Recrudece la interna radical bonaerense: quiénes compiten y cómo impactará en el futuro de Juntos por el Cambio

Recrudece la interna radical bonaerense: quiénes compiten y cómo impactará en el futuro de Juntos por el Cambio

El intendente de San Isidro, Gustavo Posse, y el diputado provincial, Maximiliano Abad, se disputan la presidencia del partido que tendrá sus comicios el 21 de marzo. Reproches sobre el pasado y acusaciones de “sumisión y servilismo” profundizan las diferencias sobre el rol que debe asumir la UCR dentro de la alianza opositora.

¿Qué rol debe asumir la Unión Cívica Radical en Juntos Por el Cambio teniendo en cuenta la acefalía que sufre la coalición opositora tras la derrota de Mauricio Macri en 2019? Este interrogante se vislumbrará luego de los comicios que definan la nueva conducción del radicalismo en la provincia de Buenos Aires. Dos vertientes, dos puntos de vista, dos formas de comprender la lógica del poder, se enfrentarán el próximo mes bajo la atenta mirada de sus socios: el PRO y la Coalición Cívica.

La interna radical en territorio bonaerense tiene fecha: 21 de marzo. Dos dirigentes disputarán la presidencia del partido que desde 2016 estuvo en manos de Daniel Salvador. Por un lado Maximiliano Abad, presidente del bloque de diputados provinciales de Juntos por el Cambio. Oriundo de Mar del Plata, sigue la línea del ex vicegobernador, cuenta con el beneplácito de las autoridades del partido centenario a nivel nacional, el apoyo implícito de María Eugenia Vidal, de un puñado de legisladores bonaerenses, de la mayoría de los intendentes del interior y cuenta con la participación de intelectuales como Andrés Malamud y Facundo Manes. El neurocientífico tiene en la mira la Casa Rosada, y si bien es prematuro, para Abad resulta su mejor carta de presentación para proponer “el radicalismo del futuro”, pese a que reivindica el rol que tuvo la UCR durante el macrismo.

En la vereda de enfrente: Gustavo Posse. El histórico intendente de San Isidro tiene el peso propio de haber conservado durante más de 20 años la conducción de uno de los distritos del conurbano. Territorio, gestión y una dura crítica a la postura que mantuvo la actual cúpula radical frente al PRO son las bases de su campaña para seguir sumando voluntades. Posse afirma que la UCR debe abandonar su actitud de “sumisión y servilidad” en la alianza opositora, y propone al partido centenario como “socio pleno” en Juntos Por el Cambio. Su principal aliado es a la vez uno de los dirigentes con mejor imagen: Martín Lousteau. El senador nacional junto con el diputado Emiliano Yacobitti y otros dirigentes de Evolución, y del radicalismo porteño, avalan la candidatura del jefe comunal.

El plan de seducción de afiliados que propone Abad se remite a contextualizar la pobre performance electoral que tuvo el radicalismo entre la crisis de 2001 y 2015 en comparación con los últimos seis años. Los estrategas que se encuentran detrás del joven dirigente marplatense analizan como un activo la representación política que adquirió la UCR desde que se selló la alianza con el PRO y la Coalición Cívica, que catapultó a Macri a la presidencia. Hacen números y destacan que tras el acuerdo en Gualeguaychú, el partido centenario llegó a tener 32 intendentes bonaerenses, 6 diputados nacionales y 16 provinciales.

“Antes el radicalismo era un partido sparring del peronismo, del 2015 al 2019 el radicalismo adquirió musculatura y vocación de poder”, resumió Abad en diálogo con Infobae.

La treintena de municipios conquistados que destacan desde el entorno del marplatense, presenta dos lecturas. Si bien es cierto el crecimiento exponencial que tuvo la UCR en el interior entre 2015 y 2019, el PRO en los últimos cuatro años ganó o mantuvo intendencias populosas que denotan poderío territorial y que históricamente han tenido una impronta radical: Mar del Plata, Bahía Blanca, La Plata, Vicente López, Junín. De hecho, salvo por el breve período que estuvo Jorge Nedela en Berisso, el único jefe comunal que perdura en el gran Buenos Aires es Posse en San Isidro.

La territorialidad es un factor clave en cualquier elección y más aún si la disputa se da en la provincia de Buenos Aires. El universo de afiliados al radicalismo habilitados para votar el 21 de marzo es de aproximadamente 650 mil personas. Como vino sucediendo en las anteriores internas, se prevé acotada participación que a la vez estará condicionada por la pandemia. Los más optimistas proyectan un tope estimado en 80 mil votantes. “Es una interna muy brava con posibilidades para los dos, Posse más firme en el conurbano y Abad mejor en el interior pero con final incierto”, analizó un dirigente de origen radical que decidió mantenerse al margen de la disputa del partido.

En la madrugada del miércoles tras una reunión de relevamiento de las secciones electorales, en el possismo dan por sentado una victoria contundente en la Primera y en la Tercera. Entre ambas pueden llegar a participar entre 50 y 60 mil afiliados. “Si de 80 mil que votan en la interna, te votan 30 mil en la Primera, cómo desarmás esa ventaja”, calcula un correligionario con experiencia en varias internas.

Mientras que del lado de Abad hacen hincapié en su fortaleza en el interior, gracias a la “representación legislativa” y apuntan a “emparejar” la disputa en el conurbano. Ambos dirigentes se enfrentan a un escenario en el que deberán movilizar a sus votantes el 21 de marzo para garantizar la mayor participación posible.

Consiente de la debilidad territorial, Abad apunta sus cañones al respaldo obtenido de parte de figuras de trascendencia nacional. Los gobernadores Gerardo Morales (Jujuy) y Gustavo Valdés (Corrientes); los presidentes de los interbloques de Juntos Por el Cambio en el Congreso, Mario Negri y Luis Naidenoff; el presidente de la UCR a nivel nacional, Alfredo Cornejo y su vice, Alejandra Lorden; sumado al apoyo de la Juventud Radical. Y exhibe con aires de renovación la incorporación a sus filas del politólogo Andrés Malamud, de Facundo y Gastón Manes, y de María Luisa Storani.

“Sobre esa base vamos a construir el radicalismo del futuro, basado en ideas, organización y nuevos liderazgos. La lista tiene identidad, pertenencia y conducta partidaria”, resaltó Abad a este medio y lanzó un dardo hacia Posse: “Somos dirigentes que respetamos las decisiones colectivas y orgánicas del partido a lo largo del tiempo”.

La indirecta del presidente de diputados de Juntos por el Cambio está vinculada a la ruptura del bloque que lideró el sanisidrense junto a Emlio Monzó en la Legislatura bonaerense, tras la vuelta del kirchnerismo al poder. Esa decisión provocó fuertes roces en la alianza opositora y evidenció los cuestionamientos a la conducción macrista.

“Si queremos sostener la unidad opositora, fortalecer y ampliar el espacio, es mucho mejor hacerlo con un liderazgo que tenga confianza construida durante este tiempo y no con alguien que genera demasiadas dudas sobre cómo será el futuro”, sostiene uno de los articuladores de Abad, quien responde a las críticas que viene lanzando Posse desde hace tiempo sobre la actitud que mantuvo la UCR en Juntos Por el Cambio: “Maxi preside el bloque de diputados en un espacio donde el PRO tiene más legisladores que el radicalismo, ¿qué sumisión? Es una cuestión de construcción de confianza con sus socios políticos que, a pesar de las diferencias, lo eligen para liderar. Es raro que sea sumiso quien lidera”.

“Somos garantía de la unidad de Juntos por el Cambio. Hay que avanzar hacia la institucionalización de la coalición donde se definan los programas de gobierno y las reglas de juego. Vamos a ir disputar el poder en búsqueda de un candidato a gobernador y presidente del radicalismo”, definió Abad el horizonte de su propuesta.

Pese a las críticas y las chicanas, Posse reivindica la continuidad de la coalición opositora. No pretende romper Juntos Por el Cambio, pero sí “busca que el radicalismo reformule el frente”. “Ellos quieren la continuidad y la entrega del partido a manos del PRO”, retrucan desde el possismo al frente de Abad.

Gustavo Posse se mantiene cauto, delega en sus alfiles la estrategia de cara a los comicios de marzo, y se concentra en la gestión de un municipio que no está ajeno a la realidad económica y epidemiológica que atraviesa todo el país. “La interna hoy no es prioritaria, hicimos las listas, hay fecha y todos están organizados, pero hoy la prioridad es atender la recesión, la pandemia y todas las dificultades, hay que tratar de mantener unido al espectro político para que la ciudadanía sufra lo menos posible”, contestó el intendente ante la consulta de Infobae.

La lucha por la conducción del radicalismo impactará en el futuro de Juntos Por el Cambio y podría sumar nuevos actores con ambición de liderar ante la falta de una figura que aglutine la demanda de los tres espacios y empatice con el sector de la sociedad que rechaza al Gobierno Nacional. Por lo pronto, tras el 21 de marzo, el resultado de la interna influirá en el armado de las listas para las legislativas. Posse apunta a “una relación de socio pleno del radicalismo con el resto de los partidos que integren Juntos por el Cambio” y “que todos los radicales tengan la posibilidad de tener PASO en cada sección y pueblo de la provincia”.

Una fuente parlamentaria resume: “El que preside se sienta a negociar y arma las listas”. Con un tono más pacificador otro dirigente radical pidió tomar como referencia dos máximas peronistas: “Todos unidos triunfaremos” y “el que gana conduce, el que pierde acompaña”.

 

Por Matías Russo Coroman

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