Por Julio Blanck
Con precisión y método, la Presidenta machacó ayer sobre los dos pilares de su discurso de estricta coyuntura : la indefinición acerca de su eventual candidatura a la reelección y la reiterada descarga retórica sobre los dirigentes sindicales, impopulares para un muy amplio sector de las clases medias y descubiertos después de ocho años, en el libreto oficial, como peligrosamente corporativos.