"La Iglesia no organiza marchas, pero acompaña y alienta todas las manifestaciones públicas que, con espíritu democrático, respeto y libertad, se expresan en favor de la defensa de la vida". Así resumió a la nacion un vocero eclesiástico el aval del Episcopado a las convocatorias destinadas a expresar el rechazo a la despenalización del aborto.