Por qué Eduardo de Pedro 2023: apuntes de una narrativa para la bendición de CFK

Por qué Eduardo de Pedro 2023: apuntes de una narrativa para la bendición de CFK

El entorno del ministro ensaya un decálogo de fortalezas de la candidatura del camporista. Militancia y Sí. Las PASO como legitimación, pero de dos.

Por Sebastián Iñurrieta

La solución PRO a los dilemas electorales no sirve para el Frente de Todos, así como tampoco suele arreglar todas las internas amarillas. "Si el candidato sale de las encuestas, no es ninguno". La sentencia de un importante consultor atraviesa la narrativa de la entronización a dedazo limpio de un aspirante. Ese y otros argumentos nutren una narrativa que el wadismo alimenta para augurar que Eduardo De Pedro será el elegido por Cristina Fernández de Kirchner. Envalentonado con los últimos gestos de la vicepresidenta, el ministro del Interior aceleró una campaña que prepara para enfrentar a otro aspirante ( Daniel Scioli o Agustín Rossi son los hoy anotados) en las PASO.

Con Sergio Massa en China, de viaje oficial junto a Máximo Kirchner, el camporista agendó 72 horas frenéticas de desembarcos. Este martes hizo base bonaerense, con recorridas por San Vicente, Berazategui y Malvinas Argentinas. El miércoles irá a Chaco, pago del presidenciable recurrente Jorge Capitanich, justo cuando se agita la opción de un representante de los gobernadores como compañero de fórmula de Wado. "Coqui tiene sus primarias el 18 de junio, no puede el 24 (el día del cierre de listas) aparecer como candidato a vicepresidente", ensayan en el cristinismo. Con visión de género, aportan el nombre de la senadora Claudia Ledesma Abdala de Zamora. Ambos, el ministro y la santiagueña, estuvieron este martes en el despacho de la vice en la Cámara alta, consignó la agencia NA.

En la agenda de campaña de la wadoneta, el jueves será el turno de mostrarse con Axel Kicillof, el presidenciable que resiste serlo, y el titular de la AFA, Claudio Tapia, con la excusa del Mundial sub-20.

 

 

La repentina sobreexposición refleja a un De Pedro moviéndose ya como precandidato de la vicepresidenta. En el propio Instituto Patria van meses de debate entre repetir la misma fórmula de 2019 (no el binomio, sino buscar otro "excrítico reconciliado" como fue Alberto Fernández) o apelar a un K puro, una apuesta que CFK evitó hasta ahora en las últimas dos elecciones ejecutivas. La inclinación por entronizar para estos comicios a Massa es adjudicada a ella y romper la tradición de buscar un moderado, a su hijo Máximo. La inflación cambió todo.

La irrupción de Wado como el supuesto bendecido obtura cualquier salto de boleta de Kicillof, algo que en la gobernación agradecen por estar embarcados en el operativo reelección a pesar de reconocer que el mandatario provincial es quien más votos retiene de la vicepresidenta. En el equipo del ministro contrarrestan el argumento con expectativas: cuando De Pedro rompa la barrera del desconocimiento, la transferencia será más fluida.

Es la militancia

Los sondeos muestran que la interna frentetodista es, como metaforizaron en la Casa Rosada, una "pelea de enanos". Con números similares, considerando el margen de error, el empate técnico obliga a un dedazo para catapultar a uno de ellos. Mirando el escenario, local e internacional, el wadismo agita una bandera en inglés: la de los grassroots (raíces de césped), término con el que los países sin peronismo explican los movimientos de bases protagonistas de las últimas elecciones. La política occidental se dio cuenta de que, además de granjas de trolls, hay personas detrás de respaldos populares a figuras como Jair Bolsonaro en Brasil, Donald Trump en Estados Unidos, Marine Le Pen en Francia y hasta el autóctono Javier Milei.

Para el cristinismo, que viene de mostrar una postal de la Plaza de Mayo colmada bajo la lluvia, la militancia será clave para generar entusiasmo en el voto. Ese argumento esgrimen quienes pretenden una oferta electoral K pura, so pretexto del sabor amargo que dejará la experiencia albertista en el paladar kirchnerista como para, otra vez, votar a un outsider. En esa lógica, a Massa le cabría más una postulación a senador por la provincia de Buenos Aires que la papeleta nacional. ¿Y por qué no Kicillof? Básicamente, porque no quiere, fundamentan en el Patria.

Un mix de 2015 con 2019. La bendición cristinista a Daniel Scioli llegó con la intervención de su fórmula con Carlos Zannini (ironías del destino, el exgobernador quería a Wado de vice) y el efecto dominó de respaldos que generó el binomio de ambos Fernández. "En el cierre de listas necesitamos que el 80% del peronismo esté representado en nuestra lista; que estén los gobernadores, los intendentes, los sindicatos... que la entronización de Wado se dé como algo orgánico y no tanto por dedazo", reflexionan cerca del ministro. En ese escenario, no sería necesaria una bendición explícita de la vicepresidenta en la previa del 24 de junio y sus intervenciones en la campaña podrían ser "quirúrgicas" para evitar opacar al bendecido tácito. No hay un heredero natural, como lo era Scioli en 2015, por lo que es un proceso en construcción.

"Hoy estamos preocupados por generar ese volumen de acompañamiento más que por si hay o no internas", agregan, antes de cerrar con una salvedad: no debería haber más de dos ofertas que engloben a dos facciones individuales. "(Agustín) Rossi habla como kirchnerista, tiene pasado kirchnerista, para la gente es kirchnerista... no debería enfrentar a Wado en las PASO", es el análisis K. Scioli, exvicepresidente de Néstor Kirchner, no recibe el mismo trato. Paradoja: tanto en el equipo del ministro como en el del embajador desean que una victoria en la confrontación les permita "legitimarse" para las generales.

Mientras todos están mirando al ministro, ¿Cristina Kirchner estará haciendo desfilar un elefante por al lado, un "tapado"? "El elefante es Wado", afirma el wadismo. Cultor de la sorpresa de último minuto, sería toda una novedad que en el kirchnerismo terminara siendo quien se preveía, pero siempre hay una primera vez, para todo.

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