Por Washington Uranga
Otra vez una “cruzada humanitaria”. Otra vez las bombas y la destrucción para “proteger” a la población civil. Y otra vez las Naciones Unidas haciéndole de coro a la policía del mundo para defender los intereses de los complejos económicosindustrialesmilitares sobre los que están montados los países centrales, comenzando por Estados Unidos y siguiendo por sus aliados y secuaces. Otra vez sopa. Y Obama, el presidente que prometió y amagó ser distinto, demuestra que es igual a todos sus antecesores, salvo por su color.