La interna que condiciona la rosca de Javier Milei

El Presidente negocia completar la Corte y la ley ómnibus en plena pulseada entre Karina Milei y Villarruel. Jubilados, el límite del PRO y una jugada fallida.

 

Por Mauricio Cantando

Javier Milei quiere cambiar y no lo dejan. Después del fracaso de la ley ómnibus, se interiorizó en las roscas legislativas, habilitó negociaciones con todas las fuerzas políticas, pero las internas pueden arruinarlo todo. Karina Milei y Victoria Villarruel, enfrentadas entre sí, aportan fuego amigo a la luz del día.

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Con su entrevista del jueves, la vicepresidenta entorpeció las gestiones en el Senado para cubrir las vacantes en la Corte Suprema. Sus críticas al juez Ariel Lijo, uno de los dos candidatos, cayeron como anillo al dedo a la oposición dialoguista que no termina de digerirlo. Villarruel no soportó enterarse de la nominación del magistrado por los medios, después de haber participado de la reunión de Gabinete y tener en un encuentro a solas con Milei.

Hábil, con su alusión a la paridad de género, la titular del Senado penetró en la interna de Unión por la Patria, donde el magistrado sólo es objetado por ser varón. El rechazo de la vice a la intervención de las Fuerzas Armadas en el combate contra el narcotráfico, en cambio, complicó la búsqueda de aliados entre las fuerzas no peronistas.

 

 

Karina Milei protagonizó un papelón en la Cámara de Diputados, donde impulsó una fallida rebelión para sustituir al jefe de bloque de La Libertad Avanza, Oscar Zago. Desautorizada por su hermano, se quedó sin votos y fracturó al bloque, cuando debe negociar la versión de la ley ómnibus XS y la indexación jubilatoria.

Javier Milei y el peronismo

La propuesta de Lijo para ocupar la Corte Suprema no fue sorpresiva. El juez reúne los requisitos necesarios para ser elegido en el Senado: nexos con Karina Milei, los gobernadores y el kirchnerismo.

Lijo trabajó su candidatura el año pasado. Llegó a la secretaria general de la Presidencia a través del abogado Santiago Viola, apoderado de La Libertad Avanza. Los contactó el hermano del juez, Freddy Lijo, conocido gestor de intereses en Comodoro Py.

En paralelo, Lijo se asoció al cortesano Ricardo Lorenzetti para asistir a los gobernadores y al entonces bloque Frente de Todos en Diputados durante el juicio político a los cuatro miembros del máximo tribunal. Aportaron documentación y fallos para perjudicar a la mayoría automática de la Corte, que integran Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Juan Carlos Maqueda. Milei quiere quebrar a este trío: no le perdona no haber fallado a favor del DNU 70/23.

Sólo un diputado kirchnerista de aquella comisión cuestionaba la alianza táctica con Lorenzetti-Lijo, avalada por Cristina Fernández de Kirchner, quien había olvidado sus viejas denuncias contra el juez de primera instancia. “Milei tuvo los huevos que nos faltaron a nosotros”, celebró esta semana un referente K del Congreso, que supo ser embajador.

Obstáculo Villarruel

Unión por la Patria debate cómo votar a Lijo sin pagar costos políticos irreparables. Preocupan las denuncias de corrupción y más aún la paridad de género, porque ocuparía la vacante de Elena Highton de Nolasco.

El gobernador formoseño, Gildo Insfrán, quiere al juez como nexo de los gobernadores peronistas con la Corte. Un nuevo Maqueda. Le agradece haber derivado en la justicia provincial la causa Ciccone. Si LLA suma a UP y a los partidos provinciales, llega a dos tercios sin la UCR y el PRO, que se llamaron a silencio. En el radicalismo, los gobernadores no aceptan a Lijo, pero tampoco una nueva interna.

Karina Milei con los diputados Gabriel Bornoroni y Martín Menem.

El principal contacto de Lijo con el PRO es Horacio Rodríguez Larreta, marginado de la nueva estructura partidaria amarilla. Su expupila, Guadalupe Tagliaferri, preside la comisión de Acuerdos del Senado, encargada de convocar y coordinar las audiencias. En diciembre, Villarruel le dio un poder de fuego: desde esa butaca, la kirchnerista Anabel Fernández Sagasti congeló el pliego de Daniel Rafecas para la procuración. Los tiempos aún no empezaron a correr porque Milei no envió formalmente sus propuestas para la Corte.

El otro pliego es el del constitucionalista Manuel García-Mansilla, respaldado por Villarruel, pero sin apoyo de UP. Hay tiempo para negociar: debería reemplazar a Maqueda cuando cumpla los 75 años, en diciembre. Si no prospera, Milei puede proponer a una mujer y allanarle el camino a Lijo.

Factor Karina Milei

La hermana del Presidente no sólo fue protagonista esta semana porque Villarruel la describió como “brava”, sino por su embestida fallida para destituir a Zago como jefe de LLA en Diputados.

Karina quiere lejos de su hermano a la vicepresidenta y a Mauricio Macri. Cuando Milei se asoció al PRO para el ballotage, le armó una rebelión en el Hotel Libertador, liderada por su entonces mano derecha, Carlos Kikuchi.

Desde hace un mes, la secretaria presidencial inició un proceso similar junto a su nuevo compañero de aventuras, Lule Menem, principal asesor del presidente de la Cámara baja, Martín Menem. Buscan avales para armar un partido político propio, llamado La Libertad Avanza, que desplace a los sellos que conformaron el frente electoral con ese nombre para ganar las elecciones, como el MID (que controla Zago) y Unite. Eso le daría a Karina la lapicera para definir candidaturas y marginaría a Macri. Hay versiones de reparto de cargos nacionales para sumar aliados. El PAMI sería el lugar elegido. Ya puso un pie en Santa Fe, Córdoba, Neuquén, Chaco, Mendoza, Río Negro y San Luis.

Para fortalecerse, Karina busca liderazgos propios en los parlamentos. Por eso marginó a Ramiro Marra en la Legislatura porteña. En el Congreso le va mal: en febrero no pudo desplazar de la presidencia provisional del Senado a Bartolomé Abdala, impuesto por Villarruel. Zago también resistió.

Javier Milei lo hizo

A Zago lo salvó un mensaje, en plena reunión, de Lilia Lemoine a Milei, quien se desmarcó de la embestida de su hermana y blanqueó que no siempre son lo mismo.

De hecho, a Milei no le molesta el protagonismo del PRO, sobre todo en sus segundas líneas. El jefe de ese bloque en Diputados, Cristian Ritondo, acumula visitas a la Quinta de Olivos en el último mes. Una provocación para Menem, quien no le perdona al exministro bonaerense haber intentado reemplazarlo en la presidencia de la Cámara.

El otro enlace de Milei con Diputados es José Luis Espert. En su primera reunión con el bloque de LLA fue presentado por Menem como nexo principal con el Presidente. Al economista le gusta ese rol, pero no se mete en internas.

Oscar Zago, jefe del bloque La Libertad Avanza.

La cumbre del bloque duró cuatro horas, hubo empujones y amagues de piñas. El cordobés Gabriel Bornoroni era el jefe propuesto por los rebeldes. Sin apoyo explícito de Milei, casi nadie quiso levantar la mano. Se apresuraron a votarlo Nadia Márquez y Lorena Villaverde, supuestas zaguistas hasta minutos antes. El díscolo más desorientado era el santafesino Nicolás Mayoraz, quien luego se fue a cenar con Zago y con Carlos D’Alessandro para reconciliarse.

Jubilaciones, el drama de Milei

Cuando en el Congreso hay una mayoría dispuesta a tomar una decisión, tarde o temprano lo hará. Los artilugios reglamentarios sólo sirven para ganar tiempo y, a veces, el golpe tardío duele igual o más. Milei debería entender esta premisa para no entusiasmarse firmando decretos.

El DNU 70/23, conocido como decretazo, porque reforma más de 300 leyes para desregular asuntos económicos y civiles, fue rechazado por el Senado después de dos meses de recinto cerrado. Villarruel no aguantó la presión.

En Diputados, Milei creía tener una mayoría para darle vigencia definitiva al DNU, pero se quedó con las ganas. La oposición dialoguista prefiere impulsar leyes con su contenido y mantenerlo congelado, con la amenaza de una eventual derogación si los tiempos cambian.

Aun con ese antecedente fresco, Milei apeló a otro DNU para definir una fórmula jubilatoria que actualiza por inflación, pero reconoce sólo 12,5% de enero, que tuvo un IPC de 20,6%. Ningún bloque opositor coincide con ese recorte del valor real de los haberes previsionales y quieren corregirlo.

Lo anticipó Maximiliano Ferraro, de HCF, durante la reunión de la comisión de Previsión y Seguridad Social. Pidió volver a reunirse para corregir un eventual decreto, que se anunció horas después.

Javier Milei, en minoría

La UCR también anunció que intentará subir las jubilaciones con una ley, a través de un comunicado del bloque de Diputados, que fue impulsado por los sectores vinculados a Facundo Manes y Martín Lousteau, quien quedó como árbitro de las votaciones en el Senado y está dispuesto a complicar a Milei. No permite que su rabino sea embajador en Israel.

El Presidente no encuentra una salida a un dilema que acorraló a todos los gobiernos: cómo evitar la licuación de las jubilaciones sin sumar déficit fiscal. Tampoco puede quedarse quieto, porque la fórmula actual, que combina recaudación de ANSES y variación salarial (Ripte), se hace impagable si baja la inflación.

El PRO no quiere enfrentarse a los jubilados, su principal base electoral. María Eugenia Vidal ofrece un índice que contempla la inflación y un refuerzo retroactivo por salarios, pero no es escuchada. En LLA hablan de una diferencia millonaria entre cualquier propuesta de la oposición y las planillas de Excel del ministro de Economía, Luis Toto Caputo.

Hay otro actor que juega y Vidal lo recordó en la reunión de comisión: la Corte, con jurisprudencia para exigir que los haberes previsionales no pierdan contra la inflación. Justo cuando su mayoría automática se siente amenazada.

Ley ómnibus avanza

El conflicto por las jubilaciones enturbió la negociación de la nueva ley ómnibus, que iniciaron en la Casa Rosada el ministro del interior Guillermo Francos y el vicejefe de Gabinete, José Rolandi.

Los funcionarios recibieron a todos los bloques y esperan a los gobernadores para pulir el pacto fiscal, que sigue trabado. Están dispuestos a reescribir los textos tantas veces como sea necesario para no tener problemas en el recinto. Enviarán los proyectos recién a mediados de abril, sólo si el acuerdo está cerrado. No está tan lejos.

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