Por César Cigliutti.
Reivindicar la diversidad, al menos en términos de enunciación, es una demostración ética que no admite rechazos. Más en una comunidad como la nuestra, que parte de una diversidad de identidades, personas gays, lesbianas, travestis, transexuales, bisexuales e intersexuales, lo cual es un desafío hasta para el/a activista más entrenado/a.