La semana negra del Gobierno: entre las internas y la confusión por las estrategias políticas

La semana negra del Gobierno: entre las internas y la confusión por las estrategias políticas

En medio de las turbulencias, prevaleció cierto desconcierto; algunos abonaron la confrontación y otros el diálogo; lamentos por la tardía incorporación de Lacunza

Hernán Lacunza le escribió un mensaje a Julio Cobos. Le pidió, sin perder la templanza, que controle sus declaraciones públicas. " Todo lo que decimos tiene un impacto", le manifestó el ministro de Hacienda. El senador radical -ante la requisitoria periodística- había dicho "que no va a quedar otra alternativa" que un control de cambios. Transcurrían las últimas horas hábiles del viernes, en una semana de desasosiego económico.

El Gobierno está en su propio laberinto. Que haya sido Cobos quien dijo algo indecible, no fue más que un eco de la situación en la que se encuentra el oficialismo, que se recalentó por las peleas internas. Hay discusiones por la estrategia política y por el manejo de la comunicación. Incluso persisten los rebotes por la fiscalización de la PASO. "Esto es un gran «la culpa es del otro»", resumió un importante miembro de la mesa chica a LA NACION.

Cobos habló públicamente esta semana porque Mauricio Macri les pidió a los senadores (el miércoles, en Olivos) que salieran a defender la gestión. En ese encuentro, los legisladores le reclamaron que se tomen las decisiones económicas más difíciles "de una sola vez", y no en cuentagotas.

El Presidente, entonces, les adelantó a los senadores los anuncios que Lacunza haría esa tarde, incluido el reperfilamiento de la deuda con el FMI. Por eso también fue Cobos -que estuvo en silencio durante años- quien adelantó las medidas financieras. Esta semana, los radicales, como los jefe de los interbloques Mario Negri y Luis Naidenoff, tuvieron luz verde para hacer declaraciones. Lo mismo ocurrió con la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, que estuvo con libertad de acción para hablar y hacer campaña como quiso. Optó, por ejemplo, por un acto en un salón de fiestas de Quilmes. Pichetto también fue un líbero.

Ayer, Macri pasó la jornada en su quinta de Los Abrojos, sin hacer declaraciones públicas. Desde el Gobierno volvieron a ponderar el diálogo político, una estrategia que se había inaugurado después de las PASO y que se cortó abruptamente el lunes a la noche, cuando el Presidente estalló de furia contra Alberto Fernández y el oficialismo salió al cruce del Frente de Todos por el comunicado sobre el FMI.

Distintos miembros del gabinete se lamentaron cuando Macri retomó la intransigencia, al comienzo de la semana. "La clave es el dólar, tenes que sacrificar ideologías y apuntar ahí. Ahora, ¿cuántas balas tenés para gastar? Eso te lo da la política. La semana pasada ayudó la política, y el lunes a la noche el Gobierno rompió el diálogo y gastó las balas. No hay margen para ganar discusiones", reflexionó un alto funcionario.

A pesar de la irritación de Macri con Fernández, Lacunza nunca cortó los puentes con la oposición. Mantuvo diálogo con economistas del Frente de Todos, como Martín Redrado, Guillermo Nielsen y Emmanuel Álvares Agis. Cuando el miércoles el ministro de Hacienda anunció la "reperfilamiento" de los vencimientos de deuda con el FMI, también logró coordinar el timing de la comunicación con el organismo de crédito, cuyos enviados regresaban a los Estados Unidos.

Esa misma tarde, el ministro de Producción, Dante Sica, se reunía con con autoridades de la Comisión Nacional de Valores (CNV) y con gerentes de distintas empresas para contenerlos. El anuncio de la extensión del vencimiento de Letes y Lecaps afectó a las compañías.

Más allá del abandono de la ortodoxia económica, Lacunza fue ponderado internamente esta semana en el gabinete como un "buen comunicador", en contraste con Dujovne. "Es un buen jugador que entra en el tiempo de descuento, con varios goles abajo ¿qué jugada puede hacer?", comparó un ministro esta semana. Con el correr de las horas, afloraron las críticas al ministro saliente. "Era muy difícil hablar con Dujovne, siempre decía que no. Su plan era no hacer nada", se quejó un funcionario.

Reproches internos

Carrió, Pichetto y los radicales quisieron llenar los espacios que no ocuparon los miembros fundadores de Pro,que están enfurecidos con Marcos Peña. La gobernadora María Eugenia Vidal, según pudo reconstruir LA NACION, está irritada con el jefe de Gabinete por la estrategia política. En los últimos días, se concentró en la campaña de la provincia y no habló de la gestión nacional.

"¿Dónde está (Nicolás) Dujovne? ¡Se los advertimos en su momento y no nos escucharon!", reprochó la gobernadora bonaerense esta semana. Vidal mantiene diálogo frecuente con Lacunza, quien fue hasta hace quince días su ministro de economía. En La Plata le adjudican a la gobernadora un rol importante en el cambio de jurisdicción del funcionario. Cuando Macri rompió la tregua con Fernández, Vidal le pidió al ministro de Hacienda que se "abstraiga" de la reacción política

Vidal y su equipo reconocen que la suerte está echada en la provincia y que la pulseada con el candidato kirchnerista, Axel Kicillof, es una quimera. Pero peleará para sacar la mayor cantidad de votos posibles, porque la mandataria los necesitará para su proyección política.

"Lo que seguro no se viene es el peñismo", dijeron, con sorna, cerca de Vidal. Incluso cuestionaron la performance del consultor Jaime Durán Barba. Dijeron que el "gurú" está "con las acciones en baja".

Horacio Rodríguez Larreta también se exhibirá enfocado en sucampaña, aunque mantiene inicidencia en el armado nacional. En el equipo de la Ciudad cruzaron esta semana a Peña. "Hoy no hay estrategia de comunicación. Estamos como un boxeador", dijeron cerca de Larreta. Agregaron un reproche profundo: consideraron que el jefe de Gabinete debió dar un paso al costado antes de las PASO.

Cronología de cinco días intensos

Alberto Fernández con el FMI

El candidato del Frente de Todos mantuvo un encuentro con el organismo internacional, que fue calificado de cordial. Sin embargo, al terminar emitió un comunicado en el que acusaba al organismo y echaba sombras sobre el desembolso pendiente

Suba del dólar

Tras la reunión de Alberto Fernández con el Fondo Monetario, el dólar subió hasta superar los $62. Miguel Pichetto acusó al kirchnerismo de decirle al organismo que no ejecute el desembolso de US$5400 millones para la Argentina.

Nuevas medidas

Lacunza anunció medidas económicas para calmar a los mercados después de la suba del dólar. El Gobierno resolvió patear los vencimientos de las letras del Tesoro y buscará "reperfilar" la deuda de más largo plazo con privados y el FMI.

Declaraciones polémicas

"[Macri] debe estar contando los días", dijo Alberto Fernández en tono chicanero. Horas después el oficialismo le pidió prudencia al candidato opositor ante la incertidumbre que sus palabras podían generar en los mercados.

Conferencia de Macri

Mauricio Macri volvió a hablar públicamente para pedir tranquilidad ante la inestabilidad de los mercados. El Presidente, además, sostuvo que el curso de la coyuntura económica no dependía solo de él, sino también del candidato opositor.

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