Presión final de Frigerio a los gobernadores para que ayuden a echar a De Vido

Presión final de Frigerio a los gobernadores para que ayuden a echar a De Vido

En Cambiemos hay "clima de derrota" y le piden al ministro que al menos garantice ausencias. Los números.

 

A las 11 de la mañana de este miércoles está convocada la sesión para tratar la expulsión de Julio de Vido por "indignidad" moral. Sin embargo, menos de veinticuatro horas antes de la cita, en Cambiemos no estaban ni cerca de juntar los 172 votos necesarios para llegar a los dos tercios y expulsar al ex ministro de Planificación.

En el punteo cerrado sobre la noche del martes,  ni la cuenta más optimista daba 160 votos y por lo tanto harían falta hasta 30 ausencias para mandar al ex ministro a la casa. En este escenario, no hay otra forma de acercarse a esa cantidad de sillas vacías que no sea con la ayuda de gobernadores.

 

El trabajo está a cargo de Rogelio Frigerio y se hizo sentir en las reuniones que cada bloque tuvo el martes por la noche. "Están presionando a los gobernadores de Santiago del Estero, La Rioja, Tucumán y San Luis. Pero igual creo que no llegan", confió a LPO uno de los referentes del Frente para la Victoria. Cerca del ministro rechazaron ante LPO cualquier presión directa. "No es verdad", fue la desmentida tajante.

 

Los  números de los compañeros de De Vido eran auspiciosos pero no definitivos, sobre todo por el riesgo de faltazos inesperados. Necesitan 86 votos para salvarlo y sólo alcanzan esa cifra con una cuenta muy justa, sujeta a cambios de último momento, aun con la inesperada ayuda de los 4 de la izquierda. Pese a las presiones de Elisa Carrió, decidieron abstenerse o rechazar la expulsión, pero no se irán para facilitar su destitución.

 

De los 73 diputados del interbloque FpV-PJ, hay 71 garantizados. Sólo no confirmó aterrizar en el recinto el fueguino Oscar Martínez de la UOM, que mantiene un áspero duelo local con La Cámpora; y la santafesina Josefina González, que se recupera de un accidente.

 

Luis Cigogna llegará pese a sus problemas de salud y María Emilia Soria, que está embarazada, viajaba este martes desde Río Negro en su auto. Así de intensa fue la presión del kirchnerismo para salvar a De Vido.

 

Remo Carlotto, del Peronismo para la Victoria (Movimiento Evita), firmó el dictamen de rechazo a la expulsión del ex ministro y garantizó que sus cuatro compañeros seguirán su camino. Pero entre los K temen que varios no aparezcan, dada su cercanía a la Casa Rosada. 

 

 

Los seguidores de la ex presidenta celebraban haber sumado a los riojanos Luis Beder Herrera y Teresa Madera, que integran el Bloque Justicialista de Diego Bossio.

 

Pero no podían festejar del todo: este martes por la noche ese bloque se reunió, Beder Herrera no fue y Madera no dio definiciones.

 

Los riojanos no se animan a echar a De Vido, porque Carlos Menem es otro de los apuntados por acumulación de causas y lidera su lista de candidatos a senadores del PJ.

 

Hasta ayer, el kirchnerismo daba por hecho el respaldo de los 3 puntanos, pero los llamados de la Casa Rosada los hacían dudar. La propuesta del macrismo no varía: si dejan el asiento vacío, además de no sufrir un escarnio público, tal vez reciban recompensas.

 

Sin embargo, como adelantó LPO, para el núcleo duro del PJ, referenciado en mandatarios y sindicalistas, no es simpático echar del Congreso a un legislador peronista.

No tienen ese problema los 3 misioneros liderados por el ex gobernador Maurice Closs, de origen radical pero socio kirchnerista desde el primer día de Néstor Kirchner en el poder. Closs le explicó a sus ex compañeros del FpV que no estarán en la sesión, aunque tal vez brinde testimonio Jorge Franco. De Vido necesita a los 3 para estar tranquilo. 

 

También rechazaron mezclarse con los K los chubutenses Sixto Bermejo y Elia Lagoria, cercanos a Mario Das Neves y socios del interbloque UNA, liderado por Sergio Massa, cuyos diputados presentaron dictamen propio, pero acompañarán el de Cambiemos, que por ser el que más firmas reunió se votará primero. 

Entre sus socios no había fisuras, aunque sí algunas dudas de los socialistas como Lucila Duré o hasta del propio Hermes Binner. "(El gobernador Miguel ) Lifschitz ya avisó que el costo de bancar a De Vido es por partida doble", asegura un diputado que habló con alguno de ellos esta tarde.  

 

Juan Schiaretti le pegó duro y parejo al Gobierno y habría usado el debate por De Vido para negociar cuentas pendientes.  El neuquino Adrián San Martín aseguró a LPO que no habló con su gobernador Omar Gutiérrez para definir su voto y el de su par María Villar Molina. Pero confesó que está cerca de votar en contra o de irse.

Llamen a Rogelio 

 

Los santiagueños son 6, demasiados para esta votación, y se convirtieron en un tema de Estado. Presionados, el domingo firmaron un comunicado rechazando la expulsión de De Vido, pero nunca confirmaron si votarán en contra o se quedarán en su provincia, que es como avalar su salida. 

 

"El vínculo con ellos es de Frigerio, si van a votar con los K es sólo culpa de él", confesó a LPO un diputado macrista, tras salir de la reunión de bloque donde, dice, hay "clima de derrota" y bronca por la puesta en escena de la Casa Rosada, sin un final feliz del todo claro. 

 

El ministro del Interior habría tropezado en sus gestiones con Gustavo Bordet (Entre Ríos) y Juan Manzur (Tucumán), quien hoy faltó a una visita de Macri en su provincia y también habló con otros emisarios de la Casa Rosada. "No hay vínculo con el Gobierno como para hacerle este favor", respondió a los reclamos. 

 

Pero las gestiones continuarán durante la sesión del miércoles, que será  muy larga, de hasta 17 horas, porque Cambiemos quiere estirar el debate y apelar al retiro, por aburrimiento, de algunos diputados dubitativos. 

 

Hay votos que están en disputa como los de los pampeanos Sergio Zillioto y Gustavo Fernández Mendía, ambos en el Bloque Justicialista y cercanos al gobernador Carlos Verna, enfrentado a Macri por las deudas previsionales. Por problemas de salud, Verna no estaría en contacto con sus diputados.  

 

Esta noche esa bancada, conducida por el randazzista Oscar Romero, no pudo tener una posición unánime, pese a la presión de los salteños Pablo Kosiner y Javier David por despegarse de De Vido. 

 

"Los pampeanos, los riojanos y (el catamarqueño) Néstor Tomassi lo van a definir mañana. Pero Bossio dijo que votará a favor de la expulsión", confesó a LPO uno de sus miembros.

 

La única ausencia confirmada es la del sindicalista Alberto Roberti, aunque el correntino Carlos Rubín y el jujeño Guillermo Snopek llegan el miércoles. O no.

 

En el kirchnerismo no habían tenido mucho éxito en seducir a los monobloques. Omar Plaini, cuyo sindicato de canillitas fue intervenido por el Gobierno, no garantizó su presencia.

 

El sindicalista Héctor Daer ya casi no atiende a otros diputados. La sanjuanina Graciela Caselles la ubicaba en Cambiemos. "La tratamos mal y ahora lo pagamos", se lamentaban en el FpV-PJ. Donde abunda confianza. Pero nadie está relajado. 

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