Los aliados acomodan el cuerpo, pero los dialoguistas no entienden el movimiento. Critican el foco en el pasado y reclaman una agenda que mire al futuro.
Por César Pucheta
Los diez gobernadores que viajaron para escuchar a Javier Milei en la apertura de sesiones en el Congreso quedaron atónitos ante el huracán libertario que desató su furia como hace bastante tiempo no lo hacía. De fondo sobrevuela la incertidumbre por el depuegue de la economía, el impacto de la recesión en las provincias y, por supuesto, la pelea 2027.
Además del Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Jorge Macri, fueron de la partida Leandro Zdero (Chaco), Alfredo Cornejo (Mendoza), Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Claudio Poggi (San Luis), Marcelo Orrego (San Juan), Juan Pablo Valdés (Corrientes), Martín Llaryora (Córdoba), Maximiliano Pullaro (Santa Fe) y Elías Suárez (Santiago del Estero). Los gestos que las fotos y la transmisión oficial dejaron ver son elocuentes: el Presidente descoloca a los gobernadores, incluso a los que ideológicamente se sienten más cerca del credo libertario.
Desde la primera aparición institucional del presidente libertario, los gobernadores expresan esa incomodidad de la que no pueden escapar sus rostros. Si bien no fueron el blanco elegido este domingo, eventualmente suelen ser el lugar en donde Milei descarga su rabia, a los que señala para responsabilizarlos de los males de la Argentina.
De un tiempo a esta parte, eso no sucede. La Libertad Avanza fortaleció su armado territorial y, sobre todo desde 2025, puso a los jefes provinciales en un lugar difícil. Saben que comparten un electorado que, cuando el debate se nacionaliza, toma partido por el candidato de color violeta. Por consecuencia, decidieron que no serán ellos quienes vayan al cruce del Presidente.
Esa razón se combina con un escenario nacional en el que el Ejecutivo lleva al extremo la estrategia del látigo y la billetera. La sensación de asfixia financiera, que se suma a la crisis por la caída del consumo y la recaudación, obliga a los caciques locales a aportar a los planes libertarios en el Congreso. Algunos lo hacen por conveniencia, pero no son pocos los que actúan por convicción.
Los aliados de Javier Milei
Sentado entre un incómodo Jorge Macri y un Llaryora inmutable, Zdero pareció ser el gobernador que más cómodo se sintió con el discurso del Presidente. El chaqueño fue el primer gobernador en sellar un acuerdo electoral con La Libertad Avanza en 2025 y uno de los más comprometidos con el rumbo que Milei propone para el país. Este domingo por la mañana abrió las sesiones legislativas en Chaco y anunció una reforma constitucional para abrochar las banderas que trajo el león a la institucionalidad provincial.
Al chaqueño, claro está, también le queda bastante cómodo el ataque frontal al kirchnerismo que Milei resucitó en su discurso. De los diez que se sentaron ayer es el único que sostiene un mano a mano permanente con un referente de un peronismo que languidece en el resto de las provincias, Jorge Capitanich.
Otro de los alineados que ratificó su apoyo fue Cornejo, uno de los pocos que tuiteó tras el discurso. “Quedó claro que el rumbo elegido apunta a ordenar el país y proyectarlo hacia el futuro. Argentina necesitaba un gobierno que se animara a impulsar las reformas estructurales que durante años se postergaron y a ordenar la economía. Rendir cuentas sobre lo realizado en este tiempo permite dimensionar los desafíos pendientes”, escribió el mendocino, el único de todos los que se sentaron en el palco del Congreso que no tiene reelección el año entrante. El Presidente ya le eligió sucesor, Luis Petri.
A Macri se lo está buscando. De allí parte de la incomodidad del aliado más complejo para el oficialismo.
Los gobernadores y el futuro
Más allá de las diferencias evidentes, las referencias permanentes al kirchnerismo no caen del todo bien en los gobernadores que piden, desde el primer momento, un proyecto que mire hacia el futuro. “Es difícil de entender, todo es pasado”, resumió uno de los que integra el pelotón de Provincias Unidas, el armado que proponía salir de una grieta que parece estar más viva que nunca.
Radicales con peluca. Los gobernadores Zdero y Cornejo junto al boinablanca raso Rodrigo de Loredo.
Entre los gobernadores existe una lectura que, más allá de la distancia que decidan tomar respecto a las políticas nacionales, advierte sobre el impacto del ajuste en las provincias y la necesidad de un proyecto que contemple una salida rápida para esa situación.
Juan Pablo Valdés advirtió sobre ese punto en la apertura de sesiones en Corrientes. “Se suspendieron las obras públicas nacionales, se eliminaron programas, se redujo la recaudación impositiva coparticipable y también la de tributos locales”, enumeró ante la Legislatura de su provincia. Se trata de una realidad que viven casi todos los mandatarios provinciales.
Gobernadores: Juan Pablo Valdés, Claudio Poggi, Rogelio Frigerio y Alfredo Cornejo en la apertura de sesiones 2026.
A lo operadores libertarios que recorren las provincias buscando apoyos y votos para el Congreso les hubiese gustado contar con la presencia de un bloque dialoguista más amplio, pero ni Osvaldo Jaldo (Tucumán) ni Raúl Jalil (Catamarca) ni Gustavo Sáenz (Salta) fueron de la partida. Del armado original de Provincias Unidas no viajaron tampoco el jujeño Carlos Sadir, el santacruceño Claudio Vidal y el chubutense Ignacio Torres, que parecía haber fechado la apertura de sesiones en su provincia este lunes para viajar al Congreso. No llegó.
Torres formará parte de la comitiva de gobernadores que viajará con Mieli a Nuevo York para participar del Argentina Week e intentar atraer inversiones. A él se sumará, entre otros, su vecino de Neuquén, Rolando Figueroa. Pese a ser la región más elogiada por Milei en la noche del domingo, ningún mandatario sureño fue de la partida en el Congreso.
Los daños colaterales del discurso en la apertura de sesiones
Las crónicas de quienes estuvieron en el recinto dan cuenta de un malestar entre los aliados que se trasladó a las bancas. De hecho, hablan de representantes provinciales que directamente decidieron retirarse del recinto ante la escalada discursiva del Presidente. Señalan a la neuquina Julieta Corroza y la cordobesista Alejandra Vigo como referencia de ese pequeño grupo que camina por la cornisa para no posicionarse en ningún extremo de la discusión y, a veces, queda preso de la situación.
“Un Presidente es el primero que debe garantizar la concordia y paz entre los ciudadanos. No recuerdo antecedente alguno de despliegue de tanta violencia planificada exprofeso para conservar un enemigo y disimular las falencias de este gobierno”, escribió Carlos Gutiérrez, el diputado cordobés que suele oficiar de vocero del malestar mediterráneo con la administración central.
Cada vez que la trasmisión oficial ponchó a Llayora, esas palabras parecían expresarse en su cara. A la audiencia cordobesa, que tiene uno de los cordones industriales más importantes del país, tampoco le debe haber caído demasiado en gracia cuando Milei dijo que “desde hace casi un siglo, la Argentina está atrapada en la trampa del fetiche industrialista”.
Todas esas incomodidades se deberán subsanar en un año en el que, si Milei cumple con lo prometido, habrá una intensa actividad en el Congreso, donde los gobernadores volverán a jugar un rol determinante.





















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