Procuradora a prueba, amnistía por los aportes y las confesiones de Cristina a Solá

Procuradora a prueba, amnistía por los aportes y las confesiones de Cristina a Solá

El Senado tratará el pliego de Weinberg de Roca. Cambios en el Código Electoral y la interna peronista a pleno.

Todos los acuerdos a prueba, entre ellos la nueva procuradora

La fuerza de la ola resquebraja las relaciones entre los poderes, que hoy están exasperados porque una canción de gesta se ha perdido entre sórdidas noticias policiales ("El tango", poema, Borges). El Gobierno logra salvar, calladito, el reparto de la plata con los gobernadores del peronismo en medio de la marea de los cuadernos. El resto de la negociación está en stand by o en el más profundo secreto. Todo se hace a prueba.

La Comisión de Acuerdos del Senado le puso fecha a la firma del dictamen para mandar al recinto la designación de la nueva Procuradora, Inés Weinberg de Roca. Será esta semana, miércoles 29. El oficialismo presume de tener los 10 votos en la comisión para aprobarlo. No tiene los 2/3 de los votos en el recinto para designarla. Si no aparecen, tendrá destino de archivo, como le ocurrió en 2015 a Roberto Carlés, candidato de Cristina a la Corte, que se diluyó por falta de apoyos. Si aparece, será una muestra de que los acuerdos pueden escalar hacia arriba, por encima del Presupuesto.

Hoy el clima de confrontación desanima estos acuerdos. Tanto que, en Diputados, Emilio Monzó reza para que no haya sesiones hasta que aparezca el presupuesto. Es la manera de mantener la cámara libre de contaminaciones distractivas. La ola parece tapar todo. Es un episodio más de la crisis política de la Argentina, que se define por la pérdida de poder de todos los actores. La desconfianza del mercado y la volatilidad en el balance de poder tapan el horizonte. La desconfianza es fruto del fracaso de la política, cuyo producto premium debe ser el futuro. El desbalance de poder impide el control de unos sobre otros, en particular el de la virtud ajena. En sistemas con poderes fácticos sólidos hay más control y autocontrol.

La ruta de salida está en manos de quienes tienen algo de poder en la Argentina, o sea de la prensa y de justicia -la prensa te exhibe, la justicia te mete preso-. Esa ruta puede ganar pavimento en las grandes zonas, que son tanto o más importantes que la obra pública, y que parece sanitizadas de la trama coimera, como el campo, las economías regionales, los servicios. De esas actividades vive la Argentina y por ahora están fuera de las tramas mafiosas.

Una reforma que traiga un perdón para los pecadores

El único canal abierto, además del presupuesto, es para el acuerdo con la oposición para una campaña electoral corta, barata y sin PASO para las listas únicas. Implica una reforma del Código Electoral. Es la oportunidad que necesitan los partidos para llevar el tema al Congreso, aprobarla, y de rondón, poner la clásica cláusula transitoria de una amnistía a todos los pecadillos de financiamiento. Este punto ya motivó una reunión entre los mandos más altos del oficialismo y el peronismo, inquietos por el acecho de la justicia sobre las rendiciones de cuentas y sus responsables. Comparten la misma inquietud y la misma necesidad. No daré los nombres porque éste es un territorio libre de arrepentidos y buchones, y porque “el hombre para ser hombre, no debe ser batidor” (Sangre Maleva, tango).

El escándalo de los cuadernos mató en la cuna el proyecto de ley de financiamiento, que iba a permitir los aportes de empresas. Se oponen la UCR y Carrió, y también el peronismo. Nadie se anima a aparecer por el Congreso ahora con algo así, que sería una burla a la indignación ante la obra gloriosa del gran Centeno. En el tratamiento de esa norma iba a incluirse la amnistía, algo que ha ocurrido en el pasado en varias oportunidades. Si el proyecto de retoque a las PASO va al Congreso, es la oportunidad para incluirla, y santas pascuas, porque después de todo, el dinero electoral está en el rango de lo que Augusto Alasino llamó “la plata haragana”, esa que viene fácil para la política y que no hay que guardársela sino gastarla pronto, y en la política. Si te la quedás, te pescan. De paso, Alasino tuvo una rentrée el miércoles en el salón Dorado del teatro Colón. Se festejaron allí los 20 años del primer Consejo de la Magistratura, que el recordado “Choclo” integró como consejero.

Los edificios en crisis sufren filtraciones incontrolables. En la oposición, es la mancha de los cuadernos, que provoca la espantá del peronismo. En el oficialismo sigue siendo el debate del aborto. En el happy hour del jueves de Macri con los legisladores de Cambiemos en Olivos, fue el único tema que pudo justificar esa juntada. “Tenemos este tema del aborto, que es un tema de convicciones personales y no tenemos que permitir que nos impida trabajar juntos”, les dijo Macri en la única frase que justificaba un encuentro que se diluyó en consignas de coachingintrascendente.

Algunos aliados que hoy militan en el ala celeste de los pañuelos, habían escuchado frases parecidas durante la campaña para el 2015. Por ejemplo, quienes asistieron a una reunión con la cúpula de la fundación Pensar en la sede del colegio de Abogados de la calle Viamonte. Uno de los participantes le preguntó a la mesa queintegraba como anfitrión, entre otros, Pancho Cabrera: “Está todo muy bien, ¿pero ¿qué piensan ustedes sobre el derecho a la vida, sobre el aborto?”. “Ah –le respondieron de la mesa–. Nosotros lo que buscamos es ponernos de acuerdo en los temas importantes. En ese tipo de cosas de la que usted habla dejamos que cada uno opine lo que quiera”.

La frase encierra la madre de las disidencias dentro de Cambiemos, sobre qué es importante y qué no lo es. El aborto, por ejemplo, es fundamental para algunos, y algo trivial, personal, para otros.

Borinsky acepta demora del Código Penal, pero sin retoques

Esa diferencia en qué es importante para cada uno, va a expresarse cuando el Gobierno mande al Congreso el proyecto de nuevo Código Penal. Iba a ocurrir la semana anterior, pero el martes Macri lo citó al presidente de la comisión redactora, el juez Mariano Borinsky, para explicarle la postergación del envío. En ese dialogo, el Presidente le pidió comprensión.

"El momento no es el más oportuno para que se discuta de nuevo el aborto, a tan poco tiempo de la votación en el Congreso del proyecto nuestro", le dijo. Borinsky dejó la idea de que comprende la situación política, pero se interesó sobre si el Gobierno va a respetar la letra que elevó la comisión redactora, o la iba a toquetear. Los militantes celestes del oficialismo ya habían atacado la posibilidad de que el Gobierno abriese la puerta a una despenalización del aborto, con una modificación de lo que dice el actual código en el art. 88°: "Será reprimida con prisión de uno a cuatro años, la mujer que causare su propio aborto o consintiere en que otro se lo causare. La tentativa de la mujer no es punible".

En el texto que se conoce, se le agrega: "El juez podrá disponer que la pena se deje en suspenso o eximirla de ella, teniendo en cuenta los motivos que impulsaron a la mujer a cometer el hecho, su actitud posterior, la naturaleza del hecho y las demás circunstancias que demuestren la inconveniencia de aplicar pena privativa de la libertad”. Para la tribu celeste es una manera de aflojar en el rigor antiabortista. Lograron que Macri demore el envío, pero no que le cambie el texto a Borinsky, que salió del encuentro con la promesa de que respetarán lo que hizo la comisión. "En todo caso, si hay algún cambio, que salga del debate legislativo", fue lo que acordaron en esa cita del martes.

Cuando se enteren los celestes de esta promesa, se van a acordar de nuevo de Macri y redoblarán su campaña para preservar la victoria que consiguieron en el Senado.

Políticos vs. legalistas sobre extinción de dominio

Esa convocatoria de los senadores y diputados de Cambiemos, se convirtió en una sesión informal del interbloque, que trascurrió en pequeños grupos que trataron de avanzar en algunos temas. El más interesante discutió la posición en la Cámara de Diputados sobre la sanción que hizo el Senado de la ley de extinción de dominio. Afloraron las dos posiciones. Un sector más duro, encarnado en Mario Negri, cree que la cámara debe insistir en el texto que aprobó la Cámara baja, que desengancha el proceso civil del penal, y permite 1) una incautación más rápida de los bienes mal habidos, y 2) crea un sistema retroactivo.

Otro grupo, que encabeza Pablo Tonelli, cree que es mejor cambiar el texto que viene del Senado y mejorarlo, para evitar la catarata de juicios contra el Estado que podrían sobrevenir si prospera la primera versión, que se debe al impulso del sector Carrió de Cambiemos y del massismo. Negri pone el acento en lo político y Tonelli le agrega el costado jurídico. Como el Senado aprobó la versión patrocinada por la alianza del peronismo pichettista y cristinista por mayoría simple, Diputados puede insistir en la suya también con mayoría simple.

Para Negri, el proyecto del Senado blinda al peronismo y recuerda que en la misma sesión en la cual se aprobó en Diputados la versión dura, se votó la ley del arrepentido, que es la norma que ha permitido el avance de la causa Cuadernos Gloria. Esa sesión con doblete fue el 23 de junio de 2016. Para él, extinción de dominio y arrepentido son una misma cosa y funcionan de manera sistémica. Esos dos proyectos son, afirma, la base de una segunda transición del país desde 1983.

El debate en el Senado adelanta alianzas para 2019

En esa trama se anotan algunas novedades para el peronismo, que habrá que seguir de cerca porque tienen miga preelectoral. Por ejemplo, el apoyo que le dio Pino Solanas al voto pro-Cristina en el desafuero. Al cineasta le vence el mandato el año que viene, y es la punta de lanza de un armado cristinista para que renueve la banca, a la cabeza de las listas de Unión Ciudadana en la Capital. Un ticket competitivo para enfrentar la lista de Cambiemos en esa categoría, que puede llevar a Elisa Carrió o a Martín Lousteau. Nadie recuerda que en 2013 iban los tres en la lista de Unen, una sigla ya olvidada.

También parece ser la punta de otra alianza del cristinismo, el apoyo de la senadora Magdalena Odarda a Cristina. Esta senadora por Río Negro buscará el año que viene renovar. En 2013 estaba en Unen y respondía a Carrió. Compitió con Miguel Pichetto, a quien también se le termina el mandato y ahora estrecha filas con el cristinismo.

Los secretos de Cristina

En la oposición, el vértigo de la hora mueve a todos. Miguel Pichetto suspendió una visita que iba a hacer el viernes a Bahía Blanca. Era otra etapa de su lanzamiento en cuotas para una PASO presidencial. Lo intimidaron los efectos de la sesión del Senado: logró imponer su criterio sobre extinción de dominio, pero los ecos cristinistas que levantó lo iban a obligar a pasarse esa visita hablando de Cristina y no de él.

Mendoza se convirtió en destino de tres estrellas en tránsito: coincidieron allí Felipe Solá, Martín Lousteau y Juan Manuel Urtubey. Solá teje una candidatura que supone un paso al costado de Cristina  –"no tengo en claro si Cristina debería ser o no candidata", es su frase funeral–. Guarda el secreto de su conversación con Cristina de Kirchner en el Instituto Patria, que tuvo un testigo y mediador, el intendente Jorge Ferraresi.

Fue el mismo día del estallido de los cuadernos –1° de agosto–, incidencia que Cristina minimizó: "¿Ese videíto? Por favor, no es nada". También relativizó una candidatura –"No estoy para eso"– y fue tremendista en el diagnóstico de la situación: "Temo que se agrave la inseguridad, porque no hay argentino que deje que su familia se muera de hambre, antes va a salir de caño". Un pronóstico que retrata una ideología. Otra, en respuesta a Carrió que antes ella calificaría de destituyente: "Acá no hay que recuperar la república. Hay que recuperar la democracia".

Solá se mueve como candidato y cree que las acusaciones la van a distraer a Cristina, que además perderá en esa tormenta el voto independiente que la acompañó alguna vez. Pero como se mueve con esa chapa de candidato, Solá ya se vio con Cristina después de una década sin hablar, y en San Juan logró sentar en una misma mesa a Sergio Uñac y a José Luis Gioja. En materia de secretos, el gobernador le dijo lo mismo que hace dos semanas a Pichetto, que prefiere por ahora seguir en el cargo actual. No es ningún secreto, ya que estamos, que Gioja prefirió estar con Solá en San Juan que en el acto de Rodríguez Saá en el conurbano. Son señales.

Lousteau pide poder para la UCR Capital en la cúpula de Cambiemos

Lousteau, emblema de la nueva alianza Cambiemos en la Capital –no existía hasta este año– parlamentó con Alfredo Cornejo, presidente de su partido sobre el formato de la entente que lo tiene como proto candidato a senador nacional. Hay mucho para andar en ese distrito, que ha puesto dos presidentes en 20 años –los dos que han sido jefes de Gobierno– a partir de esa novedad que fue la autonomía porteña, que le dio la reforma de 1994.

La importancia del distrito, en la percepción de Lousteau, impone que la Capital tenga un lugar importante en la conducción de Cambiemos, que hoy no tiene, salvo los vasos comunicantes de dirigentes clave del radicalismo del distrito, como Jesús Rodríguez o Enrique Nosiglia, que tienen el número de celular de Dios y lo usan con frecuencia, pero fuera de la institucionalidad.

También dedicó tiempo para un taller con 15 empresarios locales, en donde el diputado discutió los temas centrales de su próximo libro, un diagnóstico de la Argentina económica. Una de las hipótesis es cómo puede crecer un país que tiene un 40% de su economía con productividad negativa. Ese 40% es el Estado, que gasta y no produce.

Urtubey bajo fuego en Mendoza

Urtubey puso a prueba la elasticidad del peronismo. Estuvo con el gobernador radical Alfredo Cornejo, a quien le aseguró el voto de su sector para el nuevo presupuesto. Es algo, porque el jefe del bloque Federal es un salteño, Pablo Kosiner, y Cornejo integra la mesa estratégica del Gobierno. También visitó el PJ local, adonde debió enfrentar críticas del local diputado Guillermo Carmona.

Lo sentó ante una cámara, y le espetó: “Yo y otros compañeros del kirchnerismo no nos robamos nada y vos dijiste en el Canal 9 que el kirchnerismo se robó todo. Vos decís que tenés una intensa relación con Cornejo y es nuestro adversario político, que persigue a compañeros que están en esta mesa, sediento de sangre". Fue incómodo, pero pareció el primer debate entre peronistas fuera del Congreso.

Se despidió con otro mensaje: que no piensa ir a una interna con el cristinismo por dentro del PJ: "Sería una estafa ir a la interna donde pretendamos que somos todo lo mismo, porque no somos todo lo mismo”. El gesto de Carmona, un cristinista, no le gustó a los demás, en particular el presidente del PJ local, el diputado Omar Félix. No es manera de tratar a un invitado. De ahí Urtubey se fue al partido que los Pumas le ganaron a Sudáfrica. Es más suave el rugby que la interna peronista.

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