Margaritos o peronistas, dilema del massismo para la campaña 2017

Margaritos o peronistas, dilema del massismo para la campaña 2017

Por ahora, el ingreso de Margarita Stolbizer a la órbita del excandidato a presidente representa un debate más simbólico que real. Dudas sobre abrazos o purismo. Preocupación en provincias.

 

El aroma progresista que llevó Margarita Stolbizer (GEN) tras el acercamiento político a Sergio Massa activó una disputa simbólica en el bloque de Diputados del Frente Renovador que tomará fuerza una vez que se acelere la campaña electoral 2017.

La extitular del GEN -el viernes pasado fue reemplazada en ese cargo por el senador nacional Jaime Linares- provocó en el massismo una división entre "margaritos" y "peronistas", facciones que aportan visiones y actos para marcar el sendero electoral a transitar en los próximos meses.

En la camada peronista se encuentran el exgobernador bonaerense Felipe Solá, el jefe de los empleados de los peajes, Facundo Moyano; y una de las patas de la CGT, Héctor Daer. Los acompaña de más lejos el exjefe de Gabinete kirchnerista Alberto Fernández, que no es legislador.

Del otro aparecen la titular del bloque, Graciela Camaño; la espada económica del massismo, Marco Lavagna, Alejandro Grandinetti, la radical Cecilia Moreau y el armador del Frente Renovador en las provincias, Raúl Pérez.

A partir de estos dos bandos -por ahora simbólicos- surge el dilema principal para Massa: explotar un Frente Renovador "puro" en alianza con Stolbizer, o explorar un sistema de red con peronistas silvestres que buscan a un líder con quien volver al poder en 2019.

Las opciones tienen beneficios y advertencias. Para quienes apuntan al "margaritismo", sólo la imagen de Stolbizer junto a la de Massa representa la cantidad de agua suficiente para zambullirse a la pileta electoral del año próximo.

Para los otros es clave la incorporación de mayores factores justicialistas hoy en el mar de la indefinición que provoca el peronismo cuando deja de alimentarse de poder.

A la hora de imponer presencia, el segundo grupo cuenta con una pequeña ventaja en Córdoba gracias al exgobernador y exrival de la interna presidencial en UNA, José Manuel de la Sota.

Los margaritos, en tanto, podrían influir en Santa Fe, donde el factor Stolbizer sería decisivo a la hora de incorporar a la pata socialista -la más importante- del Frente Progresista, ya que el radicalismo aspira a terminar en Cambiemos empujado por su agenda nacional con el PRO, contradictoria si se la compara con la local.

Para el massismo es clave, claro está, Buenos Aires, donde ganó en 2013. En las últimas horas llegó una ayuda -cada vez menos- inesperada, la del presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, el peronista con témpera PRO Emilio Monzó.

Monzó aseguró a Radio 10: "Me imagino que si no surge una corriente renovadora, los intendentes terminarán jugando para el lado de Massa. Yo recuerdo la elección de 2005: en esa elección, todos los intendentes jugaron con el kirchnerismo, que era la propuesta innovadora, pese a todo lo que le debían a -el expresidente Eduardo- Duhalde. Ahora, Cristina -de Kirchner- y -Daniel- Scioli son el pasado para los intendentes bonaerenses. Van a buscar una alternativa filoperonista como -Florencio- Randazzo o, invariablemente, jugarán con Massa".

El fin de semana último, el líder del Frente Renovador gatilló un encuentro con jóvenes, otro nicho a explotar y que se encuentra hoy en manos del macrismo y del -cada vez más débil e irreal- relato kirchnerista. Massa celebró en Pacheco la creación de "La Renovadora", un espacio nacional de jóvenes militantes sociales, barriales, universitarios y sindicales de todas las provincias.

La figura de "renovación", pese al abrazo a Stolbizer y la búsqueda de peronistas "que no tengan causas judiciales" -como señalaron fuentes del massismo a este diario-, chocó cuando el Frente Renovador avaló junto al ultrakirchnerismo el proyecto sobre Ganancias marca Massa-Bossio-Kicillof-Donda.

Ahora, el FR se unió al diálogo que pidió al Gobierno el jefe de la bancada del FpV-PJ en el Senado, el peronista "racional" Miguel Pichetto. Si la CGT acompaña los cambios, Massa pagará caro la jugada en Diputados.

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