Por Osvaldo Pepe
A poco más de siete meses de las elecciones y a casi ocho años de gestión, bien cabe preguntarse cuál es la verdadera identidad del kirchnerismo ¿La que implantó desde el poder del Estado en la embestida contra el campo, la oposición y los medios no afines al catecismo oficial, a los que hostigó en forma sistemática con inusuales ataques en discursos amplificados por su prensa cautiva, pública o privada ? ¿O ésta otra que muestra en las últimas semanas la Presidenta, más sosegada, ya sea producto de una revisión autocrítica o de una especulación electoral? La originaria versión kirchnerista trascendió fronteras y valió que en el gobierno de Uruguay, en el pleito por Botnia, asociaran al gobierno de Kirchner con estilos y modos propios del autoritarismo fascista.