La disculpa de Máximo Kirchner, el vecinalismo práctico y el regreso de la DOS

La disculpa de Máximo Kirchner, el vecinalismo práctico y el regreso de la DOS

Liderados por el hijo de los dos expresidentes, ayer se reunieron los peronistas bonaerenses para completar el armado del partido. Mientras, Scioli volvió al gobierno convocante y activo, con fe y con esperanza.

 

Por 

ALEJANDRO CANCELARE

El peronismo kirchnerista sabe que todo puede durar un instante. Mientras no explote aún más, harán todos los gestos de amistad posible y se mostrarán más que cercanos, como sucedió ayer, en el PJ provincial, donde las autoridades partidarias, encabezadas por Máximo Kirchner, se reunieron para completar el armado del partido por el cual Fernando Gray sigue reclamando.

No fue casual que Gabriel Katopodis Kirchner se hayan visto y participado de un acto en conmemoración a los fusilados de José León Suárez. Pero sí fue importante que nadie se haya ido enojado, por más que los que estaban abajo del palco tuvieran sus severas diferencias.

La nota sobre la unidad pero con respeto la dio, al día siguiente, Juan Zabaleta, quien ante una invitación de Damián Selci, el interino que está a cargo de Hurlingham, le dijo que no podía asistir al acto que al día siguiente iban a realizar con el hijo de los dos presidentes. 

Lo invitaron diez horas antes, casi una cargada. Fue por eso que luego, en el discurso, el joven Kirchner haya tenido que disculpar, sin ironías, por primera vez, semejante faltazo.

Ayer por la noche persistían las diferencias, aunque no la expongan los que se juntaron para armonizar las cuestiones de un partido al que todos quieren tener para no usarlo. Porque mientras que La Cámpora va con su propio armado político sin discutir nada en términos partidarios, el resto busca un líder que los tenga de nuevo en el radar. Alberto Fernández, parece, claudicó a ser esa persona.

"Sabemos que estas tensiones van a existir hasta el último día de la gestión, y espero que la podamos ir llevando", dijo con su tranquilidad y hasta resignación habitual uno de los principales actores del oficialismo bonaerense.

De lejos, Sergio Massa todavía trata de digerir la designación de Daniel Scioli a quien él mismo habría sugerido a Alberto Fernández quien, como suele hacer, no le dijo nada. El diputado nacional estuvo haciendo de terapeuta presidencial durante tres horas, pero Fernández, inclusive, se había mostrado remiso a designar a quien finalmente designó. Por eso el enojo del Presidente de la Cámara, quien se enteró por un tuit de que su idea fue tomada en cuenta.

Massa está enojado y se siente atrapado en algo que presumía iba a ser mucho mejor de lo que es. No se siente mediador entre el binomio presidencial, pero puede dialogar con ambos, aunque con el presidente se fastidie mucho más.

Los que nunca frenan son, sin embargo, los amigos de Máximo Kirchner. No sólo porque ya se relamen con la próxima presentación de "la jefa" Cristina Fernández de Kirchner en Avellaneda, donde se reencontrará con Jorge Ferraressi el próximo lunes.

Los muchachos de La Cámpora ya no ocultan su decisión de ir en contra de la política de armonía impuesta por Martín Guzmán contra los "poderes concentrados".

Andrés "El Cuervo" Larroque Juan Grabois dan esta lucha y remarcan la diferenciación en cada oportunidad que tienen, como ayer, cuando se juntaron para debatir sobre el proyecto de ingreso mínimo universal a personas entre 18 y 60 años. Son dos oficialismos distintos.

Esa situación también permea en la Provincia de Buenos Aires donde ya los intendentes del Frente de Todos, en funciones o en uso de licencia, pintan sus localidades con los colores distintivos de su gestión, sean estos rojos, verdes, celeste, azules o multicolor. Hasta que no se defina la estrategia electoral, y quede en claro si desdoblan o no las elecciones provinciales, o si hay o no boleta única, ellos harán un vecinalismo práctico a través de los tonos de sus publicidades.

Sentado en un importante despacho céntrico, un operador todoterreno del peronismo le confesó a este periodista que "todo lo que empezaremos a armar de ahora en más estará pensado al 2027, porque el año que viene poco o nada podremos hacer".

Lo mismo escuchó un operador de Diego Santilli que, ocasionalmente, se cruzó con un intendente en uso de licencia en un café restó palermitano cerca de Barrio Parque. Quizás porque lo reconoció y quiso quedar bien, este funcionario le dijo a su interlocutor que no había problemas con "Diego, porque es un compañero peronista".

Sin embargo, el último ganador de la elección bonaerense no puede sentirse tranquilo. Sabe que Mauricio Macri prefiere a otros, entre los que ahora incluyó a Cristian Ritondo y Néstor Grindetti.

Será por eso que Horacio Rodríguez Larreta haya invitado a comer a media docena de intendentes, entre los que se encontraban Soledad Martínez, Guillermo Montenegro, Diego Valenzuela y Julio Garro, entre otros, para explicar las bondades de Santilli, quien ya no espera que le digan lo que tiene que hacer y se corta solo con su propia agenda de campaña.

VOLVIO LA DOS

Carlos Gianella, ex vocero y funcionario estrella de la comunicación de Daniel Osvaldo Scioli, exclamó su hartazgo porque "todos creen que aún sigo trabajando con él", aunque gentilmente haya aceptado dar el contacto de quien actualmente cumple con ese objetivo, el principal del nuevo ministro, que es la muestra de actividades permanentes, aunque nadie sepa bien cuál sería su productividad.

Llamó la atención, no obstante, lo rápido que se volvieron a juntar las células dispersas en el cuerpo del peronismo bonaerense y que alguna vez supo tener al ex gobernador como su jefe aunque no su conductor. Cuando algunos lo quisieron hacer, como Santiago Cafiero Guido Lorenzino, con la creación de la DOS, tuvieron siempre que estar rezando un rosario para que el entonces jefe provincial los bancara contra los pedidos y pretensiones del kirchnerismo explícito.

Hoy, en cada localidad, muchos de los que formaron parte de aquel entramado político volvieron a verse las caras como si fueran parte de un nuevo proceso. De hecho ayer, en la Casa Rosada, tuvo que cambiarse el ámbito de su asunción por la cantidad de invitados especiales que pidieron participar.

No estaban entre los militantes, pero se pudo ver a la plana mayor de la CGT, a Antonio Caló y hasta a varios gobernadores, entre ellos Axel Kicilof, y algún intendente.

Como siempre sucede, la felicidad no es para todos y un ministro prefirió irse apenas terminó la asunción, sin saludar, raudo por otra puerta. Parece que cuestiones pasadas, como una campaña local donde uno jugó para un lado y el otro, para otro, dejó una herida difícil de cicatrizar. Y eso que el enojado terminó ganando...

Rápido, apenas supo de su asunción, Scioli preparó una serie de actividades que lo mostraran "fuera del despacho" y donde primero fue es al INTI de la General Paz, casi Constituyentes, en General San Martín.

Y fue recibido por los gremios de UPCN y ATE como si fuera una figura inspiradora y hasta los trabajadores e investigadores se animaron y cantaron la marcha peronista. Con fe, con esperanza, esa que nunca parece perder

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