"Es la fe la que nos acerca, la voluntad de que nuestros rezos y pedidos sean escuchados", dice Francisca Páez que se vino desde Ñemby para rezar y pedir al corazón de San Pío "por los míos y por todo el Paraguay", cuenta. La nave de la Catedral está repleta de fieles que asisten a la misa; afuera, una fila de personas avanza por Mariscal López a paso lento para poder llegar a la reliquia.