Por: Fernando Gonzalez
Con sólo dos meses a cargo del nuevo ministerio de Seguridad pero con experiencia como ministra del kirchnerismo, Nilda Garré cometió ayer un error de esos que suelen cometer funcionarios más imprudentes. Decir en la Argentina actual que los niveles de inseguridad o de criminalidad (como precisó) han bajado por efecto de su breve gestión es un fuego de artificio que se esfuma apenas explotan las cifras diarias del delito extremo. Ayer, mientras Garré hablaba sin estadísticas confiables, otros tres asesinatos por robo enlutaban al país violento.