Por Pablo Tomino
Conviene advertirlo: el sistema de acarreo de vehículos mal estacionados en la Capital es, al menos, confuso y controvertido. El accionar de las conocidas grúas porteñas, que sólo limitan su radio de acción al micro y macrocentro, y que desde hace 10 años funcionan con contratos prorrogados directamente, sin licitar, es cuestionado por acotar su territorio de trabajo a puntos cercanos a donde las empresas concesionarias tienen los predios de depósitos de autos. Y en consecuencia, es de dudosa confiabilidad si se pretende promocionar que esta medida persigue un fin educativo y correctivo para el conductor imprudente. Deber que le compete supervisar al gobierno, garante excluyente del "operativo grúa". Pero.