Por Ricardo KirschbaumEl Gobierno sigue, sin pausa, estrechando el cerco en torno de Daniel Scioli. La presión de la Casa Rosada lo obligó a descabezar otra vez a la Policía Bonaerense. A cambio, el gobernador logró salvar por ahora al ministro de Seguridad, uno de los objetivos de esta fase de la ofensiva, y al jefe policial. La inseguridad ha sido, en cualquier fase del gobierno de los Kirchner y aun de mucho antes, una cuestión central irresuelta, que castiga a la sociedad que reclama, sin éxito, que el Estado la proteja. El mismo Scioli explicó que la reestructuración policial era para mejorar la lucha contra el “narcotráfico” y los “desarmaderos”, admitiendo al mismo tiempo que el combate contra esos flagelos es muy deficitaria y que la Policía puede estar infeccionada por el delito. También la política, una y otra vez, se mete en el combate a la inseguridad. El gobernador no explicó todavía quién le ataba las manos para atacar la inseguridad, algo que le había exigido Néstor Kirchner en la más violenta zamarreada en público que se recuerde.
Scioli, además, debió asumir que la Provincia tiene la culpa del accidente ferroviario del miércoles e intervino la empresa provincial, siguiendo la estela que le marcó Julio De Vido, en alianza con el gremio de conductores ferroviarios. El ministro hizo la clásica verónica kirchnerista: la culpa es del otro, aunque su ministerio tenga jurisdicción directa sobre en la supervisión del estado de los trenes. Todos saben que son una verdadera calamidad y es una vergüenza el servicio que prestan.
Pero el objetivo de la blitzkrieg kirchnerista es sofocar cualquier atisbo de autonomía del gobernador con la Casa Rosada, tratando de matar nonato una hipotética candidatura presidencial alternativa. El kirchnerismo está convencido que Cristina será la candidata y que debe ganar en primera vuelta. Está en lo cierto, al menos en su postulación.
Si la Presidenta no se presentara, el kirchnerismo concluiría en ese mismo momento . Que triunfe sin balotaje, es otra cuestión. Todavía no hay nadie que seriamente pueda darle seguridades en ese sentido.
Allí está la clave de la obstinación de la colectora con Sabatella. Al kirchnerismo no le importa poner en riesgo el triunfo de Scioli, en una provincia en la que no hay doble vuelta. Lo que realmente quiere es conseguir que Cristina gane en la primera ronda. Y el dogal seguirá apretando hasta que Scioli otorgue todo.
Sabbatella es presentado como el hombre que puede reunir los votos para Cristina sin pasar por el peronismo. El ex intendente de Morón tiene escasa chance de triunfar. Su poder, en cambio, es aportar a Cristina, aunque le reste chances a Scioli y al peronismo de mantener la provincia en su poder. Sabbatella ya hizo perder a Néstor Kirchner con De Narváez. ¿Se repetirá esa historia?



Comentá la nota