Cristina empuña otra vez la espada para mantener el reinado

Cristina empuña otra vez la espada para mantener el reinado

En el terreno bonaerense el FdT está más ordenado que a nivel nacional, y la vicepresidenta no quiere problemas en su principal ducado. Por eso se pone al frente de la estrategia desde ahora. Discurso, intervención ante la inacción de las segundas líneas y guerra a los piqueteros

No se puede ser rey sin reino, y Cristina Fernández sabe que el liderazgo de su espacio depende mucho del soste-nimiento del principal ducado del kirchnerismo: la provincia de Buenos Aires. Antes de que estalle una crisis de segundas líneas porque se desconocen otros liderazgos, la vicepresidenta se puso al frente del blindaje bonaerense, desde donde intentará reconstruir la potencia electoral del Frente de Todos. En paralelo acciona para ralear el poder de sectores que le discuten territorio.

“Cuando salimos a recorrer en el 2018 nos concentramos en la provincia de Buenos Aires porque entendimos que si no se ganaba acá era imposible recuperar la Nación. Y ahora es la misma situación: si no resguardamos Buenos Aires, no hay plan B para la Nación”, dice un estrecho colaborador de Axel Kicillof. 

En el kirchnerismo aseguran que Cristina nunca va a dar por perdida una batalla, aunque considere difícil poder retener el Gobierno nacional si no hay un cambio profundo de la política económica. Se ilusionan con que enfrente esté Mauricio Macri. Mientras tanto, el ordenamiento bonaerense es clave para no poner en riesgo el bastión ante a una vaticinada ola adversa a nivel país.

Es indiscutible que la táctica electoral de la expresidenta en el 2019 dio resultado y el peronismo recuperó los sillones de Rivadavia y Dardo Rocha. Después pasaron cosas, y entre esas cosas está la elección intermedia de 2021. Más allá de los errores de Alberto Fernández y de las peleas internas que ya eran indisimulables, hay quienes sostienen que Cristina se equivocó el año pasado en el pronós-tico, presumiblemente confundida por quienes le aseguraban un triunfo pese al elevado descontento social. La derrota le confirmó que su presunción era más real que los datos que le acercaban. Entre los reproches internos figura que no dio más a fondo la discusión por la cabeza de la lista de diputados nacionales y dejó que Alberto ganara esa pulseada colocando a Victoria Tolosa Paz.

“Se está anticipando. Sabe que reaccionó tarde en el 2021 y no quiere que le pase lo mismo ahora”, adelanta un dirigente bonaerense con ascendencia K. Así, las acciones de la vicepresidenta apuntan a encorsetar la Provincia y fijar un rumbo para quien vaya por la pelea presidencial. ¿Será ella misma? La incógnita se mantendrá hasta último mo-mento y la decisión dependerá también de cómo se encuentre la oposición.

Mientras tanto, lo primordial es fijar los cimientos bonaerenses. Es evidente que el Frente de Todos se encuentra más armonizado a nivel provincial que nacional y, de no mediar alguna circunstancia extraordinaria, parece consensuado que Kicillof irá por la reelección. “En la Provicnia, Axel es el único dirigente del espacio, después de Cristina, que genera que la gente se acerque a sacarse fotos. No hay otro en el peronismo que genere ese fenómeno”, destacan hoy sobre el Gobernador desde un sector K que siempre lo miró con recelo.

En el Gobierno agregan que la Provincia está con los números y las cuentas fiscales ordenadas y con un apoyo al mandatario unánime desde los intendentes hasta La Cámpora, pasando por el massismo. Ejemplo: la relación con el jefe de Gabinete, Martín Insaurralde, acomodada luego de un arranque difícil. “Axel se propuso lograr que Martín estuviera cómodo en el equipo, que se sintiera parte del Gobierno y jugara para el Gobierno. Creemos que eso se logró y se han acallado los rumores y los ruidos”, destacan cerca del mandamás. 

Sirve para graficar la armonía, más allá de las diferencias, que Cristina busca y necesita en el entramado político bonaerense. Con ese norte, la vicepresidenta restableció el diálogo con los intendentes en uso de licencia que forman parte del Gabinete nacional, como Jorge Ferraresi, Gabriel Katopodis y Juan Zabaleta; promueve el fortalecimiento territorial de los alcaldes del FdT y baja una línea discursiva que va desde el Gobernador hasta el último funcionario. “Está ayudando a ordenar el discurso, marca por dónde va y está atenta a los lineamientos con los que van a salir Axel y los funcionarios provinciales”, señala una fuente del Ejecutivo. 

Los intendentes deben fortalecer sus distritos. Muchos de los que hoy son funcionarios provinciales o nacionales volverán a ponerse al frente de las comunas para buscar la reelección. Y en este re-pliegue territorial se basa la pelea entablada con los movimientos sociales, fundamentalmente con el Movimiento Evita, hoy por hoy el principal aliado del presidente Alberto Fernández. ¿Se discute la plata de los planes? Sí. ¿Se discute otra forma de asistencia? Sí. Pero no pasa solo por allí el pedido de traspasar de las organizaciones a los alcaldes el control de la ayuda social. Pasa porque los pique-teros ganaron poder y ahora se aventuran a conquistar distritos políticamente.

Con el precedente de Mariel Fernández (esposa de Esteban “Gringo” Castro) en Moreno, el Evita quiere plantar candidatos  en los municipios. El anuncio de que Patricia Cubría (mujer de Emilio Pérsico) busca ser candidata en La Matanza hizo sonar más las alarmas. Desde el Evita, Fernando “Chino” Navarro dijo que si no los dejan competir en las PASO irán con partido propio, todo un problema para el FdT si se dividen votos abajo. Cristina no soporta que esa rebeldía se sustente económicamente con recursos del Estado, y que con ello 

se pongan en riesgo distritos que son del oficialismo. Podría acceder a darle internas, pero no con el control de los barrios.

Con esta pelea Cristina volvió a comprender que si no es ella, el FdT no tiene en la Provincia un ordenador natural. Le hubiese gustado que esa disputa se resolviera sin su intervención, pero vio que era imposible. Ni el unificado PJ provincial, ni los ministros nacionales con arraigo bonaerense también afectados por el fenómeno, ni la altisonancia  discursiva emanada a veces desde la Gobernación, lograron antes lo que ella pudo instalar con apenas un discurso.

La vicepresidenta no quiere sorpresas desagradables y se anticipa para ordenar hacia dentro. Primero, en el ducado donde están las bases de su reino. Pero no descuida el resto. Por eso se reunió con Carlos Melconián, uno de los economistas más críticos de su gestión y visión, pero uno de los que saben bien lo que piensa el círculo rojo en tanto conductor del IERAL de la Fundación Medite-rránea. Cristina y Melconián hablaron del país que viene y de cómo debe ser la distribución de la renta. Ella nunca se resignará a dejar de pelear por todo.

PARA LA PELEA NACIONAL

Scioli logra captar la atención y los K dicen que tiene el guiño de la jefa   

Absolutamente todos en el frente gobernante coinciden en que si Daniel Scioli aceptó el Ministerio de Desarrollo Produc-tivo es porque hay una carta mayor para jugar. El quiere, muchos lo ven como una de las mejores opciones a la hora de buscar el reemplazante de Alberto Fernández y tiene el guiño de la vicepresidenta. Eso no lo convierte en un indiscutido, pero es una gran ventaja. 

La mayor contra: llegó a un lugar donde será difícil conseguir logros de gestión bajo el actual escenario macroeconómico, en un país donde si un productor quiere importar una máquina se le hace prácticamente imposible porque el área económica del Gobierno no le permite gastar dólares del tísico Tesoro.

Con tesón y acción, Scioli le ha demostrado a Cristina, y al kirchnerismo todo, que nunca sacó los pies del plato, que es confiable. “Hace política y es lo que necesitamos”, remarcó ante este medio un hombre cercano a Máximo Kirchner. Desde que reemplazó a Matías Kulfas, Scioli no ha dejado de mostrarse proactivo, y arrancó su derrotero de reuniones con una con Axel Kicillof, a quien además acompañó después en un acto de entrega de escrituras en Mar del Plata. 

“Axel y Daniel están muy bien”, remarcaron en el entorno del mandatario provincial, donde se entusiasman con que el exgobernador sea el bendecido por la jefa. 

No pocos leyeron como una señal inequívoca la mención que la vicepresidenta hizo del flamante ministro en el acto del 20 de junio en Avellaneda. De todos modos, Cristina está lejos de sentenciar hoy quién es el elegido dentro del espacio que conduce. Ella juega con muchas opciones, que van desde los puros como Eduardo “Wado” de Pedro hasta Sergio Massa, en quien no termina de confiar pero nadie se anima a descartar por completo. Massa, si no es el elegido pedirá PASO, y más aún si quien se queda con una de las candidaturas es Scioli.

La imagen de los dirigentes en la visión de los bonaerenses

El corte de la provincia de Buenos Aires de la última encuesta de Management & Fit muestra números complicados para casi todos los dirigentes medidos, con solo dos con diferencial favorable entre la imagen positiva y la negativa. Respecto del oficia-lismo, curiosamente, quien tiene mejor registro es el ministro de Economía de la Nación, Martín Guzmán, seguido por el gobernador bonaerense.

Axel Kicillof aparece por encima de la mitad de la tabla, con una imagen positiva total (suma de muy buena y buena) del 55,6% y una negativa (muy mala + mala) del 31,7%, una regular de 9,5%, mientras que no opinó sobre el mandatario bonaerense el 3,3% de los consultados.

Cristina Fernández tiene un diferencial negativo del 24,2%, en el octavo lugar entre los 14 medidos, pero superando a Javier Milei, María Eugenia Vidal, Sergio Massa, Máximo Kirchner, Mauricio Macri y Alberto Fernández. El expresidente de Juntos por el Cambio y el actual jefe de Estado son quienes quedaron peor posicionados, con un diferencial negativo por encima de los 30 puntos. 

LA DISPUTA PROVINCIAL

Todos los caminos conducen a la reelección de Kicillof, pero...

“El candidato de Cristina para la Provincia es Axel, no hay nada que indique lo 

contrario”, sentencia un dirigente de La Cámpora. “Nosotros tenemos todo pensado para quedarnos acá, no sería una buena opción ir a Nación”, dice una de las personas más cercanas al Gobernador. Y agrega: “Cree-mos que la elección nacional no está para un candidato tan kirchnerista. Tenemos todo lo bueno de Cristina y todo lo malo, y en esa ecuación creemos que no alcanza para ganar”. 

Mientras algunos fanáticos quieren ver a ella en lo alto de la marquesina, otros son conscientes de que su techo electoral la priva de ganar (sobre todo si el rival no termina siendo Mauricio Macri). Ese análisis se traslada a los K puros que ella misma podría proponer para la Presidencia, es decir, Kicillof y Eduardo “Wado” de Pedro. Pero en el mundo Cristina nada puede descartarse. Sus jugadas estratégicas tienen efecto 

sorpresivo tanto para adentro como para afuera del espacio que conduce. Y si bien hoy no hay indicios de que vaya a proponer a Kicillof, algunos dentro del FdT prefieren no descartarlo completamente.

Por ahora, en la estrategia de blindar la provincia de Buenos Aires, Kicillof aparece como número puesto para ir por la reelección y sin oposiciones internas. “A nivel provincial, PASO no va a haber”, asegura un camporista que no se preocupa por encuestas que dan al Gobernador por debajo de las expectativas, porque “Axel está muy bien, lo vemos en el pulso de la calle y el fenómeno que genera en cada lado al que va”.

En este sentido, en el entorno del mandatario destacan que en sus recorridas, incluso por el interior bonaerense donde el oficialismo viene tropezando electoralmente, hay buena recepción y “nadie nos putea”. En el plan reconquista, Kicillof sale por lo menos dos días de la semana fuera de La Plata, visitando distritos en los que desembarca, sí o sí, con una actividad  oficial, como inauguraciones o entrega de viviendas. Su campaña por la reelección empezó, con reminiscencias de lo que fue la previa a las elecciones de 2019.

En cuanto al encolumnamiento de los otros sectores, ya no parece haber espacio para aventuras devenidas de los jefes comunales o del propio Frente Renovador. “En el massismo dicen que el candidato de ellos es Axel, los intendentes y La Cámpora también, ahora no hay ninguno que lo ponga en cuestionamiento”, asevera un funcionario que responde al Patria.

El discurso del Gobernador 

Axel Kicillof ya fijó la mira en el 2023 y actúa en consecuencia. Pero solo con los ultras no se gana, y es por eso que el Gobernador, aun cuando le cuesta, ha morigerado un poco su discurso.

“Va a hablar siempre de Macri,  porque consideramos que todos los demás son empleados de Macri y van a hacer lo que él diga, pero no vamos a nacionalizar el discurso”, adelantan en la Gobernación acerca de cómo piensa llevar adelante esta etapa de la gestión con visos de campaña. 

De acuerdo a esta premisa sostienen que hay dos ejes centrales: gestión y cercanía, y que las prioridades para hablar son las mismas que lo llevaron a la Gobernación en 2019: producción y trabajo, educación, salud y seguridad.

Sobre el discurso, un funcionario destacó: “Habla menos y mejor. Habla de gestión, que es de lo que tiene que hablar, porque además tiene cosas para mostrar”. Las obras y el ordenamiento de las cuentas fiscales es lo que se pone en valor en las salidas y en los mensajes de estos días, que tienen también una bajada de línea desde el Patria. Y es sobre lo que piensan basar la campaña el año que viene. 

FUNCIONARIOS

Bendiciones, perdones y pruebas de amor en el operativo blindaje

En su operativo blindaje Cristina accede a un pragmatismo que no siempre ha cultivado. Los tres intendentes bonaerenses que ocupan cargos en el gabinete nacional, y con los que en algún momento hubo distancia, se han reunido con ella. 

El más K, Jorge Ferraresi, archivó las disputas distritales con La Cámpora (que lo llevaron a pelearse con Máximo) y el gesto de bienvenida al redil para el ministro de Desarrollo Territorial fue en el acto de la CTA en Avellaneda, cuando solo ellos dos y el organizador, Hugo Yasky, estuvieron sobre el escenario. La vicepresidenta, no obstante, le encomendó una irónica tarea: “Jorge, en Avellaneda movilizaste contra las empresas que te hacían juicio. A mí me gustaría que esa experiencia también la cuentes en el Gabinete nacional, a ver si pueden hacer lo mismo que vos y pueden mejorar las cosas”. 

Gabriel Katopodis (Obras Públicas) y Juan Zabaleta (Desarrollo Social) quisieron impulsar el nonato albertismo, pero la coyuntura los lleva a pensar que sin unidad no hay posibilidades de nada y hasta se ponen en riesgo los distritos. El intendente de San Martín con uso de licencia se ha congraciado con el kirchnerismo a partir de respuestas concretas. Fue, por caso, una voz de calma y de compromiso en sostener la unidad contra viento y ma-rea en la reunión del PJ bonaerense, donde estuvieron todos. 

“El acercamiento con Kato es más que con Juanchi, porque en los hechos, y no solo en lo discursivo, es quien muestra mayor voluntad”, contó una fuente del Instituto Patria.

La cuestión con Zabaleta pasa por otros carriles. En el entorno del ministro destacan que las cosas con Cristina están bien, y que los gestos que ella ha demandado los ha cumplido. Sin embargo, en el mundillo K dicen que el funcionario nacional juega bien desde lo discursivo pero tarda en accionar en lo que concierne a la gestión. “Hace más de una semana que se debate lo de los planes sociales pero todavía no ha ban-cado con hechos concretos lo que dijo Cristina”, reprochó un soldado de la vice. En el fondo de esa disputa está la intendencia de Hurlingham. La Cámpora quiere quedarse con ese distrito, donde actualmente gobierna uno de los suyos, Damián Selci, quien cubre la licencia de Zabaleta. 

EL DERROTERO ELECTORAL

El peronismo unido se hace casi invencible en el territorio provincial

Tras la dictadura, solo en 1983 y en las intermedias de 1997, 2009 y 2021 el peronismo unido besó la lona de la derrota en la provincia de Buenos Aires; es decir, una sola ejecutiva y tres legislativas. Las otras veces que perdió fue dividido. En el ‘83, la topadora radical de Raúl Alfonsín llevó a Alejandro Armendáriz a la Goberna-ción, venciendo a Herminio Iglesias con el 52% de los votos. En las intermedias de 1985 volvió a ganar la UCR, pero el PJ fue dividido en el Frente Renovador, Justicia, Democracia, Participación (PJ-FR), que salió segundo; y el Frente Justicialista de Liberación (PJ-FREJULI), cuarto detrás del PI. 

En 1987 Antonio Cafiero fue elegido Gobernador, con más del 46,5% de los votos; y en las legislativas del ‘89 el PJ se quedó con más de la mitad del electorado. En 1991, Eduardo Duhalde se sentó en el sillón de Dardo Rocha, con más del 40% de los sufragios. El triunfo se repitió en las intermedias del ‘93 y en la reelección de Duhalde en 1995, con el Frepaso segundo. 

En los comicios legislativos de 1997, la Alianza, compuesta entre otros por la UCR y el Frepaso, se quedó con la victoria por el 48%, ante el 41% del Frente Justicialista Bonaerense (FREJUBO). Pese al triunfo nacional de la Alianza en 1999, Carlos Ruckauf ganó la Gobernación por más  de dos puntos sobre Graciela Fernández Meijide. También el PJ triunfó en las intermedias de 2001, colocando 19 diputados nacionales sobre 35. Felipe Solá (reemplazó a Ruckauf) retuvo la Provincia en 2003. 

En 2005 la pelea entre el kirchnerismo y el duhaldismo dividió el partido, pero las dos fuerzas más votadas en la Provincia fueron el Frente para la Victoria (43%) y el PJ (15%). En 2007 la división se mantuvo, pero Daniel Scioli (FpV) fue gobernador con casi el 50% de los votos. 

En 2009, aunque hubo unidad, la lista encabezada por Néstor Kirchner perdió por 3 puntos ante Francisco de Narváez (Unión Pro). Por afuera jugó Nuevo Encuentro, que años después se sumó al FpV. En 2011 Scioli reeligió con más del 55% de los sufragios.

En 2013 Sergio Massa, que había ido en la boleta del FpV en 2011, formó el Frente Renovador (FR) y aventajó por más de 10 puntos al FpV. En 2015 el FR fue parte de la coalición UNA y el FpV fue a una interna feroz en la Provincia entre Aníbal Fernández y Julián Domínguez. El resultado: María Eugenia Vidal (Juntos por el Cambio) se convirtió en la primera gobernadora bonaerense, y en la primera no peronista en ganar ese sillón desde 1983. En 2017 el kirchnerismo fue Unidad Ciudadana, con Cristina encabezando la lista de senadores nacionales, y el massismo estuvo en 1País. Volvió a ganar el macrismo.

El acuerdo Cristina-Massa de 2019 permitió al peronista Frente de Todos recuperar la Nación y la Provincia, pero dos años más tarde el golpe fue duro con el triunfo del cambiemita Diego Santilli frente a la sostenida unidad del FdT. Una luz de alerta en el camino hacia 2023.

Comentá la nota