Con el Presidente de viaje, el ministro coordinador se quedó con el manejo casi total de la administración. Bloqueo a la vice y reuniones privadas.
Por Pablo Lapuente
Desde hace tiempo que en la Casa Rosada nadie disimula el rechazo visceral a Victoria Villarruel. Por esta razón es que Karina Milei le encomendó a Manuel Adorni quedarse a cargo de la coordinación de toda la gestión mientras Javier Milei participa del Foro Económico de Davos.
El objetivo de la secretaria general no es solamente el de monitorear a la distancia todo lo que sucede en el Gobierno mientras ella no está en el país, ya que acompaña a su hermano en el viaje al exterior, sino también para terminar de opacar la investidura de la vicepresidenta, quien en los papeles está a cargo del Ejecutivo.
En la cúpula de La Libertad Avanza hasta mencionan con risas y cierta satisfacción que Adorni haya desplazado aún más a Villarruel. Con un sinnúmero de reuniones con ministros y otros funcionarios en su despacho, el jefe de Gabinete se quedó, prácticamente, con el rol institucional que debería corresponderle a la excompañera de fórmula de Milei.
Más allá de las chicanas contra Villarruel, quien se encuentra resguardada en su oficina del Senado, a la espera del inicio de las sesiones ordinarias, Adorni tiene por objetivo evitar este año la fallas de coordinación entre los ministerios, que habían sido moneda corriente en los últimos meses del 2025. Junto con un recorte y ajuste de áreas, el exvocero busca darle mayor protagonismo al gobierno violeta en un año clave, en el que Karina Milei ya avisó a los suyos que trabajará en la reelección de su hermano.
La agenda de gestión de Manuel Adorni
Desde que fue ascendido de vocero presidencial a jefe de Gabinete, Adorni intentó diferenciarse de su antecesor, Guillermo Francos, quien era duramente cuestionado por su inactividad política y su falta de coordinación entre los distintos ministerios. Por eso, reactivó las reuniones con funcionarios, se puso al tanto de la agenda de gestión de cada cartera e, incluso, siguió de cerca algunos temas que no eran estrictamente de su competencia, como las negociaciones por el Presupuesto 2026 o los actuales diálogos por la reforma laboral.
Sin embargo, el ministro coordinador se mostró en los últimos días mucho más metódico, con la idea no sólo de mantener la idea de un gobierno activo y dinámico, sino, también con el doble objetivo de no dejar lugar a dudas que los hermanos Milei monitorean a través suyo lo que sucede muros adentros de la Casa Rosada, y que la vicepresidenta no tiene lugar en ninguna decisión de gestión.
Manuel Adorni, junto a Karina Milei.
Con esta premisa es que esta semana, Adorni llenó su agenda con distintas reuniones políticas y de gestión, que lo tuvieron la mayor parte del tiempo dentro de su despacho. Prácticamente no se lo vio en los pasillos de Balcarce 50. Según pudo saber Letra P, se reunió en privado con el ministro de Interior, Diego Santilli, a quien también en el ecosistema libertario destacan por su rol de interlocutor con la oposición, y luego con la titular de Seguridad, Alejandra Monteoliva.
Antes del viaje de Milei a Davos lo había hecho con el canciller Pablo Quirno y, también, con los ministros de Economía, Toto Caputo, y de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger: los tres acompañan al Presidente en su gira.
Se prevé que el jefe de Gabinete continúe este miércoles con este tipo de encuentros: recibirá primero a Mario Lugones, el titular de Salud; y luego a Carlos Presti, de Defensa, quien se estima será un hombre clave en los tres proyectos que el Gobierno enviará al Congreso para modificar las layes de Seguridad Interior, Inteligencia y Defensa Nacional.
El clima de la Casa Rosada
Pese a que el jefe de Estado y la secretaria general de la Presidencia no se encuentran en el país, en los pasillos de la Casa Rosada se percibe un clima de completa tranquilidad. Los ministros entran y salen de los distintos despachos. Otro de los que está muy activo en este sentido es Martín Menem, quien utiliza la oficina de su primo, el armador Lule Menem.
"Los ministros están felices de que alguien les ayude a empujar la gestión", remarcan en la cúpula de La Libertad Avanza. La frase es leída en los pasillos del poder como un recuerdo aciago de los últimos meses de Francos al frente de la Jefatura de Gabinete. No es la única mención que hacen en ausencia de los hermanos Milei. De hecho, hay quien con cierta picardía y malicia política contra la excompañera de fórmula del Presidente definió a Adorni como una suerte de "vicepresidente no electo".
Si bien el malestar con Villarruel se remonta al inicio de la gestión libertaria, se reavivó en los últimos días. Es que, algunos integrantes del gabinete tomaron de muy mal modo el viaje de la vice a Chubut, por los incendios que pusieron en vilo a esa provincia y, aún más, sus críticas al Gobierno por la supuesta falta de de respuestas más firmes por parte del Estado.
"Quiso tener un protagonismo que no tiene", comentaron en su momento en la cúpula de La Libertad Avanza, por lo que, ahora, el nuevo rol de Adorni les vino perfecto para apartar aún más a Villarruel de lo que sucede en el día a día de la gestión, a pesar de que ella formalmente está a cargo del Ejecutivo.
Si bien se había especulado con que el jefe de Gabinete acompañe a Santilli en alguna de sus recorridas, como la de este miércoles en Entre Ríos, se definió que Adorni no se mueva de Balcarce 50 hasta que regrese al país la comitiva presidencial.










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