Massa recalcula su jugada y planea un jaque mate para las elecciones de 2023

Massa recalcula su jugada y planea un jaque mate para las elecciones de 2023

Sergio Massa y Cristina Fernández de Kirchner se observan, pero no se reúnen. Miden sus fuerzas sin apuro, con calma, en vistas de lo que parece ser la salida lógica del pan peronismo de cara a las Elecciones de este año: una amplia unidad, que incluya a casi todos los sectores que supieron formar parte del Frente Para la Victoria en sus diversas etapas, y tal vez varios extrapartidarios. Salvo Juan Manuel Urtubey, quien se resiste a cualquier posibilidad de negociación con el Cristinismo, y a quien la Provincia de Buenos Aires parece haberse convertido en el sepulcro de sus esperanzas electorales.

La situación en la Provincia es compleja. María Eugenia Vidal quiere adelantar las elecciones, para despegarse del salvavidas de plomo que significa una boleta larga, con Mauricio Macri a la cabeza. Pero ese adelanto choca contra la presión del propio Gobierno Nacional, que necesita los votos de la gobernadora para tratar de revertir sus números absolutamente desesperanzadores. La Unidad Ciudadana y varios intendentes del peronismo comparten la posición del Gobierno Nacional respecto de la unificación electoral porque dudan mucho de su propia perfomance sin la presencia de Cristina como cabeza de lista. Otros, de mejor gestión y mayor arraigo popular, prefieren el adelantamiento, confiados en sus fuerzas  y deseosos de definir sus propias listas sin la injerencia de la ex Presidente y, sobre todo, de la Cámpora, que insiste con sus actitudes tradicionales que le han granjeado enemistades y repudios por doquier.

En el Frente Renovador son partidarios del adelantamiento de las elecciones. El argumento ofrecido es la defensa del federalismo, pero también hay otra cuestión de peso: en la medida en que la alianza entre el PJ y la UC no consiga salvar las fracturas existentes respecto de los nombres de los eventuales candidatos, la posibilidad de un gran Frente Pan Peronista se incrementan, y con ello las chances de que un actor de sus propias filas encabece la boleta provincial. Es sabido que los intendentes peronistas negociaron con Cristina que Máximo Kirchner encabece la lista de Diputados Nacionales por la Provincia, a cambio de dejarlos en libertad de acción al momento de definir la fórmula para la Gobernación. Allí sonaron nombres como los de Juan Manuel Insaurralde y de Verónica Magario –acompañada en una eventual fórmula con Francisco “Paco” Durañona-, y también del de Fernando Espinoza. Pero cuando las conversaciones avanzaban, este martes salió Axel Kicillof a reiterar sus pretensiones de gobernar la Provincia, lo que provocó un verdadero estallido dentro del PJ provincial.

Mientras tanto, Sergio Massa conversa con todos –Máximo Kirchner incluido-, y trata de tomar distancias de la asfixiante interna, abordando una campaña en camioneta a lo largo y ancho del país, tratando de escuchar todas las voces y profundizar su acercamiento con la ciudadanía argentina. Sabe que las diferencias entre UC y PJ provincial terminarán jugando a su favor, y hasta se manifiesta abierto a considerar su eventual candidatura a la Gobernación provincial, algo que había desechado reiteradamente en el pasado.

Este cambio en su posición se funda en la tesis compartida por varios Gobernadores, respecto de que la situación que heredará el próximo Presidente, el 10 de diciembre de 2019, parecerá extraída de un relato de Stephen King, y que quien asuma entonces comprometerá seriamente su futuro político. Por eso la mayoría pone sus expectativas en las elecciones de 2023, confiando en que un patriota, alguien probado en la gestión, juegue el papel que asumió Eduardo Duhalde tras la caída de De la Rúa.

Al día de hoy, parecen quedar tres candidaturas consistentes en Pie: la de Cristina, aunque su techo tan bajo en un eventual ballotage genera resistencias en el pan peronismo, a punto tal que la ex Presidente duda sobre la decisión a tomar, y otras dos que podrían servir como aglutinadoras de un gran acuerdo nacional. Una de ellas es la de Daniel Scioli, autoproclamado como tradicional conciliador entre peronismo y UC, en caso de que Cristina decida dar un paso al costado, aunque muchos suponen que esa candidatura expulsaría hacia Cambiemos a todos aquellos que sienten aversión por la figura de la ex Presidente. La otra candidatura es la de Roberto Lavagna, figura probada en la resolución satisfactoria de situaciones económicas terminales.

Detrás de él se alinean Eduardo Duhalde –quien la propuso originalmente-, numerosos sindicalistas de peso, y el propio Sergio Massa. Y es que la figura del economista permite aspirar a una alianza mucho más amplia que la del peronismo con la UC. Además, todos descuentan que, en caso de que termine concretándose, sólo aspiraría a un mandato de transición, dejando el juego abierto para 2023.

Pese a que Lavagna se mantiene en silencio, mesurado, tal como ha sido siempre su estilo, ha venido manteniendo reuniones con numerosos dirigentes políticos, sindicales y empresariales, sin levantar la perdiz. Así desfilaron Sergio Uñac, Miguel Lifschitz y Miguel Pichetto. Ocurrente, el Senador patagónico definió a la morada de Lavagna en la costa como la nueva “Puerta de Hierro”, a la que todos dirigen sus miradas y solicitudes, esperando ser recibidos.

El crecimiento exponencial de la candidatura de Lavagna en las últimas semanas entusiasma al ex Intendente de Tigre, que imagina un tándem entre Lavagna en Nación y el propio Sergio Massa en la Provincia de Buenos Aires. Esta alternativa le abriría las puertas de la Presidencia nacional en el período siguiente, en caso de que Lavagna consiguiera realizar una gestión al menos pasable, cosa que descuentan por simple contraste con los resultados del actual gobierno.

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