Comentario editorial
Un mes atrás, cuando los fenómenos climáticos no habían inundado el relato del Gobierno nacional, el ministro de Energía, Javier Iguacel, utilizó la fábula de Los tres chanchitos para explicar que, si bien la situación era complicada, se estaba construyendo un nuevo país (una casa) con cimientos sólidos (de ladrillo) y no volátil como la de los dos chanchitos menos laboriosos. Difícilmente algún funcionario de Cambiemos pueda volver a utilizar la alegoría cuando el Ministerio de Trabajo acaba de registrar una caída en los puestos de trabajo, con impacto particular en la construcción, el sector que había mostrado dinamismo. Y sugiere que los indicadores pueden “empeorar” porque no está medido de lleno el impacto de la corrida de fines de junio. Otro cambio: hace un mes, el equipo de Jorge Triaca mencionaba que el empleo mostraba una “estabilidad firme”. Otro cuentito difícil de creer.


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