Intendentes del PJ y de Cambiemos del conurbano compartieron un asado para analizar el nuevo escenario bonaerense

Intendentes del PJ y de Cambiemos del conurbano compartieron un asado para analizar el nuevo escenario bonaerense

Hay inquietud por la llegada de Axel Kicillof. María Eugenia Vidal reunió ayer a la nueva mesa política provincial

La cita fue el viernes pasado en el quincho del Concejo Deliberante de Vicente López, al mediodía.

Hasta allí llegaron, en reserva, cuatro de los intendentes más encumbrados del PJ del Gran Buenos Aires: Gabriel Katopodis (San Martín), Juan Zabaleta (Hurlingham), Mariano Cascallares (Almirante Brown) y Martín Insaurralde (Lomas de Zamora), que sumó al convite a Juan Pablo de Jesús, que en diciembre dejará el Partido de la Costa.

El anfitrión, Jorge Macri -que desde las elecciones busca tener un rol mucho más protagónico en el armado provincial, a pesar de María Eugenia Vidal-, los esperaba en compañía de Julio Garro (La Plata), Néstor Grindetti (Lanús) y Gustavo Posse (San Isidro). Hacía tiempo que no se encontraban. No recordaban cuándo fue la última vez, todos juntos. Comieron asado y hablaron largo y tendido.

El encuentro había sido agendado por pedido de los intendentes de Cambiemos una semana atrás. La tarde en la que la gobernadora saliente recibió en su despacho a Axel Kicillof para dar el inicio formal a la transición provincial. Después de la foto que Vidal y su sucesor tuvieron, por separado, junto a intendentes de uno y otro bando, en La Plata y en Tigre. Tras esas reuniones, el primo presidencial tomó café en su oficina con Zabaleta y Katopodis. Y quedaron en verse, junto al resto, siete días más tarde.

Zabaleta y Katopodis son dos de los intendentes del PJ del conurbano más movedizos. Y de mejor vinculación con Alberto Fernández. El de San Martín tiene asegurado un lugar en el gabinete nacional a partir del 10 de diciembre. El de Hurlingham pasó un rato por la tarde de ayer por las oficinas del presidente electo de Puerto Madero, confiaron fuentes del Frente de Todos.

El asado tuvo lugar en el nuevo tablero de la política bonaerense, sacudido tras el triunfo de Kicillof y la derrota de Vidal.

María Eugenia Vidal, ayer, junto a Federico Salvai, Cristian Ritondo y Esteban Bullrich e intendentes como Néstor Grindetti, Julio Garro y Jorge Macri (@Jorgemacri)

Los intendentes de Cambiemos que sobrevivieron al tsunami del Frente de Todos en el corazón del Gran Buenos Aires están expectantes e inquietos por el desembarco del ex ministro de Economía. Aún no hubo una reunión formal entre ellos, a pesar de las versiones que circularon por estos días. Sí existieron mensajes cruzados entre uno de esos jefes comunales y un interlocutor en común con Kicillof, cuyo gabinete todavía guarda bajo siete llaves, a pesar de los nombres en danza que con seguridad tienen una vacante fija.

El ex ministro espera la vuelta de Cristina Kirchner de Cuba para terminar de resolver algunas cuestiones de relevancia.

“Ellos tienen que encarar un nuevo proceso sin la Nación y sin la Provincia”, resumió uno de los comensales del PJ en alusión a los colegas del PRO.

Ayer, Vidal reunió en el centro porteño a la nueva mesa de conducción política bonaerense del PRO, que prevé reacomodamientos internos. La gobernadora, la única mujer, se sentó en la cabecera. La rodearon Federico Salvai, su mano derecha; el senador Esteban Bullrich; Cristian Ritondo, que se muda a Diputados a partir del 10 de diciembre, e intendentes como Macri, Grindetti, Garro y Valenzuela. También Guillermo Montenegro, jefe municipal electo de General Pueyrredón.

Vidal deja la gestión en menos de un mes. Con el desafío de liderar la oposición a Kicillof en la provincia de Buenos Aires. Un rol que nunca ejerció. Hasta ahora, ese ámbito de discusión inaugurado ayer estaba solo reservado para la mandataria y para Salvai.

Los intendentes del PJ y de Cambiemos que devoraron hace una semana el asado servido en el quincho de Vicente López trabaron en estos cuatro años una relación cordial. Incluso en contra, en algunos casos, de sus supuestos propios intereses.

En Lanús, por ejemplo, los jefes comunales del peronismo jugaron por lo bajo en favor de Grindetti en la pelea mano a mano contra Edgardo Depetri, que perdió las elecciones a pesar de imponerse en las primarias de agosto por más de 10 puntos.

También por lo bajo, los intendentes del PJ mostraron cierto fastidio porque entendieron que los cierres de campaña, en La Plata y Mar del Plata, habían sido ideados por la ex Presidenta y por Kicillof para acompañar a Florencia Saintout y María Fernanda Raverta, vinculadas a La Cámpora. Solo Mayra Mendoza, de Quilmes, que reporta a esa agrupación, ganó las elecciones.

El gobernador bonaerense electo Axel Kicillof

El PJ hizo gala de su pragmatismo y se encolumnó detrás de la figura de Kicillof en territorio bonaerense para ganarle al macrismo. Pero los intendentes del conurbano no dejaron de mirar con recelo al ex ministro. A pesar de las asperezas que se limaron.

Los caciques del PJ hablan con el ex ministro. Sus colegas de Cambiemos, aún no. Y prefieren, según confiaron, que el canal de comunicación con Kicillof sea a través de los intendentes peronistas con los que se relacionan desde estos años.

El nombre del gobernador electo sobrevoló durante todo el almuerzo. Además de las negociaciones en torno a la Legislatura, el lugar en el que se cocina, y se financia, la política de Buenos Aires.

Kicillof no termina de mostrar las cartas. No es de extrañar, en esa línea, que los intendentes de la oposición y del oficialismo sintonicen la misma frecuencia. “Necesitamos un nuevo sistema de relaciones políticas más normal y más humilde”, resaltó ante este medio uno de los comensales del peronismo.

Un mensaje a sus colegas de Cambiemos. Y al corazón del PJ.

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