Interrogantes de reelección en Olivos

Si bien todo está preparado para la campaña de Cristina, algunos datos reavivaron las dudas

En la intimidad del oficialismo surgieron en estos días nuevos interrogantes sobre si Cristina Kirchner se presentará a la reelección en octubre, como casi todo el mundo cree, o si busca acumular popularidad para retirarse con un alto prestigio, incluso en el exterior, y preservar así sus chances de un futuro regreso.

Ministros y funcionarios siguen asegurando que ella irá por la reelección y están convencidos de que su triunfo está asegurado.

El discurso, la estética de los actos y las medidas de gobierno tienen la forma de campaña electoral.

Pero algunos datos sembraron sutiles dudas en el entorno de la Presidenta, según pudo saber La Nacion. Un arranque de hartazgo de Cristina Kirchner hace tres semanas encendió las alarmas. Ocurrió durante la crisis en la que el jefe de la CGT, Hugo Moyano, convocó a un paro nacional por una investigación de la justicia de Suiza sobre su patrimonio.

Personas de su cercanía escucharon decir a la Presidenta frases, como: "Todos me tienen cansada".

Un empresario y amigo de su familia, según fuentes de ese núcleo, la consoló: "Si usted quiere seguir en 2011... y lo hace por la Patria y por la memoria de Néstor, debemos seguir. Pero si no está anímicamente en condiciones, ésa es una decisión muy personal, y sus amigos la vamos a respetar y apoyar".

La discusión quedó inconclusa. Miembros de la intimidad, como Rudy Ulloa Igor o el empresario Lázaro Báez, suelen comentar que la Presidenta no tiene aún una decisión definitiva tomada: evalúa tanto uno como otro camino.

El fallecimiento del ex presidente Néstor Kirchner incidió más de lo que se sabe en su humor. Y también cambió los hábitos domésticos de Olivos. La residencia presidencial luce ahora sola y silenciosa.

Cristina Kirchner le confiere ciega confianza al jefe de la Secretaría de Inteligencia, Héctor Icazuriaga, y al secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini. Pero ellos son sólo sus funcionarios; Kirchner los trataba como a sus íntimos amigos con largas tertulias en Olivos.

En la casa hoy sólo habita la hija, Florencia. Máximo, el primogénito, reside en Río Gallegos la mayor parte del tiempo y no se termina de involucrar en la política.

Conjeturas del entorno

Una frase sugestiva de la Presidenta, el jueves pasado, fue comentada en esa intimidad. En la presentación de un programa ganadero dijo que su "empeño principal" es "institucionalizar el modelo" para que "no dependa de una persona" y enfatizó que su paso por el poder es "absolutamente temporal". Remató: "Se los digo con absoluta frialdad y convicción".

¿Por qué eligió esas palabras? Ella jugará con la ambigüedad hasta junio: se balancea entre esas sutilezas y la "continuidad del modelo" y el "legado de Kirchner".

Ministros y funcionarios interpretaron que la decisión de ir por la reelección está intacta y que sólo jugueteó para "subir el precio" de su candidatura; que la "temporalidad" es una referencia en un contexto histórico, o que se trató de una advertencia hacia su entorno por las peleas internas y el aviso de que "los herederos del modelo deberán aparecer entre 2011 y 2015".

Pero también se supo que Cristina Kirchner, tras el fallecimiento de su esposo, se entera de peleas, facciones, medias verdades y deslealtades que antes recomponía Kirchner. Se quejó de las embestidas contra el gobernador Daniel Scioli, supuestamente a espaldas de ella. Teme que ciertos ministros clave pidan el retiro por su salud en 2011, que Moyano no le juegue limpio o que gobernadores e intendentes no sean leales.

"Ella es mujer, sigue afectada. No elaboró aún el duelo. Llora mucho. La decisión es difícil", confió un ladero de su entorno.

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