El mandatario uruguayo pidió que se levanten de manera urgente las trabas y fustigó los raquitismos nacionalistas. Los empresarios del vecino país piden represalias
La decisión del Gobierno de incrementar los controles a la importación a través de las licencias no automáticas generó un profundo malestar en todos los países de la región. Luego de limar asperezas con el ministro de Desarrollo de Brasil, Fernando Pimentel, el viernes pasado, quien partió con la promesa de que los permisos serán rápidamente autorizados, la Argentina deberá esta semana darle explicaciones al presidente de Uruguay, José Mujica, quien llegará al país especialmente para cuestionar las medidas de protección impuestas por la gestión de Cristina Fernández.
De todas formas, la ministra de Industria, Débora Giorgi, se comunicó el viernes con su par uruguayo, Roberto Kreimerman, para aclararle que si bien las licencias no discriminan por origen, los países del Mercosur no se verán afectados por el instrumento porque apunta, más bien, a controlar el ingreso de mercadería a precios viles. Además, le propuso crear una comisión de monitoreo del comercio bilateral como se hizo con Brasil, y fomentar encuentros del sector privado.
Fuentes de la cartera industrial precisaron que el secretario de Industria, Eduardo Bianchi, se comunicará hoy con el segundo de Kreimerman quien no acompañará a Mujica porque se encuentra en India para tomar conocimiento acerca de qué productos puntuales se verían afectados por las licencias. Por otra parte, pese a tener la balanza comercial superavitaria, la Argentina también tiene que plantear algunas quejas por medidas paraarancelarias que aplica Uruguay, dijeron.
Antes de llegar a la Argentina, Mujica ya adelantó su fuerte molestia por las medidas proteccioniostas y reclamó el levantamiento de las trabas. En el marco de la inauguración de la Fundación Astur, en Punta del Este, el jefe de Estado uruguayo transmitió su enojo por la medida, que afectan a su país en u$s 100,6 millones. Siempre hay alguna traba. Hay que levantarla. El viernes veo a la Presidenta, vamos a ver, anticipó Mujica. El mandatario había afirmado que América Latina está encerrada en un nacionalismo impotente y debe dejar de lado el chauvinismo para construir un espacio más grande y defenderse de los monstruos en la economía mundial.
La balanza comercial entre la Argentina y Uruguay es deficitaria para el vecino país en u$s 900 millones, según los números de 2010. Las góndolas uruguayas están llenas de productos argentinos, pero los productos del socio del Mercosur no resultan tan competitivos para ingresar a la Argentina o, en el peor de los casos, son frenados por intervención del secretario de Comercio, Guillermo Moreno, se quejan los empresarios de ese país.
De todas formas, el director nacional de Industria de Uruguay, Sebastián Torres, señaló que entre los sectores afectados por la resolución 45, hay rubros como vehículos y autopartes, máquinas y material eléctricos, papel y cartón y muebles.
La decisión de ampliar de 400 a 600 la lista de productos que en 15 días estarán sujetos a licencias no automáticas no sólo violentó al Gobierno, sino también a los empresarios de Uruguay, quienes realizaron gestiones la semana pasada ante sus autoridades para reclamarles que tomen represalias contra la Argentina. Consultado al respecto, el presidente de la Cámara de Industrias de Uruguay (CIU), Washington Burghi, enfatizó que el país siempre tuvo vocación negociadora, pero llegó el momento de actuar.
Las exportaciones de Uruguay significan apenas 1% del total de importaciones argentinas. Nosotros no hacemos daño, señaló, molesto, Burghi. Además, recalcó, la queja apunta a que deben cumplirse los tratados, como el de Mercosur, y la Argentina no lo hace. Entiendo que deben cuidar sus fuentes de trabajo, pero Uruguay también necesita eso y, sin embargo, prioriza los convenios internacionales, consideró el presidente de la cámara.
Por su parte, Javier Carrau, empresario vitivinícola, se mostró muy enojado con el gobierno argentino porque en su país no se paran las importaciones de productos que compiten con los nacionales. Y que lo decidan unilateralmente, cuando deberían convenirlo en el marco del Mercosur, genera mucha preocupación, señaló.




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