Un sector de la UCR busca armar un tercio político lejos de Macri y Milei

Un sector de la UCR busca armar un tercio político lejos de Macri y Milei

Un sector apunta a generar una tercera vía a la grieta y no se le cierran las puertas a una alianza con Horacio Rodríguez Larreta.

Por

CARLA PELLIZA

 

La UCR tiene dos sectores diferenciados de manera amcada vez más clara. Los actores del radicalismo se van moviendo, a veces coinciden en puntos de vista y pueden avanzar con un posicionamiento más fuerte que el empujado desde el número reducido. La ley ómnibus dejó en evidencia, durante su exprés pero agotador tratamiento, que el partido centenario tiene visiones diferentes pero que, pese a ello, decidió mantener la unidad. Ahora, el abordaje del decreto de necesidad y urgencia de Javier Milei los volverá a poner a prueba. 

El radicalismo está en contra de avanzar con el decreto directamente en los recintos pero tampoco está de acuerdo con aprobarlo como está. La primera opción, en conjunto, será la opción Carbajal impulsada, apenas se conoció el DNU, por Fernando Carbajal, diputado formoseño. El objetivo de esta propuesta radica en diseccionar la herramienta presidencial y trabajar los títulos por separado. 

Los DNU se aprueban o rechazan en conjunto, sin cambios, pero los DNU siempre estuvieron referidos a un solo tema, no a varios, como en este caso. Con forceps, la idea es poder abrir el texto, acompañar algunas cosas y no hacerlo con otras. Para que esto suceda, una iniciativa también compartida por el Senado, hacen falta acuerdos políticos con el Gobierno y todavía no están muy avanzados.

De no aceptarse la propuesta, se irá por el todo o nada. En esa jugada final, se estima que doce (o algunos más) diputados radicales, sobre un total de 34, irían por el rechazo al decreto 70/2023. 

Como graficó El Destape, en la UCR hay tres sectores. Por un lado, los conocidos como "Malbec", una pata más dura, cercana al macrismo y al mileismo. O que, al menos, no se siente incomoda a su lado. Por otro lado, los de Evolución, un grupo de seis diputados ligados a Emiliano Yacobitti y Martín Lousteau. Finalmente, la pata referenciada en los Manes y Gerardo Morales que, por estos tiempos, coincide con la de "Guga" y trabajan como aliados. 

En el sector referenciado en Facundo Manes y Gerardo Morales están el propio neurocientífico, Pablo Juliano, Marcela Coli, Jorge Rizzotti, Natalia Sarapura, Juan Carlos Polini y el mencionado Carbajal. Por el espacio de Evolución está Carla Carrizo, Danya Tavela, Melina Giorgi (con el gobernador santafesino Maximiliano Pullaro como ascendente), Mariela Coletta, presidenta de la UCR CABA, Marcela Antola, de Entre Rios, y Pablo Cervi de Neuquén. 

Pedro Galimberti, también entrerriano, es una figura alejada de Mauricio Macri y de Javier Milei pero tiene cierta independencia o no es tan explícito, como su par Marcelo Aguirre. Roxana Reyes, Mario Barletta y Julio Cobos funcionan como líberos. Los restantes 16 son Malbec con línea con gobernadores como Alfredo Cornejo, Gustavo Valdés y Leandro Zdero.

En el Senado todavía no aflojaron esas diferencias. Con otra lógica, la Cámara Alta intenta mantener unidad de criterio y menos libertad de acción. Sin embargo, Martin Lousteau ocupa una banca allí, "solo con su alma", según describió alguien que conoce la cotidianidad parlamentaria.

Los que acompañan la idea de una acción conjunta con menos divisiones minimizan el alcance de las acciones del sector Manes al contabilizar pocos rechazos al dictamen de la ley ómnibus o de la declaración de emergencias y delegación de facultades. Pero el sector pide pista y ya encara el trabajo de una renovación. 

La renovación apunta a encontrar a la UCR "lejísimos" de Milei, del PRO y de la ultraderecha. Pero también a la construcción de una candidatura presidencial en 2027 o más adelante, pero que apunte a un partido con iniciativa y liderazgo frente a lo que consideran que fue el fracaso del kirchnerismo y lo que será el fracaso de La Libertad Avanza.

En esa construcción de una tercera opción, no se le cierra la puerta a Horacio Rodríguez Larreta, a quien el PRO más duro intenta correr de la discusión y lucha por la conducción del espacio. Un partido que está envuelto en la negociación por un pacto o fusión con el gobierno.

Pese a las idas y vueltas, Milei dejó en claro que, para él, los “candidatos del cambio” tienen que estar sentados en la misma mesa y que, por eso, tanto Patricia Bullrich como Luis Petri ocupan cargos en el Gabiente. “Hay una afinidad entre los espacios”, confió el presidente que, de paso, destacó el trabajo de Cristian Ritondo en Diputados al lograr la unidad del PRO y el acompañamiento a la ley ómnibus que fracasó. 

Ritondo le puso paños fríos a la fusión. El jefe del bloque amarillo en la Cámara Baja negó que vaya a haber una unificación de los espacios pero se mostró a favor del cambio y, por ende, del acompañamiento al presidente. Según el diputado, el plan de gobierno es el mismo que el propuesto por Juntos por el Cambio el año pasado por lo que no habría motivos para oponerse a lo propuesto por el Ejecutivo.

En esa línea, sin embargo, adelantó que el PRO tendrá que organizarse internamente y dar una discusión prolongada antes de tomar cualquier decisión y dejó en claro que no tiene intenciones de, sea cual sea la resolución, perder diputados en el camino. Quiere conservar, también, al larretismo para mantener el músculo legislativo.

En líneas generales, “está todo en veremos”. Tanto en Diputados como en el Senado, lo único que llegaron fueron rumores y versiones. La dirigencia espera la decisión final que saldrá de reuniones entre Mauricio Macri y Bullrich primero, Macri y Milei después. “Yo tengo una excelente relación con el presidente Macri, y todo eso hace que los espacios tengan gran afinidad”, dijo el presidente.

Un diputado amarillo apuntó que el rumor empezó a correr desde el oficialismo hacia los medios de comunicación pero que oficialmente no hubo ningún ofrecimiento concreto. Como contrapartida, el gobierno ganó una distracción para no hablar de los problemas graves que enfrenta.

El problema no está en esa relación sino en la falta de órdenes hacia abajo. Macri tiene entre ceja y ceja a dos funcionarios del gobierno, Nicolás Posse y Santiago Caputo, jefe de Gabinete y asesor presidencial. Pero el ex jefe de Estado, por el momento, quiere esperar a ver cómo se ordena el PRO para, luego, ver desde qué lugar “acompañan” al Gobierno.

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