFK candidata? Los encuestadores coinciden en que le sería imposible superar una segunda vuelta...

-Cristina es necesaria como parte del espacio. No sé si su candidatura es lo mejor para armar el gran frente, pero sí debería tener un rol protagónico; UC es parte importante del espacio opositor que se pretende armar. 

-¿Ve en Massa la figura que puede aglutinar a todo el peronismo?

-Es una de las figuras que puede no tener un techo y que nos puede llevar a ganar una primera vuelta y un balotaje.

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