Mariano Grondona
EL áspero cruce de notas entre la cancillería argentina, el Departamento de Estado y el Pentágono de los Estados Unidos a propósito del avión militar norteamericano detenido en Ezeiza, cuya carga fue secuestrada por la Aduana en una diligencia que contó con la participación personal de nuestro canciller, Héctor Timerman, dio lugar a una escalada diplomática en cuyo transcurso la Presidenta anunció que defendería a todo trance "la soberanía argentina" y el director del Fondo Monetario Internacional, Dominique Strauss-Kahn, eludió incluir a la Argentina en su inminente gira por América latina, tal como lo había decidido antes que él el presidente Barack Obama. Ante esta vertiginosa sucesión de gestos inamistosos, los observadores se preguntaban hasta dónde llegará esta vez la tensión entre Washington y Buenos Aires.