Cristina redobló la apuesta y criticó a "los que dicen ayudar, pero al otro día hacen lo contrario"

Cristina redobló la apuesta y criticó a "los que dicen ayudar, pero al otro día hacen lo contrario"
En un discurso de fuerte tono político que generó un profundo análisis puertas adentro del Gobierno, la jefa de Estado condicionó su candidatura y cuestionó la “extorsión” de sectores gremiales.
La presidenta Cristina Fernández sembró dudas sobre su reelección en un acto hecho ayer al mediodía en José C. Paz, donde habló de que hay sectores que la “vivan” que quieren “torcer voluntades” o buscar que “esto se derrumbe”.

La decisión de salir a despegar de la CGT de Hugo Moyano, que en el propio Gobierno nacional admiten como “muy arriesgada”, habría sido tomada el fin de semana en El Calafate y tendría por objetivo sumar los votos necesarios para hacerse fuerte el día después de que asuma su segundo mandato.

Sin embargo, la escalada discursiva dejó mal parados a muchos funcionarios de primera línea, que deberán recalcular su estrategia si quieren seguir siendo de confianza de la Casa Rosada. “Yo no estoy muerta por volver a ser presidenta, muchachos”, afirmó Cristina, y agregó: “Dí todo lo que tenía que dar, no me van a correr.

Quiero decirles que estoy haciendo un inmenso esfuerzo personal, físico, para seguir adelante”. Según afirmó una fuente del kirchnerismo, la imagen que se quiere dar a un sector de la sociedad es que ella es la “única que puede parar a Moyano”, con el doble objetivo de frenar los pedidos de participación en el 30% de los lugares de las listas y de sumar los puntos necesarios para que sea una victoria en primera vuelta con amplia mayoría legislativa.

Así, lejos de las dudas sobre su reelección, se piensa en la gobernabilidad desde el 10 de diciembre. “Estoy cansada de las hipocresías, de los que dicen ayudar y vivan el nombre de Cristina pero al otro día hacen exactamente todo lo contrario para que esto tenga problemas o se derrumbe”, dijo la jefa de Estado.

En el entorno del líder camionero recibieron las palabras presidenciales con preocupación porque entienden que no es un debate que deba darse en los medios de comunicación. Sostienen que el respaldo que los trabajadores hicieron del proyecto político iniciado por Néstor Kirchner en 2003 debe tener una representación política en las próximas elecciones, una situación que no están dispuestos a resignar, aunque remarcan que es siempre bajo la conducción de la Presidenta.

Tras el acto por el Día del Trabajador en la avenida Nueve de Julio, la conducción de la CGT confiaba en poder construir una interlocución político-electoral con la mesa chica de la Casa Rosada. Pero eso, más allá de la mesa por el pacto social, no ocurrió.

Por la tarde, el líder de la Juventud Sindical, Facundo Moyano, presidió la inauguración de la casa de la agrupación en Almirante Brown. Su discurso remarcó dos ejes: la voluntad de participación política de los trabajadores y la lealtad al proyecto que

encabezan Hugo Moyano y Cristina Fernández. Allí remarcó: “¿Tenemos que explicar qué significa ese salto a la política del que venimos hablando desde el movimiento obrero organizado y que tanto miedo genera en algunos espacios? ¿Por qué los trabajadores no podemos participar en política?”.

“En la medida en que disminuyan los niveles de desigualdad los conflictos gremiales van a ir en aumento, porque generan un clima de disputa en una sociedad con niveles de distribución de la riqueza que tienden a un mayor equilibrio. Por eso debemos dar un salto desde la discusión de parte hacia la discusión política”, argumentó.

Antes de la crítica política, Cristina en el mismo discurso cuestionó la conflictividad social y afirmó: “No tenemos tampoco que permitir que surja otro fenómeno, que es el de la extorsión, yo no quiero ni explotación ni extorsión en la Argentina”.

Fue un paso más en la misma línea que la Presidenta había encarado en la apertura de sesiones ordinarias, profundizado por el anuncio de un paro de la CGT por un expediente judicial contra Moyano.

La jugada había sido adelantada al ministro de Economía, Amado Boudou, un hombre que había sido impulsado por la CGT para que se presente como precandidato a jefe de Gobierno porteño y, ayer, retrasó su aparición en un acto de campaña en el café Tortoni para escuchar a la jefa de Estado. “¿Cómo van a tocar a Cristina si estamos para defenderla?”, se preguntó el funcionario por la tarde, en un acto con Alicia Kirchner en el SMATA, donde se autocontestó que “nadie podrá tocar” a la jefa de Estado porque la militancia la “defenderá” y “posee el 60% de adhesión popular”.

El miércoles, en la Quinta de Olivos, el titular del Palacio de Hacienda también había analizado con la jefa de Estado los bajos niveles de ejecución presupuestaria. La explicación que se da en despachos de Planificación Federal es que luego de que Cristina dejara trascender que no respaldará a quienes se vean involucrados en problemas judiciales por presuntas irregularidades administrativas, los funcionarios se toman su tiempo para analizar los papeles que conforman los expedientes de licitaciones y contrataciones.

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