Massa llega a una Córdoba en tensión por los posionamientos para el balotaje

Massa llega a una Córdoba en tensión por los posionamientos para el balotaje

El candidato de Unión por la Patria recorrerá el lunes Córdoba, una provincia clave para el resultado de la segunda vuelta, dada la ventaja que podría obtener allí Javier Milei. Varios dirigentes del peronismo cordobés habían manifestado individualmente su respaldo al ministro de Economía, pero el gobernador Juan Schiaretti salió al cruce con un tuit crítico a Massa. Lo adjudicaron a su interna naciente con el reemplazante electo Martín Llaryora.

Por: Fernando Cibeira.

Sergio Massa llegará este lunes a una Córdoba tensionada por la disputa interna en el peronismo provincial respecto al posicionamiento en el balotaje. Luego de que algunos dirigentes del cordobesismo comenzaran a manifestar individualmente su apoyo al ministro de Economía, el gobernador Juan Schiaretti se despachó con un tuit vinculando a Massa con el juicio político a la Corte Suprema, al que calificó como "un atropello a las instituciones". La salida, sorpresiva, fue considerada una forma de marcarle los límites a su reemplazante electo, Martín Llaryora, con quien comparte un viaje por Arabia y Europa. "Vemos más una interna local entre el saliente y el entrante que una discusión política con respecto a la cuestión nacional", sostuvo la legisladora de Hacemos por Córdoba, Tania Kyshakevych, en diálogo con El Destape Radio.

Según esta interpretación, Schiaretti salió a romper lo que se veía como un inevitable goteo de respaldos de intendentes y dirigentes del cordobesismo a Massa, a contramano de su declarada neutralidad. Schiaretti está de salida y su reemplazante Llaryora se muestra mucho más dispuesto a reintegrar al peronismo local con el nacional y salir del aislamiento de estos últimos años. Lo dejó en claro la noche de su triunfo, cuando se refirió a la dirigencia nacional de Juntos por el Cambio como "pituquitos de Recoleta", términos desacostumbrados para el moderado schiarettismo. Lo que habría disparado la reacción del ex candidato presidencial de Hacemos -que obtuvo el 6,8% en las elecciones de octubre- sería la foto que se sacó una funcionaria clave del gabinete de Llaryora en la municipalidad de Córdoba con la titular de Aysa, Malena Galmarini. Un gesto bastante claro de por dónde andan sus simpatías.

"Una vez más quiero hacer público mi categórico rechazo al pretendido juicio político a la Corte Suprema que impulsa el gobierno kirchnerista del ministro Sergio Massa", sostuvo Schiaretti en un tuit en medio de su viaje. Primero, la calificación de "kirchnerista" para Massa, que se sabe que en los términos del cordobesismo es un descalificativo. Segundo, involucrar al ministro de Economía en el juicio que se le lleva a los supremos en la comisión de Diputados, en el que Massa poco tiene que ver, más allá del respaldo que vienen aportando sus legisladores. Indudablemente, el único objetivo del tuit fue salir a romper lo que estaba en marcha y funcionar como advertencia a la dirigencia cordobesa. 

"No tomamos esa manifestación de Schiaretti ni a favor ni en contra. Sabemos de su vínculo histórico con Mauricio Macri, pero esto creemos que tiene que ver más con un mensaje interno para su sucesor que un posicionamiento nacional", explicó Kyvasevych, legisladora provincial de Hacemos por Córdoba que trabaja en la campaña de Massa junto a referentes como el intendente de Villa María y ex secretario de Obras Públicas, Martín Gill, y el vicepresidente del Banco Nación, Carlos Caserio. Desde hace varios días, quien también trajina la provincia es el ex intendente de Hurlingham y operador massista, Juanjo Alvarez, que busca sumar apoyos por todo el territorio cordobés. Abandonando el bajo perfil de los últimos tiempos, Alvarez encabezó esta semana un acto en la regional cordobesa de la CGT, donde expresaron el apoyo al candidato de Unión por la Patria.

La estrategia de campaña de Massa que arrancó este viernes pasará por visitar los territorios esquivos del país, en donde creen que el ministro puede crecer, tal vez no para ganar pero sí para descontar diferencias. A caballo de su discurso de unidad nacional y fin de la grieta, Massa estuvo el viernes en Mendoza junto al gobernador radical saliente Rodolfo Suárez, a quien le entregó un desembolso financiero de ayuda por los incendios de los últimos días. Este domingo estará en Corrientes, otra provincia radical, en la que obtuvo una sorpresiva victoria en las elecciones de octubre. Además, hará una escala en Entre Ríos, donde ganó a nivel nacional aunque el peronismo perdió la gobernación en manos del macrista Rogelio Frigerio.

Pero la apuesta fuerte será el lunes, cuando desembarcará en la ciudad de Río Cuarto, en el corazón productivo de Córdoba, con una agenda que atiende reclamos históricos de la política local. Por ejemplo, los subsidios al transporte, al poner en marcha la tarjeta Sube en diez municipios. En la localidad agropecuaria James Craik anunciará el aumento del porcentaje de corte de bioetanol en las naftas, un pedido del sector agropecuario que elabora y refina el maíz, producto base del corte. El cierre será en el estadio General Paz Juniors, en la capital provincial, con capacidad para cinco mil personas. Se da por hecho que estará repleto, pero la lupa estará puesta en los dirigentes que se ubiquen en el escenario y la platea. Por lo que se sabe, Schiaretti bajo la orden que no quería que nadie participara. Habrá que ver cuántos le harán caso.

Massa tiene una relación histórica con el delasotismo que quiere hacer valer en esta instancia decisiva. La hija del fallecido ex gobernador, la diputada Natalia de la Sota, ya le expresó su respaldo junto a su compañero del interbloque Federal, el lavagnista Alejandro "Topo" Rodríguez. También la última pareja de De la Sota, Adriana Nazario, y quien fuera su esposa y madre de sus hijas, Olga Riutort, salieron a adelantar su apoyo. En las filas del schiarettismo, quien hizo más ruido fue el reelecto intendente de Alta Gracia, Marcos Torres, que expresó públicamente que votará a Massa. Tienen elementos de peso para hacerlo. Francisco Zanichelli, hermano de Natalia de la Sota, aseguró que la eliminación de la coparticipación significaría una reducción del 43% de los fondos nacionales que llegan a la provincia y sus municipios.

No dejan de ser expresiones individuales. En el comando de Unión por la Patria esperan alguna señal más explícita de parte de Llaryora y su entorno. Córdoba se presenta como un territorio clave en el balotaje. Algunas encuestas difundidas hablan de una diferencia de 70 a 30% a favor de Milei en la provincia, un dato que replicaría el de la segunda vuelta de 2015 entre Mauricio Macri y Daniel Scioli. Aquella ventaja obtenida en Córdoba de más de 900 mil votos le permitió a Macri imponerse a Scioli en todo el país. Con todo, la situación es diferente porque en aquella elección fue muy pareja la disputa en la provincia de Buenos Aires y esta vez se espera una mejor cosecha del peronismo, que le permitiría recuperar lo que el candidato de La Libertad Avanza saque en Córdoba. 

Según el trabajo de la consultora Proyección conocido ayer, Massa está un poco más de seis puntos -siete proyectado- en la provincia de Buenos Aires, una gran cantidad de votos que podrían funcionar como sustento a una victoria a nivel nacional. Pero para ese objetivo es clave que Córdoba -segundo distrito del país- no resulte una trituradora de respaldos. En las PASO, Unión por la Patria quedó en cuarto lugar con el 8,6%, que subió al 13,4% en las elecciones generales. En UP están convencidos que hay terreno para seguir escalando mucho más y vendría bien una mano de la dirigencia cordobesa. Son instancias decisivas: Milei anticipó que cerrará su campaña en Córdoba, con la ilusión de seguir los pasos de aquella elección de su ahora aliado Macri. 

Comentá la nota