Los K van por más: colectoras y también lugares en las listas del PJ

Por: Eduardo Aulicino.

La frase pretende transmitir épica, pero no trasciende lo terrenal: “Vamos por todo”, se escucha repetir en estos días a referentes kirchneristas, algo que, en la traducción bonaerense, significa darle pelea al peronismo orgánico por cada espacio de poder.

La disputa parecía restringida a la ofensiva K por las colectoras, pero los jefes locales sumaron otro elemento de inquietud, porque la escalada que asoma es también por lugares en las listas del PJ.

“Compiten por afuera y reclaman también adentro. Doble negocio” , resume un ex legislador con mucho rodaje provincial.

El doble juego impuesto por el kirchnerismo potencia el malestar interno del PJ bonaerense, una base de sustento indispensable para los planes de reelección, pero que al mismo tiempo está en la mira de Olivos para podarle el poder propio a sus jefes. Son nuevas expresiones del sueño cristinista , que imagina un proyecto exclusivamente diseñado por el círculo, reducido, que escucha la Presidenta.

Desde esa perspectiva, los intendentes son puestos a prueba en el convencimiento de que hoy no tienen canales para contrapesar el juego K . En otras palabras, el kirchnerismo apuesta a un alineamiento forzado, que a lo sumo destile un malestar incapaz de provocarle costos políticos al Gobierno . No es lo que piensan algunos jefes comunales, por ahora cuidadosos de sus movimientos.

La nueva polvareda es levantada por la comprobación de que los kirchneristas reclaman lugares en las listas del PJ como si no existieran las colectoras, que impulsan el proyecto reeleccionista de Cristina Fernández de Kirchner, pero competirán con Daniel Scioli en el orden provincial y con los intendentes peronistas en cada distrito.

Los dirigentes K del armado oficialista no se conforman con eso. Sus “amigos” irán por afuera, pero ellos reclamarán lugares para cargos legislativos provinciales. También jugarán a lograr o ampliar su peso en los concejos deliberantes. Para algunos intendentes del PJ, por ejemplo del oeste del GBA, es un riesgo mayor : las colectoras pueden dejarlos muy condicionados y a eso sumarían la alternativa de perder lugares reservados para leales en sus listas.

El impacto también podría medirse en la Legislatura. El oficialismo no cuenta con mayorías propias, aunque la tradición política provincial le reserva espacios de control notables como primera minoría y fuerza de gobierno. En octubre renueva una porción significativa, fruto de la victoria de 2007.

Nadie está para regalar nada .

Las nubes son cada vez más espesas para los jefes territoriales del peronismo. No hace muchos meses, la preocupación de la mayoría pasaba por neutralizar los avances de Hugo Moyano, no tanto por su lugar como jefe formal del PJ bonaerense, sino más bien por las señales que daba el camionero. Allegados a Moyano decían que en ningún distrito disputarían el cargo de intendente -es decir, el lugar de los caudillos-, pero sí renglones en todas las listas.

Después empezó el conflicto de las colectoras. Fuentes kirchneristas aseguran que, en rigor, esa “estrategia” ya había sido acordada con Néstor Kirchner y afirman que no hay marcha atrás . Los intendentes, en especial del GBA, buscaron a Daniel Scioli como escudo. Dirigentes y funcionarios cruzaron fuerte a Martín Sabbatella, cabeza del mayor intento colector, pero luego el plan de Olivos siguió su curso .

Desde La Plata se prometió un reforma para achicar el espacio de las minorías en las internas, con el fin de compensar las pérdidas que podrían ocasionar las colectoras a escala municipal. Algo parecido dijeron operadores kirchneristas, antes de que se abriera la disputa por las listas propias del oficialismo entre sectores ultra K y dirigentes tradicionales del PJ.

Necesidades y presiones tiñen desde hace rato esa relación, que expone cada vez más los rasgos de una sociedad forzada . No se trata, claro, de convicciones, pero sobre todo por eso la ruptura de equilibrios supone un riesgo, incluso para el poder.

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