Carlos Bianco: "Achicar el Estado sería menos policía, menos chalecos antibalas, menos patrulleros y peores salarios"

Carlos Bianco:

Es el dueño del célebre Renault Clio con el que Kicillof hizo la campaña exitosa a gobernador en 2019, y que cada tanto aparece como algo que Bianco define como "fetiche". Aquí narra cómo sigue la historia hacia el 22 de octubre y dice que "las propuestas de la derecha son inconsistentes, por concepción y por presupuesto".

 

Por Martín Granovsky

Son las 9 de la mañana del miércoles 16 de agosto y aquí delante está el jefe de Asesores del gobernador bonaerense. Es el mismo que el domingo 13, en medio del aluvión de votos de Javier Milei, apareció en el bunker de Unión por la Patria y anunció que a las 22.45 estaba en condiciones de informar que, según la proyección de mesas testigo, Axel Kicillof había obtenido más del 34 por ciento. Pasaría el 36 por ciento en el recuento final. Carlos "Carli" Bianco, ex vicecanciller económico de Héctor Timerman, hace muchos años que milita y trabaja con Kicillof, pero pegó el salto en 2019. Gracias al triunfo de Kicillof en la competencia por la gobernación contra María Eugenia Vidal, que fracasó en su proyecto de reelección, y porque era el dueño de un autito que se hizo mítico: un Renault Clio con el que Kicillof recorrió la Provincia entera. 

--¿Cuánto marca hoy el cuentakilómetros de tu Renault Clio?

--Va por los 212 mil. Pero está bien parado. Bastante entero. Lo sigo usando en mis viajes de trabajo.

--¿Manejás vos?

--Sí. Hace poco estuve en General La Madrid, en Monte… Manejo a 110, si la máxima lo permite. Más no da.

--¿Gasta aceite entre cambio y cambio?

--Tengo que reemplazarle la correa y voy a aprovechar para hacerle una revisión general, porque un poco de aceite consume. Qué fetiche, ¿no? Algunos hasta definen esta campaña de ahora diciendo que es Estilo Clio. Hablan de lo que hicimos en el 2019. Recorrer mucho la Provincia, mucha cercanía con la gente, empatizar, entender las necesidades y proponer soluciones. Y no estamos en el 2019. Convocamos a mantener lo que hicimos bien en estos años. Hay déficits estructurales. ¿Alcanza con las viviendas que hicimos? No. Hay que hacer 100 mil. Pero había que empezar. Arreglamos las escuelas. Construimos 171 edificios escolares nuevos. Terminaremos con 200 escuelas nuevas. Pero harán falta 300 más. Queremos hacerlas en el próximo período. Y en seguridad, las estadísticas de la Procuración, que dirige Julio Conte Grand, un hombre que claramente no surgió de nuestro espacio, muestran que cayeron los homicidios dolosos.

--Pero, sobre todo entre los sectores más humildes, ir todos los días a trabajar pensando en que te van a robar para buscar el celular, que es lo único que tenés, quema la cabeza.

--Sí, casi siempre es arrebato, aunque no minimizo nada. A Morena Domínguez la mataron de un golpe. Sin duda hay que pensar nuevas formas de atacar el delito de robo de celulares que pueden revenderse en el mercado negro a dos mil pesos o a cinco. ¿No tendrán también alguna responsabilidad las empresas? ¿No habría que limitar la portabilidad de los aparatos, aun sin el chip? Ya lo estamos trabajando. Sin minimizar nada, repito, hoy el problema en la Provincia no son las bandas de delitos complejos como las dedicadas al secuestro. Pero no imaginemos soluciones simplistas, por más patrulleros que circulen. Y resolvamos los bolsones de exclusión y marginalidad. Nosotros no hacemos propaganda, pero Sergio Berni incluso llegó a detener narcos en Rosario. No es real decir que con mano dura termino con el narco, o con el narco menudeo en dos minutos. No es real si además proponés achicar el Estado. Eso sería menos policía, menos chalecos antibalas, menos patrulleros, peores salarios policiales y mayor marginación. Las propuestas de la derecha son inconsistentes por el lado de la eficacia y por el lado del presupuesto.

--¿Qué interpretación hacen ustedes de los votantes de Javier Milei?

--Hay testimonios en focus groups antes de las elecciones que me parece interesante mencionar. Había gente que anunciaba su voto a Milei y, cuando se le preguntaba si quería privatizar la educación, respondía que no. Lo mismo con la salud. O con la posible dolarización de la economía. Me parece que el voto de Milei responde a otros factores. En buena parte, a la disconformidad con la situación general y en particular con la situación económica. También hay un factor de novedad. Y mucha gente que siente que perdió mucho con el macrismo y que nuestro gobierno no le permitió recuperar, o no supo cómo recuperar todo eso que se había perdido. Algunas cosas sí, pero otras no, y lo que toca más cerca es el bolsillo, el salario, el precio de los alimentos. Hay gente que siente que nuestra fuerza política no le respondió a todas sus expectativas. Entonces eligen, o un poco a ciegas o pensando en lo nuevo. Tengamos en cuenta, al mismo tiempo, que en las PASO había una mayor libertad de pensamiento para votar de esa manera.

--¿Ustedes suponen que cambiará la lógica del voto el 22 de octubre?

--Ya hay candidatos, no precandidatos. Ese día ya se define quién va a ganar y quién va a gobernar los próximos cuatro años. Me parece que mucha gente va a afinar el ojo en las propuestas de cada candidato. Y nosotros tenemos que explicar qué significa cada cosa. Se dice medio a la pasada que sería bueno dolarizar la economía. ¿Eso quiere decir que si hoy cobrás 100 mil pesos vas a cobrar 100 mil dólares? ¿O con un tipo de cambio aún más alto que el actual vas a cobrar poquitos dólares?

--Pero la situación económica está peor desde el día de las PASO, con lo cual uno de los factores del voto a Milei podría no llegar a corregirse de aquí a octubre.

--Es cierto, y ahí tendremos un gran desafío: cómo reforzar ingresos. No hay problema de empleo pero sí de cómo llego a fin de mes. Entiendo que el Gobierno nacional y sobre todo el ministro de Economía están evaluando medidas. Y nuestro candidato a Presidente, Sergio Massa, explicará que una parte de esta situación es la herencia recibida del préstamo con el FMI. Pesó y pesa como un yunque sobre la economía argentina. El desafío es pedagógico, hacia atrás, y pragmático, hacia adelante.

--¿Y en la Provincia?

--Seguiremos poniendo en valor lo muchísimo que hicimos en un contexto muy complejo. No digo que hicimos todo bien, pero tampoco la realidad nos obliga a una autocrítica en la Provincia. ¿O no ganamos en las PASO en la categoría de gobernador de la provincia de Buenos Aires? Sacamos un 36 por ciento en un marco dificilísimo. Hay un programa en ejecución desde diciembre de 2021, el que llamamos Seis por Seis, con objetivos y metas para un eventual segundo período de gobierno. Y estamos muy conformes con nuestra campaña. Nuestro trabajo será aumentar cuatro o cinco puntos como mínimo el caudal de votos en la Provincia y superar el 40 por ciento. Y queremos que esa diferencia sea suficientemente potente como para traccionar hacia arriba la boleta nacional. Esto demuestra, de paso, que era lógico que Axel fuese candidato a gobernador otra vez y no a Presidente.

--Hasta llegar a las PASO, Axel Kicillof usó un lema central: “Derecha o derechos”. ¿Lo cambiará de aquí al 22 de octubre?

--Siempre dijimos que, más allá de las diferencias, el contenido de todos los candidatos de la oposición era más o menos el mismo. Candidatos a favor del ajuste, del achicamiento del Estado, de las reformas neoliberales de los ’90. A favor, también, de las reformas que no llegó a hacer Carlos Menem y después tampoco logró Mauricio Macri. Es cierto que Horacio Rodríguez Larreta, más allá del contenido tuvo una moderación más de centro, pero el resultado dejó como candidatos de la oposición a Javier Milei y a Patricia Bullrich. Y es obvio que son de derecha, ¿no?

--¿Por qué es obvio?

--Queda claro si tomamos sus propuestas económicas y sus concepciones sobre la seguridad y la mano dura.

--¿O sea que la campaña de Kicillof no cambiará?

--El resultado de las elecciones en la Provincia, donde Axel quedó primero, fortalece la estrategia que venimos desplegando. Ha sido eficaz, evidentemente, contraponer la idea de que nosotros somos los que venimos a asegurar los derechos y a pelear por más derechos para la población en todo sentido. Y que los candidatos de la oposición viene a recortar avances que consiguió el pueblo argentino con una dura lucha en los últimos 70 u 80 años, desde que nació el peronismo. Cuando dicen que quieren destruir al peronismo o al kirchnerismo están anunciando que vienen a quitarles derechos a las clases populares. Las banderas del peronismo son la justicia social, la independencia económica y la soberanía política. Siguen vigentes. Y al contrario, la derecha no oculta que quiere valores distintos.

--El domingo, cuando habló tras el escrutinio, Kicillof dijo que los otros candidatos no tienen capacidad de resolver problemas. ¿Es un nuevo eje de campaña?

--No solamente. En algunos casos es una realidad. Hay una candidata a la Presidencia que como ministra de Trabajo de Fernando de la Rúa tuvo altos índices de desempleo y recortó jubilaciones, y cuando fue ministra de Seguridad, con Mauricio Macri, el delito aumentó. Esa gente no solucionó un solo problema de la Argentina.

--Néstor Grindetti se presenta como un buen gestor como intendente de Lanús.

--Acaba de perder su distrito. Un buen intendente no pierde en su distrito. No perdieron los intendentes de Quilmes, Mercedes, La Matanza, Lomas de Zamora, Almirante Brown, Ensenada, Avellaneda, Berisso, Berazategui… Grindetti ni siquiera pudo sacar a flote un club de fútbol cuando abandonó la intendencia de Lanús.

--¿Y Carolina Píparo?

--Es una incógnita. Pero sus propuestas son vacías. No me imagina cómo podrían aplicarse a la Provincia las propuestas de los libertarios. Corrámonos por un momento del Conurbano. En el interior de la Provincia, en la mayoría de las ciudades chicas ni hay educación privada. O no hay otro servicio de salud que el estatal. Quieren privatizar la educación pero en esos lugares no es negocio instalar un colegio privado. Tampoco va a aparecer una Clínica Los Arcos en General La Madrid. No hay escala. No es negocio.

--¿Por qué en algunos distritos, sobre todo del Conurbano, hubo diferencia entre el voto a intendente y el resto?

--Por lo pronto, estoy satisfecho de que entre el voto a gobernador y el voto a Presidente la única diferencia haya sido el voto de los extranjeros, que no pueden votar para cargos nacionales. Con ellos nuestro gobierno hizo un gran operativo de documentación.

--¿Y el voto fue masivo?

--No. No pasó del 25 por ciento. Es una deuda política que tiene nuestro espacio.

--Bien. Volvamos a los intendentes.

--Respecto de los intendentes, hay una lógica. Si gestionan bien y tienen cercanía con el votante, el corte de boleta en favor de ellos es más fácil. Sucedió en Mercedes, por ejemplo, que no es una ciudad precisamente de tradición peronista. Nosotros vemos el 36 por ciento que obtuvo Axel como un piso, no como un techo. Así pasa en general entre las PASO y las elecciones. Salvo en el 2015, después de la interna entre Julián Domínguez y Aníbal Fernández. 

--Decías antes que en parte el voto a Milei puede explicarse por el disgusto ante la situación económica.

--Sí. Hay mucho para analizar, pero me parece que se ha constituido como una figura política nacional, muy controversial, muy disruptiva y muy novedosa pero no creo que represente a votantes que están en contra del sistema político. Es, más bien, "quiero que me solucionen los problemas". Si no, ese voto habría engrosado el voto en blanco.

--Kicillof insistió en la campaña de las PASO en alentar el voto. ¿Sigue vigente esa meta?

--Sí. Y además hicimos mediciones. La mayoría de los votos que perdió Cambiemos desde el 2019 fue a Milei. Podemos suponer que muchos de los que nos votaron en 2019 esta vez no fueron a votar. Obviamente nos vamos a concentrar en los distritos donde pensamos que podemos recuperar votos. Pero no vamos a cambiar el tono de la campaña, de trabajo y cercanía.

--¿También en el interior de la Provincia?

--Sí, porque hubo algunos resultados muy auspiciosos que solían ser bastante adversos. No ganamos en Bahía Blanca pero nos fue muy bien. Lo mismo en Punta Alta. En Coronel Rosales. En Olavarría. En Chivilcoy. En Chacabuco. En Bragado. Es porque había buenos candidatos y porque el gobierno provincial hizo mucho en el interior de la Provincia. Analizando por sección, sacamos alrededor de un 40 por ciento en el Conurbano y aproximadamente un 30 por ciento en el interior, y ese 30 incluye zonas equivalentes al interior de Córdoba o al interior de Santa Fe, donde no pasamos del 10 por ciento. Influyeron políticas públicas como la instalación de centros universitarios, los caminos rurales, los frigoríficos, los mercados concentradores, el asfalto, el pavimento, la policía rural y la estrategia de desarrollo agrario y créditos. Viajo mucho y los compañeros a veces me dicen: “Éste es un pueblo conservador, o incluso gorila, pero a Axel lo ven bien porque hizo una ruta nueva cuando ningún gobierno anterior había hecho nada”.

--¿Por qué les prestaste tu Clio, el fetiche del que hablabas, a Julio Alak en La Plata y a Agustina Propato en Zárate?

 

--Alak es un ministro de Axel con un excelente vínculo con nosotros, y era la opción más competitiva para La Plata. Y Agustina no solo es la compañera de Berni. Vino trabajando mucho con nosotros desde su puesto de diputada nacional, como en los temas de conexión fluvial y marítima como el Canal Magdalena. El intendente Osvaldo Cáffaro también es un compañero, aunque no de origen peronista, pero a veces también uno elige entre varias opciones. Agustina era competitiva. 

Comentá la nota