Un escándalo surgido del mileísmo

Un escándalo surgido del mileísmo

Por: Joaquín Morales Solá. APio Cabanillas, un exlegislador y exfuncionario de la entonces recién instaurada democracia española, se le atribuye una frase irónica, pero ilustrativa de las peleas internas de su gobierno: “¡Cuerpo a tierra que vienen los nuestros!”. 

El mileísmo argentino, acorralado por denuncias de presunta corrupción de sus propios funcionarios y por declaraciones estentóreas de sus propios legisladores, está en condiciones de repetir aquella frase sarcástica de Cabanillas. La sangría política que provocan las grabaciones de Diego Spagnuolo podría convertirse en una hemorragia porque nadie sabe cuál será la última de sus confesiones. “Si me dicen cuándo terminan las filtraciones, podría hacer una estimación del costo político que finalmente pagaremos”, responde un alto funcionario del mileísmo. No saben nada. Solo saben que hay mensajes que son mafiosos, como el que grabó hasta ahora inocentes conversaciones de Karina Milei en su despacho, supuestamente. Hay más, están anticipando. Tampoco saben qué hace o piensa Spagnuolo ni conocen el decurso inminente de las próximas filtraciones, que el Gobierno da por seguras. Según intermediarios que hablaron con Spagnuolo, tampoco este sabe si existen más audios porque ni siquiera se acuerda con quién -o con quiénes- habló de manera tan sueltamente cantinflesca de hechos corruptos en la cima del poder. ¿No se acuerda o dice que no se acuerda? No hay respuestas. No existen certezas cuando se vive entre la conjetura y la sospecha. Si realmente no se acuerda, Spagnuolo es un neófito político o un irresponsable, a pesar de que es un abogado y conoce las consecuencias jurídicas de denuncias de esa magnitud, que abrieron una causa judicial que marcha velozmente. Los audios colocaron para peor un haz de luz sobre la relación de los laboratorios medicinales y las droguerías con el poder político, con cualquier poder político. De hecho, uno de los más importantes empresarios farmacéuticos nacionales le envió una larga carta a Elisa Carrió después de que esta denunciara públicamente el enorme poder político y económico de los laboratorios y droguerías, y su relación con la política. La carta le pide a la dirigente política que no se olvide de que esos empresarios tienen familia. El problema del Gobierno y de los laboratorios es que Carrió solo analizó declaraciones que se le atribuyen a exfuncionarios o a legisladores mileístas, aunque también dio información nueva. De hecho, el propio Martín Menem, que no había sido mencionado por Spagnuolo, se zambulló voluntariamente en el escándalo cuando aceptó que conoce “el mercado de las droguerías” y especialmente a la familia Kovalivker, dueña de la droguería Suizo Argentina, nombrada en los audios como pagadora de eventuales sobornos. “A Martín Menem deberíamos encerrarlo en una pieza con llave…y después tirar la llave”, dijo, socarrón, un funcionario que intenta defender al Presidente; aludía a las desdichadas apariciones públicas del presidente de la Cámara de Diputados. Es el propio Milei, sin embargo, el que también se sumergió en el conflicto cuando retuiteó un documento público de la droguería Suizo Argentina, en el que obviamente la empresa hizo un global descargo y se refirió a sus 100 años de trayectoria. ¿Para qué hace suya palabras de una empresa que está siendo investigada por la Justicia? Las versiones empresarias indican que esa droguería tuvo una trayectoria intachable mientras la condujo el patriarca de la familia, el también escritor Eduardo Kovalivker, pero que sus hijos y actuales directivos de la empresa, Jonathan y Emmanuel, fueron seducidos por los intensos destellos de la riqueza. “El padre estuvo siempre preocupado por los clientes; los hijos están preocupados por las compras de artículos de lujo”, desliza, mordaz, un empresario que los conoce bien.

La mancha del escándalo salpica a muchos mileístas. La desmemoria de Spagnuolo se compensó con el trascendido de los nombres de supuestas tres personas que podrían haber entregado los audios a los medios filokirchneristas que los difundieron. Todos tienen una relación, más cercana o más lejana, con el Gobierno. Uno es un conocido militante de los servicios de inteligencia, José Luís Vila, quien trabajó muchos años en la SIDE. Su jefe político histórico es Enrique “Coti” Nosiglia, quien lo introdujo cerca de Raúl Alfonsín y, más tarde, en los gobiernos de la Alianza y de Cambiemos. “Vila siempre trabaja para alguien o contra alguien”, cuenta un exfuncionario que lo conoció en distintas etapas de su vida. “Si me preguntan si él lo pudo hacer, mi respuesta es que sí”, dijo ese exfuncionario que prefiere el anonimato. Vila cobró cierta fama cuando en el gobierno de Cambiemos denunció que pusieron una bomba en una casa que él había habitado sobre la avenida Callao; el artefacto tenía carga explosiva, pero no tenía detonador. No podía explotar, entonces. Él la culpo del presunto intento de atentado a la entonces segunda jefa de la SIDE, Silvia Majdalani, pero Majdalani aseguró siempre que fue un autoatentado del propio Vila. Vila es actualmente un funcionario de la Jefatura de Gabinete; fuentes inmejorables dijeron que lo nombraron ahí para saciar su ambición de llegar a la jefatura de la SIDE. La diputada Marcela Pagano, que llegó a esa banca legislativa gracias a Milei, hizo público de nuevo el nombre de Vila cuando le preguntó al jefe de Gabinete, Guillermo Francos, cuando este daba su habitual informe al Congreso, si lo tenía entre los suyos al viejo espía. Pagano insinuó que detrás de las filtraciones podía estar Vila, pero más tarde lo acusó directamente a Francos de haber hecho eso a través de Vila. “¿Francos creando un conflicto? Imposible. Si hay algo que Guillermo le pide a la vida es no tener más conflictos”, respondió un colaborador cercano al jefe de los ministros. Pero la propia Pagano, una mileísta arrepentida que hizo carrera como conductora de televisión, es pareja del abogado Franco Bindi, muy cercano al kirchnerismo y a los gobiernos bolivarianos; es dueño del canal Extra TV. Otra versión, que Bindi la desmiente, le atribuye a él la autoría de la filtración. El fiscal Carlos Stornelli deslizó siempre su sospecha de que Bindi formó parte del operativo “puf”, que se armó para destruir moralmente al fiscal y al juez ya fallecido Claudio Bonadio, luego de que estos investigaran y procesaran a altos exfuncionarios y a poderosos empresarios en el llamado caso de los cuadernos. En enero de este año, las organizaciones periodísticas ADEPA y Fopea repudiaron públicamente los ataques de Bindi a los periodistas Daniel Santoro, Alejandro Alfie y Héctor Gambini por hostigamiento en las redes sociales. Alfi señaló a Bindi como autor de “mensajes antisemitas”. El tercer personaje del sainete es Fernando Cerimedo, un consultor de la oficina de Comunicación Digital del gobierno de Milei que trabajó en la campaña electoral del actual presidente. Cerimedo es un predicador orgulloso de la nueva derecha mundial, directivo y uno de los dueños del sitio La Derecha Diario. Acusado hace algunos años de vender dos veces el mismo departamento en Mar del Plata, Cerimedo fue apuntado por el propio Spagnuolo, según versiones de gente cercana a este, como el probable autor de las filtraciones. Todos están bajo la sombra del mileísmo. Seamos objetivos: Spagnuolo, que fue amigo de Milei, su abogado y su invitado asiduo a las reuniones sociales en la residencia de Olivos, no le confesaría semejantes intimidades del poder actual a Cristina Kirchner ni a ningún opositor. Lo hizo hablando con gente que conoce a Milei, a su hermana Karina y a Eduardo “Lule” Menem, el principal colaborador de la secretaria general de la Presidencia. Resulta evidente en las grabaciones clandestinas de Spagnuolo que hablaba con personas del corazón mismo del poder libertario. Gente que sabe quiénes son Karina Milei, “Lule” Menem y Sandra Pettovello, la ministra de Capital Humano que se destaca en esas grabaciones por su decisión de no participar de ninguna conspiración. El Presidente dijo que le iniciará un juicio a su examigo Spagnuolo, pero nada es seguro. Hasta ahora, lo único seguro es la investigación que tiene en sus manos el juez Sebastián Casanello a partir de la difusión de los audios; Casanello le anticipó a Poder Ciudadano que lo aceptará como parte querellante en el expediente. Tal vez, el juez está tratando de despejar cualquier duda que pueda surgir por la antigua adscripción ideológica del fiscal de la causa, Franco Picardi, quien fue funcionario de Cristina Kirchner. Poder Ciudadano podría hacer un aporte significativo si Spagnuolo se convirtiera en una imputado colaborador. Las conexiones internacionales de esa prestigiosa ONG están en condiciones de ayudarlo a Spagnuolo a viajar al extranjero y radicarse fuera del país. Pero no cualquiera puede ser arrepentido. Tal condición debe ser aceptada por el juez luego de que el aspirante a arrepentido entregue más pruebas y elementos que los que ya existen en la causa, y de que esas novedades sean comprobadas como ciertas por la Justicia.

Los encuestadores perciben que el caso de Spagnuolo está provocando una caída en la imagen del Presidente y del gobierno en general. A una conocida agencia de encuestas la sorprendió el escándalo en la mitad de una consulta. La mitad posterior a los audios es muy distinta de la mitad previa. Milei cayó varios puntos en la consideración pública después de que se hicieran públicas esas conversaciones. Otro encuestador, Juan Germano, suele decir que el jefe del Estado “está bien de atrás hacia adelante y de arriba hacia abajo”. Quiere decir que lo sigue beneficiando la comparación con el kirchnerismo, y que está mejor en los sectores de las clases media alta y alta que en las media baja y baja. Esos resultados son especialmente complicados en las vísperas de elecciones en dos domingos consecutivos. La derrota lo aguardaría este domingo en Corrientes, según la unanimidad de las encuestas. El mileísmo podría salir cuarto en el provincia litoraleña, luego de que Karina Milei cometiera la torpeza política, en medio de una negociación para una alianza con el gobernador de esa provincia, de cuestionarle al actual mandatario provincial Gustavo Valdés la candidatura del hermano de Valdés. Valdés ganaría este domingo, según las mediciones previas. Pero lo peor estaría por venir: el próximo domingo se votará en elecciones locales en la provincia de Buenos Aires. Los pronósticos tampoco son buenos para el Gobierno. Dos derrotas electorales seguidas le arruinarían el generoso paisaje al que se acostumbró Milei.

Vale la pena hacerse una pregunta: ¿los audios supuestos de Spagnuolo (el Presidente se los atribuyó a él) hubieran afectado tanto a Milei si la economía fuera mejor? Es probable que no. Menem fue reelegido presidente después de que estallaran los peores casos de corrupción de su gobierno. La economía de Domingo Cavallo, creciendo y sin inflación, hizo de los argentinos seres contentos. Ahora no es lo mismo: la fuga de la gente común (y no tan común) hacia el dólar no cesa ni cesará en lo inmediato. Gracias por su consejo, ministro Caputo. A su vez, las mediciones mensuales de Ferreres y Spotorno, que suelen adelantar las del Indec, registraron en julio una contracción de la economía del 1 por ciento. El crecimiento se da solo en la intermediación financiera, en minas y en canteras y en la construcción, que está saliendo de una profunda parálisis. La mayor contracción se dio en la producción de alimentos y de autos. La consultora económica ve un escenario más complejo hacia adelante: “El contexto macroeconómico, dice, se deterioró, y a nivel político comienzan a surgir grietas en el gobierno, llevando a un aumento general de la incertidumbre”. También detectó en julio una desaceleración de la inversión, y la atribuye a las mismas razones económicas y políticas. Grietas en el gobierno, dicen Ferreres y Spotorno. Son más diplomáticos que economistas. O no vieron, entretenidos con los números, las escandalosas escenas que protagonizaron peleando entre sí los diputados libertarios. Ningún otro haría mejor el trabajo de enemigo.

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