Teléfonos celulares escondidos en una heladera. Setenta y siete cuadernos quemados en la parrilla de un quincho. Brasas calientes. Particularidades de un allanamiento difícil de olvidar para los detectives de la Policía Federal y los funcionarios judiciales que participaron del procedimiento que tenía como objetivo secuestrar documentación y pruebas de una supuesta asociación ilícita que habría protagonizado una estafa millonaria contra el Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (Inssjp), más conocido como PAMI.
Así se desprende de una investigación que se tramita en el Juzgado Federal Nº1 de San Isidro, a cargo de Sandra Arroyo Salgado. La estafa se habría concretado, según informaron fuentes judiciales, con la simulación de prestaciones que nunca se hicieron en las historias clínicas de afiliados del PAMI atendidos en el Sanatorio Mariano Pelliza y en el Centro de Salud Norte (CSN), ambos situados en Vicente López, y un sistema de derivación de pacientes que funcionaba con una oficina paralela a la obra social de los jubilados para beneficiar a determinadas clínicas.