El hombre que más calienta la oreja de Cristina y de Alberto

El hombre que más calienta la oreja de Cristina y de Alberto

Axel Kicillof consolida un rol en el poder nacional que excede con creces el institucional. “El ruso”, como lo llaman en la mesa chica del poder, puede exacerbar pero también calmar -toda una novedad- los vendavales de la interna.

Esta semana en las redes sociales se viralizó una imagen de Angela Merkel. Se la ve saliendo de un centro de compras en Berlín, cargando un par de almohadas gigantes que traslada por sí misma mientras sus dos custodios la siguen a distancia liberados de cualquier carga. Nadie la para. Nadie la saluda. Nadie la insulta. Los ciudadanos alemanes creen que sus políticos tienen obligaciones y derechos y que las diferencias de criterio se dirimen, en todo caso, en las urnas. La invasión a la vida privada de un dirigente está vedada en el imaginario colectivo.

La posibilidad de que los actores máximos del poder de un país tengan una vida “normal” los aleja de los microclimas y los acerca a la sensibilidad popular sin encuestadores de por medio.

Para bien y para mal, está claro que Argentina no es Alemania. Nadie imagina a Cristina Fernández entrando en un supermercado en Buenos Aires. Sin embargo fue la vicepresidenta la primera en advertir, primero con tranquilidad y después con vehemencia, que el desmadre en el precio de la carne y su arrastre inflacionario, terminaría haciendo perder las elecciones al oficialismo si no se tomaba el toro por las astas.

Alberto Fernández prestó, como siempre, el oído. Pero quien puso el cuerpo para pedir paciencia porque el conflicto con los productores y exportadores era lo suficientemente complejo para exigir una solución en 24 horas fue Axel Kicillof.

El Presidente y CFK hablan cotidianamente. Pero desde la campaña electoral de 2019 que no comparten una mesa de estrategia política (¿No sería buen momento para retomarla?). Ambos son radiales en sus respectivos esquemas de funcionamiento. Por eso, los pocos interlocutores que llegan con asiduidad y confianza a los dos, cobran un valor exponencial.

Axel Kicillof es uno de ellos. A nadie sorprende el ascendente que el gobernador tiene con Cristina, sobre todo, en materia económica. Pero sí quizás es novedoso el acercamiento personal y político que generó el gobernador con Alberto Fernández. La buena onda es mutua, cotidiana y excede por lejos, los límites de la provincia de Buenos Aires.

Después de un año y medio de gestión, el gobernador —que es maniático de esbozar escenarios futuros— ha ganado crédito ante el Presidente. “Se fueron cumpliendo varias de sus advertencias por eso Alberto lo escucha”, se ufanan en La Plata. Un abismo en la relación de un año atrás a esta parte cuando, con la fantasía de armar el albertismo bonaerense, el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, generaba bajadas a la provincia que irritaban por igual al gobernador y a La Cámpora.

Acomodados los melones y cada uno a su manera afianzado en su lugar, Axel es hoy un actor de peso en la política nacional. Hace tres meses en esta columna contábamos como la Provincia empezaba a marcar la cancha. Hoy ya es obviedad. Fijó el aumento de tarifas antes y en un dígito mientras la cuestión energética seguía siendo objeto de debate en Nación, consensuó una mesa política semanal los lunes y es anfitrión en La Plata, y como si todo esto fuera poco después del cross de derecha que se comió Martín Guzmán al intentar en vano desplazar a Federico Basualdo de Energía, hoy el gobernador aparece como uno de los mas acérrimos defensores de la gestión del ministro.

La foto oficial que difundieron del encuentro de ambos esta semana en el despacho de Economía es lo suficientemente elocuente. Y el silencio posterior de ambos aún más. Guzmán en una muestra más de inteligencia (esta vez emocional mas que académica) se tragó su orgullo y desde que volvió de la gira por Europa con el Presidente está haciendo una peregrinación de tal magnitud que debe tener las rodillas gastadas.

Elogió en un zalamero tuit el impuesto a las grandes fortunas de Máximo Kirchner, se reunió tres horas reloj con Kicillof (el gobernador insiste en que el ministerio debería dejar de estar tan compartimentado y que Guzmán debería meterse de lleno con los temas locales, conflicto de la carne incluido), desplegó a toda su segunda línea a tender puentes con La Cámpora y la provincia (con Máximo le estaría costando️) y presenció desde un palco la sesión del senado donde se sancionó el nuevo régimen tributario para Empresas y de alivio a las Pymes.

Del otro lado depusieron armas. Pero no dejan de marcarle el paso. A metros del palco donde Guzmán y su secretario de Política Tributaria, Roberto Arias, esperaban la sanción de la ley, CFK y Sergio Tomás Massa elevaban el piso de las paritarias de este año en diez punto nominales, llevándolo al 40%. Virtual acta de defunción del presupuesto 2021 con su proyección del 29% de inflación. El ministro, obviamente, se enteró al otro día y por los diarios…

El escándalo por el enganche de las dietas al aumento a los empleados del Congreso tapó la magnitud de la decisión. La discusión en el poder sobre si abrir el grifo de las cuentas publicas para devolver parte del poder adquisitivo del salario antes o después de las elecciones está claramente saldada y solo falta que el establishment se anoticie.

Axel ya le había dado el 35% a los bonaerenses. Cristina gritó 40%. Moyano pide 45% y después de la venia de la vicepresidenta no va a consensuar menos de 41% para no ser menos. Igual quedaría por debajo del 57% que negociaron los trabajadores de la industria vitivinícola, del 53% que consiguieron los estatales de ATE de Neuquén, el 44% de los trabajadores de TV por cable y el 42% que Gildo Insfrán les dio a los estatales de su provincia.

Con solo ocho puntos de ventaja en las encuestas en la Provincia de Buenos Aires, está claro que la coalición gobernante apuesta a vacunas y asado para intentar revertir la maldición de las elecciones de medio término que cae sobre el kirchnerismo en a provincia de Buenos Aires cada vez que gobierna desde el 2005. Ese año y con Cristina Kirchner como protagonista contra Hilda Chiche Duhalde, fue el último que ganaron. De ahí en más en el 2009 Néstor Kirchner perdió con Francisco De Narváez y en el 2013 Martín Insaurralde con Sergio Massa.

Sin candidatos en la lista aún está claro que el Frente de Todos hoy apela a las vacunas y a las paritarias para de mínima conservar los ocho puntos de ventaja de hoy en las encuestas o soñar con agrandarlos. Como bien le recomendó a la oposición esta semana el colega Carlos Pagni, Juntos por el Cambio va a tener que buscar otro eje de confrontación pronto porque la polémica por las vacunas va a dejar de ser tema en unos días más.

Esta semana entre la llegada masiva de vacunas, el inicio de la fabricación en Argentina y el anuncio de Kicillof de que cualquier mayor de 70 que no esté vacunado puede pasar por un vacunatorio sin turno y lo atienden, al mejor estilo de lo que publicitan que pasa en Estados Unidos, al PRO solo le queda discutir Pfizer. Pero las cuestiones contractuales no calan tan profundo.

Así que de a poco la contienda discursiva va a ir trocando a lo económico. Y ahí esta claro que el terreno se tornará un lodazal. Porque se tiren con lo que se tiren, en un país con un 57% de chicos por debajo de la línea de pobreza ningún dirigente que haya o esté gobernado en este momento el país puede jactarse de absolutamente nada.

Bonus Track I

Martin Guzmán soñó con ser ministro de Economía de la Argentina desde mucho antes que llegara al Palacio de Hacienda. Entre el 2017 y el 2018 viajó muchas veces a Buenos Aires y en cada uno de esos viajes fue entrevistándose con quienes perfilaban como posibles candidatos de la oposición al macrismo. Roberto Lavagna y Agustín Rossi estuvieron entre los elegidos. Pero la relación con Axel Kicillof es mucho más añeja. Guzmán fue quien ayudó a la entonces embajadora Cecilia Nahón a acercar a Joseph Stiglitz a Kicillof en su pelea en el 2014 contra los Holdouts.

Son pocos los que lo recuerdan pero así como Sergio Chodos, Cecilia Todesca, y Matias Kulfas sumaron en el lobby pro Guzmán ante Alberto, Kicillof hizo lo propio con Cristina.

Bonus Track II

El tuit hizo un ruido tal que terminó borrado. “Cuando gobernás una provincia pero conducís un país. Gracias @kicillofok!”, escribió Delfina Rossi, la directora del Banco Ciudad. Tardó solo minutos en arrepentirse.

En rigor a sus mas íntimos, Delfina contó que su intención fue remarcar que lejos de fomentar inquina o comparaciones odiosas entre Alberto Fernández y Kicillof, ella intentó decir que el gobernador le marcaba la agenda en el tema vacunas tanto a Horacio Rodríguez Larreta como a Juan “Gringo” Schiaretti (gobernador de Córdoba). Pero la explicación llegó mas tarde que el comprensible delete del tuit.

Lo que pasó desapercibido es quien le había dado like, todo un apoyo moral e intelectual en el mundo de las redes. Ni mas ni menos que la Directora Nacional de Economía Igualdad y Género, Mercedes D’Alessandro. Otra antigua conocida de Axel Kicillof, de quien fue pareja varios años y con quien las cosas no terminaron demasiado bien. Pero el tiempo, como se ve, todo lo cura.

Bonus Track III

Absolutamente definida la pre candidatura de Diego Santilli en la Provincia de Buenos Aires y de María Eugenia Vidal en la Ciudad. Con la tutela de Horacio Rodríguez Larreta y de “Lilita” Carrió, Juntos por el Cambio se encamina a dos internas de las más elocuentes de los últimos tiempos. Según ellos ya tienen adentro a José Luis Espert. ¿Convencerán a Florencio Randazzo? 🤷🏻‍♀️

 

Por Nancy Pazos

 

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