Con el precio de los alimentos como gran señal de alarma y a horas de que el Gobierno anuncie un plan para intentar contenerlos, la inflación de marzo -un mes de alta estacionalidad, sobre todo en los valores vinculados a la educación y la ropa- marcó un 4,7% como consecuencia del impacto de los aumentos de las tarifas y los bruscos movimientos del dólar durante ese mes.