Los puentes de Larreta con el peronismo para su transición moderada

Los puentes de Larreta con el peronismo para su transición moderada

Desde el domingo, el alcalde porteño tendió lazos al albertismo y a Kicillof, para encarar las nuevas relaciones. Recalde, Massa y Olmos son las vías de comunicación. Negociaciones y cumpleaños feliz.

En la noche del 27 de octubre, que lo consagró como jefe de Gobierno reelecto, Horacio Rodríguez Larreta activó su red de contactos para tantear al presidente y al gobernador de la provincia de Buenos Aires electos. Habló con Alberto Fernández y, por cuestiones de logística y tiempo, no pudo entablar diálogo con Axel Kicillof. Finalmente, 48 horas más tarde cumplió su cometido para avanzar en una transición moderada que lo tiene a él aún en la Jefatura de Gobierno, pero a Mauricio Macri María Eugenia Vidal fuera de funciones.

El diálogo con Fernández fue breve. Cada uno estaba en su búnker en pleno festejo y el candidato del Frente de Todos ya había conversado con el presidente Macri. Fernández y Larreta, que no se conocen, se felicitaron y prometieron sostener un canal de diálogo directo, que hasta ahora avanzaba en base a interlocutores peronistas como Sergio Massa -a quien lo une una relación de amistad con Larreta que excede cualquier momento político- Juan Manuel Olmos.

 En los planes de Rodríguez Larreta, la relación con la Casa Rosada no será un obstáculo para su segundo mandato. Piensa concentrarse en la Ciudad y dedicarse a lo que en el gobierno porteño denominan las "micro-obras": trabajos de infraestructura de menor escala a los ejecutados entre 2015-2019 (el Paseo del Bajo o los viaductos) y apuntados directamente a los barrios, como la creación y renovación de espacios verdes, construcción de escuelas o nuevos metrobuses. Pero hay una obra que en el larretismo miran con atención y que depende del gobierno nacional. Se trata de la extensión del Ferrocarril Belgrano Sur hacia Constitución -ahora termina en Parque Patricios-, que será posible de acuerdo a la sinergia con Fernández y su equipo, porque la licitación la coordina y ejecuta la administración nacional.

Sin embargo, el alcalde confía en que mantendrá un diálogo fluido con el presidente electo. “Nos vamos a llevar bien. Peor relación que la de Mauricio con Cristina (Fernández de Kirchner) no existe”, confiesa Rodríguez Larreta en privado.

El teléfono de Fernández no fue el único que marcó el reelecto jefe de Gobierno. La misma noche habló con Matías LammensMatías Tombolini Gabriel Solano, sus competidores en la elección local. Además, por medio del electo senador nacional Mariano Recalde, intentó conversar con Kicillof. No hubo contacto, pero el alcalde insistió el martes, por intermedio del mismo interlocutor.

 Larreta volvió a llamar a Recalde para pedirle el número y llamó al gobernador electo. En una charla cordial, intercambiaron felicitaciones y comenzó un proto análisis del traspaso de la energía eléctrica, efectuado en 2018 y puesto en marcha en 2019 por aprobación de la Legislatura porteña y un decreto de Vidal. En acuerdo con Macri, Vidal y Rodríguez Larreta aceptaron esa transferencia que desembocó en la creación del Ente Metropolitano Regulador del Servicio Eléctrico (EMSE), un ente bipartito sobre el que incidirán ambos gobernantes desde el 10 de diciembre. Los primeros poroteos fueron informativos y ambos coincidieron en verse luego de la reunión de transición que tendrá Kicillof con Vidal.

Ni Kicillof ni Larreta auguran una convivencia compleja. Se conocen y se trataban cuando uno era ministro de Economía y el otro jefe de Gabinete de Macri. El funcionario porteño también cruzaba mensajes con Augusto Costa, entonces secretario de Comercio. A diferencia de la mayoría de los funcionarios macristas, Rodríguez Larreta mantenía diálogo con funcionarios y dirigentes del kirchnerismo. En esa época trabó un vínculo directo con los ex jefes de Gabinete Jorge Capitanich Juan Manuel Abal Medina, relaciones que aún conserva.

 REPERFILAMIENTO DE GABINETE. Pese a que confía en una relación de "teléfono abierto" con el futuro presidente y el próximo gobernador bonaerense, Rodríguez Larreta estudia robustecer su gabinete y dotar de un perfil más político a su plantel de ministros. Para eso, según pudo saber Letra P, echará mano de su alianza con la Unión Cívica Radical (UCR), la Coalición Cívica, Confianza Pública y el socialismo. Hay un acuerdo -aún no escrito- que reza que el radicalismo porteño tendrá dos ministerios.

No obstante, Rodríguez Larreta no muestra las cartas y hace gala de su amplia coalición en la Ciudad: todos los que lo enfrentaron hace cuatro años, hoy trabajan a su lado. El caso más llamativo es el de Martín Lousteau, que el martes tuvo un lugar destacado en la reunión de gabinete ampliado.

 El encuentro fue en la Usina del Arte. Al margen de escuchar el análisis de Larreta sobre la elección, un grupo de funcionarios le cantó el feliz cumpleaños -sobresalió Paula Uhalde- y le obsequió una torta. Larreta agradeció, ofreció un brindis, felicitó a su equipo y propuso que "disfruten" y "descansen". "Un poco nomás", aclaró. Acto seguido, su vicejefe de Gobierno, Diego Santilli, bromeó: "Te dice que descanses y después te cita a las 7 de la mañana".

Hay ánimos de festejo en las entrañas del larretismo, pero nadie pierde de vista lo inmediato: diciembre está a la vuelta de la esquina y Rodríguez Larreta tiene que diseñar un ¿nuevo? gabinete, al tiempo que debe auxiliar a una parva de legisladores que quedaron fuera de las listas de la Ciudad, merced al generoso acuerdo que se forjó con Lousteau, Elisa CarrióGraciela Ocaña y el socialista Roy Cortina.

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