“No me muero por volver a ser presidenta, dí todo lo que tenía que dar”

En el Gobierno están convencidos de que se trata de una pelea por más espacios en las próximas elecciones. Cristina no cederá y confrontará públicamente
Las frases de la presidenta Cristina Kirchner resonaron con fuerza en el ámbito político. En el Gobierno descartan que se trate de una amenaza de renuncia electoral, una decisión que la mandataria aún no develó pero que todo el kirchnerismo, y hasta su reducido grupo de funcionarios de confianza, dan como un hecho.

“Cristina está dejando en claro qué papel ocupa en el nuevo escenario político, y también da pistas concretas de cuál es la estrategia y el camino a seguir”, explicó un importante funcionario de la Casa Rosada a El Cronista, a la hora de argumentar las fuertes palabras de Cristina durante el acto de ayer en José C. Paz.

El escenario montado en esa localidad, junto al intendente Mario Ishii, también era uno de los preferidos de Néstor Kirchner cuando en otra etapa del proceso K solía salir con los tapones de punta a marcarle la cancha a más de un rival político.

Parece ser otra de las costumbres que se heredan, y no se modifican. De vestido negro riguroso, que sigue llevando por el luto, Cristina apeló a un tono tajante para enviarle a los sindicatos un mensaje claro. Pero los dardos no sólo apuntaron a los sindicatos en general, sino que el destinatario particular era el líder de la CGT, Hugo Moyano.

La Presidenta les dejó en claro que “no se muere por ser Presidenta”, lo que en principio se leyó como un amague de que entre sus evaluaciones estaba la posibilidad de abandonar la contienda electoral. Pero todo quedó más claro cuando avanzó en su discurso y, sin rodeos, sostuvo que “no quiero ni la explotación ni la extorsión en Argentina, ni de un lado ni del otro, quiero vivir en una sociedad más racional”. Y agregó: “Quiero hablar con sinceridad. Estoy cansada de las hipocresías, de los que dicen ayudar y vivan el nombre de Cristina y al otro día hacen todo lo contrario para que tenga problemas o se derrumbe todo”.

No hacen falta traducciones para saber quién fue el destinatario del enojo presidencial. En el oficialismo aclararon que el hartazgo presidencial es porque sienten que las protestas sindicales van más allá de una “puja por los salarios”.

“No es la forma y Cristina ya lo viene aclarando desde su discurso de apertura de sesiones en el Congreso”, refunfuñó el funcionario sin ocultar el mal humor que existe en el Gobierno con Moyano.

La pelea por espacios, tanto en las listas como por candidaturas ejecutivas en una futura estructura de gobierno, es la razón que tensa la cuerda entre Moyano y el Gobierno. La mandataria no está dispuesta ceder, y mucho menos cuando los meses más fuerte de la campaña electoral todavía están por venir. Por eso, aseguraron en la Rosada, lo dejará expuesto públicamente, y que la gente “elija que modelo quiere apoyar”.

Esta puja de los sindicatos y el poder político tuvo su correlato también en Buenos Aires, y de ello tomaron nota en el Gobierno. La movida de anteayer en exhibir un apoyo de Moyano a la pre candidatura de Sergio Massa como gobernador fue también una forma de presionar a Daniel Scioli por lugares en las listas bonaerenses.

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