Con Juanjo Álvarez a la cabeza, Sergio Massa pone la mira en Córdoba y planifica su desembarco

Con Juanjo Álvarez a la cabeza, Sergio Massa pone la mira en Córdoba y planifica su desembarco

Pasadas las elecciones locales, el precandidato de UP haría un primer acercamiento a la provincia más esquiva para el kirchnerismo la próxima semana. El electo Llaryora, prescindente.

Por Gabriela Pepe

Terminada la etapa de las elecciones locales, que definieron los triunfos de Martín Llaryora en la provincia, y de Daniel Passerini en la ciudad capital, Sergio Massa planifica su primera visita para la próxima semana a Córdoba, el distrito más esquivo para el kirchnerismo. El precandidato presidencial de Unión por la Patria (UP) puso a trabajar en el tema a Juan José Álvarez, la flamante reincorporación de su mesa chica, y encargado de tender puentes con el peronismo cordobés.

 

Según pudo saber Letra P, el viaje del postulante se había planificado en un primer momento para el martes 1 de agosto, pero podría postergarse hasta el fin de semana. Aunque Massa corre con algunas ventajas respecto de sus socios de UP, el desembarco en Córdoba no es de instrumentación simple. El primer límite lo puso Llaryora. Aunque se despachó contra “los pituquitos de Recoleta”, en obvia alusión a la dirigencia de Juntos por el Cambio, y tiene con Massa un pasado de militancia común, el gobernador electo le hizo saber al ministro de Economía, a través de terceros, que no jugará para él en la campaña nacional.

“No va a ayudar a Sergio”, le transmitió al comando de campaña de UP un dirigente cordobés que habló con el mandatario electo. Llaryora sabe que tiene que mantener las formas en Córdoba. Por un lado, porque el gobernador Juan Schiaretti, impulsor de su candidatura a gobernador, también competirá por la presidencia y tiene un acuerdo a nivel nacional con Horacio Rodríguez Larreta.

 

 

Llaryora ya dejó claro que no se subirá al tren larretista, pero tampoco abandonará a Schiaretti ni cruzará de vereda. A lo sumo, mirará para otro lado para evitar quedar ante el pueblo cordobés como quien traiciona a su mentor cuando todavía ni siquiera asumió. A partir del 10 de diciembre se escribirá otra historia.

El cordobés tiene, también, algunas cuentas pendientes con Massa, a quien conoce desde tiempos de juventud, cuando compartieron la mesa que trabajó por la candidatura presidencial de Ramón “Palito” Ortega, a fines de la década del 90'. La relación se mantuvo. Llaryora tuvo expectativas de que Massa lo auxiliara desde el gobierno nacional en su gestión como intendente de Córdoba. Peleó por el subsidio al transporte y esperó, por ejemplo, la llegada de la SUBE a los colectivos urbanos. No tuvo suerte. El diálogo entre ambos lleva largo tiempo interrumpido.

Massa activó el operativo seducción en las últimas horas, tras los triunfos de Llaryora y Passerini en la provincia y la ciudad, respectivamente. “Lo conozco a Passerini desde hace muchos años. Es uno de los hijos, un heredero de José Manuel de la Sota. Es un gran dirigente, un gran pibe”, dijo el candidato a presidente de UP, que sacó a relucir el vínculo que tuvo con el fallecido exgobernador cordobés, con quien armó una alianza nacional en 2015.

De aquella relación quedó, también, el desembarco en el Gobierno nacional de exfuncionarios delasotistas. En 2021, Massa nombró en el Ministerio de Transporte a tres delasotistas, Juan Manuel Escudero (Cargas), Alejandro Storello (Transporte de Pasajeros) y Marcos Farina (Articulación Interjurisdiccional de Transporte). En enero de este año, puso al ex ministro de Finanzas cordobés Ángel Elettore como titular de la Casa de la Moneda. Passerini cortó el intento de acercamiento. “De las dos partes quieren venir a sacarse la foto, pero la foto somos los tres que estábamos anoche”, respondió el intendente electo sobre UP y JxC.

La piedra en el zapato

Córdoba es un dolor de cabeza para el kirchnerismo, que arañó en 2019 el 30% de los votos en la provincia con Alberto Fernández como candidato a presidente y Cristina Fernández de Kirchner como vice. En total fueron 666.445 sufragios. El resultado fue positivo en comparación con lo que había sucedido en octubre de 2015, cuando Daniel Scioli consiguió 418.221 votos, un 19,26%. El embajador en Brasil quedó tercero en la provincia, detrás de Macri y de Massa, que consiguió 443.204 sufragios, con la alianza Unidos por una Nueva Alternativa (UNA), que había armado junto a De la Sota.

Massa se ilusiona con ese antecedente, aunque su alianza con el kirchnerismo juega en su contra. Los últimos resultados del espacio en la provincia son elocuentes. La dupla que formaron en Federico Alessandri y la diputada de La Cámpora Gabriela Estévez para competir por la gobernación obtuvo el 2,16% de los votos y quedó séptima. Por decisión de Cristina y Máximo Kirchner, Estévez encabezará la lista de diputados nacionales que irá pegada a la boleta de Massa.

Aunque el jefe de campaña nacional es el ministro del Interior, Eduardo Wado de Pedro, con el kirchnerismo en cortocircuito con Córdoba, Massa puso a trabajar en su desembarco en la provincia a Álvarez y a otro hombre de su confianza, el diputado nacional Carlos Selva, que activaron reuniones con dirigentes locales esta semana. El ex intendente de Hurlingham está sentado en la mesa chica de Massa y también mantiene diálogo con Cristina, con quien se reunió en varias oportunidades.

La campaña viene en cámara lenta. Como publicó Letra P, la mesa que UP empezó a diagramar para la provincia tiene como protagonistas al intendente de Leones, Fabián Francioni; el de Villa María, Martín Gill; Farina; Elettore; y la legisladora provincial Tania Kyshakevych, a quienes se sumó en los últimos días el director del Banco Nación Carlos Caserio, que se reunió con Álvarez. En 2019, Gill y Caserio fueron también los anfitriones de la campaña de Fernández en la provincia. Desde tribus divididas, ahora buscarán organizar la agenda del ministro, posiblemente relacionada con temas productivos, industriales y académicos, más afines al discurso nacional.

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