Por Hernán De Goñi,
Cuando el Gobierno instaló la amenaza de crear un organismo que se haga cargo del comercio exterior de granos, la primera lectura que causó fue bastante lineal. Con el fantasma de la Junta Nacional de Granos como telón de fondo, parecía una movida destinada a amedrentar a la dirigencia del campo, que luego de su encuentro con Débora Giorgi y Florencio Randazzo había quedado bastante desanimada por la escasa perspectiva de cambios en la política agropecuaria.