Das Neves sólo se mostró hacia las 22
RAWSON (De un enviado especial).- Estuvo la mayor parte del tiempo encerrado en su despacho, con su esposa, Raquel Di Perna, primera candidata a diputada provincial del oficialismo local. El gobernador Mario Das Neves vivió ayer una de las noches más larga de su vida.
La aparición pública que hizo cerca de las 22, para anunciar que era una elección reñida, fue un paso meditado durante horas. Terminó decidiéndose por la presión de los diputados del Peronismo Federal Francisco de Narváez, Felipe Solá y Graciela Camaño. "Le dijeron que tenía que salir a decir algo, porque el gobierno nacional estaba llenando los espacio vacíos con denuncias", contó a La Nacion un testigo de esos diálogos.
El mandatario estaba obsesionado con los números que le iban llegando desde los distintos rincones de la provincia. Cerca de la medianoche se convenció que todo dependía del resultado de Comodoro Rivadavia, la ciudad más populosa de la provincia. El oficialismo provincial había sido derrotado en Rawson, en Puerto Madryn y en Esquel, y se había impuesto en Trelew y en Trevelin. Sólo un buen desempeño en Comodoro podía darle la victoria.
En el último tramo de la campaña, Das Neves había bajado las expectativas respecto de un triunfo holgado y había reconocido que se conformaba con ganar por sólo un voto. Esa no era la misma evaluación que hacían entre los dirigentes que llegaron desde Buenos Aires para sumarse a los festejos. "Con una diferencia tan chica, la sensación es que Cristina le ganó. No sé si va a llegar hasta octubre, pero hoy parece imparable", confió uno de ellos a La Nacion.
Además de Solá, Camaño y De Narváez, en una sala contigua al despacho del gobernador estaban los diputados Roberto Mouillerón, Lorena Rossi y Marcelo López Arias, el legislador porteño Daniel Amoroso, los dirigentes José Scioli, Esteban Conte Grand y Javier Castrilli.
El ex árbitro, referente de Das Neves en la Capital, le puso un toque de humor a la espera. Cuando el candidato dasnevista Martín Buzzi se ubicó por primera vez arriba en los resultados parciales, levantó los brazos y, en voz alta, exclamó: "Hay que suspender el partido".
Algo más tranquilo por la confirmación de la tendencia, el gobernador seguía al cierre de esta edición pegado al teléfono, a la espera de los datos que le dieran la victoria.








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