Cristina profundizó su ofensiva contra los gremios y los acusó de tomar de rehén a toda la sociedad. Luego Tomada intentó relativizar los dichos de la mandataria
Si bien los dichos de Piumato fueron minimizados desde el entorno de Moyano, el camionero decidió reunir de urgencia a sus aliados cegetistas para analizar en reserva la inquietud y el malestar interno generado a partir de las palabras de la Presidenta. “Hay cierta tensión”, admitió uno de los dirigentes que participaba anoche de ese encuentro, aunque evitó dar precisiones sobre la postura que adoptará la central obrera. Antes de ingresar a esa sita, otro referente moyanista remarcó que “nadie está amenazando a nadie, nosotros actuamos siempre con racionalidad”, en un intento por relativizar la embestida de Cristina contra la cúpula sindical.
En una evidente escalada en los cuestionamientos contra la dirigencia gremial y la propia figura de Moyano, la Presidenta se quejó de la actitud de “extorsión” de los sindicalistas que “nos someten a prácticas que le hacen mal a ellos mismos y terminan desprestigiando al movimiento sindical”. Y abundó: “El sindicalista no es alguien que pide para sí mismo. Yo quiero sindicatos solidarios, con todos los argentinos, no solo con sus afiliados, porque sino dejan de ser un sindicato para transformarse en una corporación”.
La mandataria afirmó estar “cansada” de quienes un día vivan su nombre y piden su reelección y al otro día “hacen exactamente lo contrario para que esto se derrumbe”, en alusión al reclamo de Moyano para que vuelve a postularse y a la posterior amenaza de Camioneros de “parar el país” si no lograba negociar una mejora salarial. “Ya di todo lo que tenía que dar. No me muero por volver a ser presidenta. A mi no me van a correr”, les advirtió. En este contexto, el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, intentó anoche a última hora relativizar los dichos de la Presidenta y aseguró que no tiene como destinatarios “a los gremios de la CGT”.
Lo cierto es que el duro tono y la renovada crítica presidencial provocaron la reacción inmediata de Piumato, quien a través de su cuenta en twitter, consideró un “suicidio” para la Presidenta romper su alianza con la CGT. “Los gorilas y los trolls quieren romper. No lo van a lograr (sic). Nadie se suicida y menos la Jefa”, alertó el dirigente. También sonó a advertencia la declaración de Pablo Moyano, hijo del titular de la CGT, quien sostuvo que el poder de su padre “no se sostiene por la alianza con un gobierno, si no por su compromiso con el movimiento obrero”.





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