Alberto Fernández-Horacio Rodríguez Larreta: ¿la pelea que viene o la pelea deseada?

Alberto Fernández-Horacio Rodríguez Larreta: ¿la pelea que viene o la pelea deseada?

El Gobierno sube a Larreta al ring principal, con su pelea por los inmuebles otorgados por Nación. Así, sería una disputa nueva. mientras Cristina y Macri serían parte del pasado.

El viernes 14 de febrero, Alberto Ángel Fernández​ fue hasta un municipio del Conurbano y se mostró activo en un distrito donde se suelen nuclear intendentes fieles a su administración y gestión. El Presidente visitó Hurlingham, en la primera sección electoral, donde el alcalde local Juan Zabaleta lo rodeó , a modo de homenaje, de símbolos futboleros de su agrado: estuvo Rodolfo D'Onofrio -presidente de River y cercano al peronismo- y también, José Pekerman, ex DT de las selecciones mayor y juvenil de Argentina, e ídolo de los hinchas de Argentinos Juniors, como es el primer mandatario.

Pero en medio de buen clima por las presencias, algunos vieron en esta actividad organizada por “Juanchi” Zabaleta, una primera muestra de acción de los intendentes afines a la Rosada, donde también recala el actual ministro de Obras Públicas nacional, Gabriel Katopodis. Ese desembarco albertista en el conurbano bonaerense despertó la atención de varios, como la de quienes, ese día, observaban la escena en el lugar, como el ministro de Educación Nicolás Trotta y Eduardo “Wado” De Pedro, titular de Interior y hombre de confianza de Cristina Kirchner, amén de compartir la jefatura de La Cámpora con Máximo Carlos Kirchner.

¿Fue una cabeza de playa albertista o solo una casualidad? Los que abonan la teoría menos conspirativa, sostienen que la semana siguiente, Fernández fue a Escobar, junto al intendente Ariel Sujarchuk y la titular del PAMI Luana Volnovich​, y que también estuvo en Ezeiza, con el intendente Alejandro Granados, un “barón” inoxidable de la provincia de Buenos Aires, actividad donde también se mostró “Wado” De Pedro.

En tanto, entre los que ven un armado albertista en ciernes, señalan que son varios los alcaldes molestos con el gobernador Axel Kicillof, quien volvió a marcar diferencias con ellos en la reunión que mantuvo el miércoles con Máximo Kirchner, Sergio Massa y más diputados. Es más: el enojo de algunos dirigentes tradicionales del PJ bonaerense afirman que las principales medidas del gobernador son tomadas en línea directa con Cristina Kirchner​, quien sería la inspiradora de la línea dura de Axel con los jefes comunales.

En medio de tanta especulación interna, entre algunos miembros del seno albertista surgió una idea para el futuro político mediato: la de elegir rival opositor, fiel al estilo kirchnerista, para dar la discusión tanto en 2021 como en 2023, fechas de elecciones parlamentarias como presidenciales, respectivamente. Y para eso, quienes portan DNI peronista porteño, auspician la rivalidad con Horacio Rodríguez Larreta y no, con Mauricio Macri, a quien ven como parte ya del pasado político.

En la Ciudad de Buenos Aires, donde gobierna Larreta, perciben esta idea como la que auspicia la disputa por los fondos coparticipables que corresponden a ese distrito -sobre los que Alberto puso la lupa- y la reciente disputa por los inmuebles que la Nación le cedió a Ciudad, en los tres meses finales de la administración Macri.

“Nos quieren subir al ring. Entonces, tenemos que subirnos”, afirma un conspicuo dirigente del PRO porteño, quien ve una oportunidad política en la pelea -incluso legal- que se avecina por la transferencia de inmuebles. Ante esto, desde el círculo áulico de Horacio, prefieren repetir como un mantra que el jefe de Gobierno porteño realiza un “camino silencioso” hacia 2023, sin rivalizar con Macri. Pero sí, espalda con espalda con María Eugenia Vidal y en diálogo aceitado con la dirigencia de la UCR. Es más: Larreta se quiere mostrar como “la cabeza” del grupo de mandatarios nacionales de Juntos por el Cambio, donde se nuclean el brioso gobernador jujeño Gerardo Morales, el correntino Gustavo Valdés y el mendocino Rodolfo Suárez, flamante gobernador de la provincia del mejor vino.

Así las cosas, albertistas y larretistas podrían ser los rivales del futuro, ante un Macri y una Cristina Kirchner que representarían el pasado, pues ambos “ya fueron” presidentes.

En ese escenario, también aparecen las especulaciones, no solo por el futuro del país sino por las peleas bonaerenses y hasta por la Jefatura de Gobierno porteña, donde Larreta ya no tiene posibilidad de reelección. ¿Estará comprometida (por el larretismo) la poltrona porteña para el joven Martín Lousteau? ¿O podría María Eugenia Vidal competir por la Ciudad para heredar la silla de su amigo Horacio, dejando a Diego Santilli la posibilidad de competir por la gobernación bonaerense, todo esto en 2023?

Así las cosas, Mauricio Macri podría apostar a ser diputado nacional por la Ciudad y Elisa Carrió​, abandonar su promesa de no ser más legisladora y postularse como diputada nacional por la Provincia: eso desordenaría, sin duda, la actual pax de "Juntos por el Cambio".

Antes de eso, están las elecciones parlamentarias de 2021, donde en el PRO son muchos los que creen que la que debe encabezar la lista de diputados debe ser, sí o sí, Vidal, pues es la que mejor mide en territorio bonaerense, por la oposición. Y porque el Frente de Todos no tiene un candidato claro, salvo que la especie de que Santiago Cafiero podría ser candidato, haya surgido de una usina albertista. Falta aquí conocer la opinión de Máximo Kirchner, jefe de La Cámpora: ¿tendrá in péctore ya su candidato o candidata? ¿O tendrá que tener aquí una discusión con Kicillof, quien ya se considera el jefe político de la Provincia?

Entre todas estas dudas, y volviendo al armado albertista -que también es silencioso y nada ampuloso, como los modos del larretismo-, varios recuerdan que Matías Lammens es porteño, fue candidato contra Larreta por definición del propio Alberto, quien lo tiene cerca ya que lo revistió de ministro nacional, con la vidriera nada despreciable del Ministerio de Turismo y Deportes.

Los políticos nunca descansan...

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