Personas destacadas de hoy

Cruje la caja del Bicentenario

Por Francisco Jueguen

El maquillaje gana terreno en diferentes ámbitos del Gobierno. Con variados tonos, oscurece la totalidad del ya corroído sistema estadístico que controla el Indec, borrando la inflación y los pobres, esconde el verdadero objetivo en un discurso pro mercado que avala la creación del Fondo del Bicentenario y ayer distorsionó nuevamente los datos del superávit de 2009 que adelantó la presidenta Cristina Kirchner.

El día en que volvió Kirchner

Por: Ricardo Roa

Martín Redrado será finalmente despedido del Central. Pero no será una victoria del Gobierno, sino lo contrario. Una marcha atrás en el intento de desplazarlo sin consultar al Congreso. Eso que el poder pretendió evitar desde el principio, costó una zozobra de 12 días y al kirchnerismo, otra derrota.

Una derrota que Cristina intentó ocultar con agravios y denuncias

Por: Eduardo van der Kooy

Es probable que se haya visto ayer en público la peor versión política difundida hasta ahora de Cristina Fernández. Tal vez sólo semejante a la que reprodujo una vez cuando era senadora, en el 2005, al maltratar en el Congreso al entonces vicepresidente Daniel Scioli. La Presidenta mostró una evidente incontinencia de gestos crispados y palabras agraviantes, en especial cuando respondió un puñado de preguntas de los periodistas. Esa imagen errática, inquietante, se corresponde, quizá, con el tiempo que le toca atravesar a su Gobierno.

Desendeudamiento y estabilidad

Por Alberto Manuel García Lema

La grave cuestión jurídica e institucional que ocasionara, en el país y en el extranjero, el dictado del decreto 2010/09, que dispuso la creación del Fondo del Bicentenario para el Desendeudamiento y la Estabilidad, obliga a analizar, en primer término, si se trata de una materia en la cual el Poder Ejecutivo puede ejercer las facultades del Congreso por un decreto de necesidad y urgencia.

La épica de la debilidad

Por Martín Rodríguez Yebra

Cristina Kirchner se entregó ayer a una celebración de su propia debilidad.

Con el tono épico de otros anuncios exitistas, comunicó ayer que no puede salir del país por miedo a lo que haga su vicepresidente, retrocedió en su intento de remover al jefe del Banco Central sin pasar por el Congreso y admitió que teme más fallos judiciales adversos y que no está en condiciones de abrir el debate parlamentario sobre el uso de reservas para pagar deudas y gastos.