Por: Joaquín Morales Solá.
Un muro es siempre una metáfora de distancias e impotencias. Un inconcebible muro físico cayó en San Isidro. Otro muro, menos visible y más definitivo, se está levantando entre los dirigentes que gobiernan y la sociedad gobernada. Funcionarios que serán candidatos. Candidatos a legisladores que nunca serán legisladores. Puras maniobras de hombres y de estructuras, todos muy lejanos de las impaciencias colectivas.