Por Alfredo Zaiat
El miércoles último el diario La Nación dedicó uno de sus editoriales a la presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont. Desde el mismo título no ahorró descalificaciones. “Absurdas teorías de Marcó del Pont”, sentenció, para luego arrojar una seguidilla impactante: “La pobreza de sus resultados”; “estrafalarias y carentes de lógica”; “fracaso de su gestión”; “pobreza técnica inquietante”; “desafío a la lógica más elemental”; “razonamiento absurdo”; “por sofista o por su falta de preparación”; “desafío para el que no está preparada”. Para un texto de once párrafos y 917 palabras es una acumulación que empalaga, atrapado en la seducción de la adjetivación. Como no tiene la pretensión de ser un escrito literario, sino político, ese editorial refleja la inquietud de sectores conservadores acostumbrados a manejar el Banco Central, hoy desplazados del núcleo central de las decisiones monetarias y financieras.