El Gobierno debate cambios en el Gabinete para oxigenar la gestión y apuntalar la estrategia electoral

El Gobierno debate cambios en el Gabinete para oxigenar la gestión y apuntalar la estrategia electoral

Los nombres se mantienen en reserva. El kirchnerismo los vincula a problemas de administración y al inicio de una nueva etapa en la orientación del oficialismo.

En público se niega bajo todo concepto. Pero en la reserva de los despachos hay coincidencia entre los socios del Frente de Todos (FDT) sobre la necesidad de impulsar cambios en el Gabinete este año. Las fechas y la forma son motivo de debate en la coalición de gobierno.

En el entorno del Presidente se asocia los enroques venideros a una necesidad de “oxigenación lógica”, pero también a una “estrategia electoral” de cara a 2023. Mientras tanto, en el kirchnerismo deslizan críticas al “funcionamiento” de algunas carteras y hablan de reemplazar ministros “por el bien de la gestión” frente a una nueva etapa. El parteaguas será el proceso electoral.

En tanto, aún se está definiendo el rol que tendrán Alberto Fernández y Cristina Kirchner en el armado de listas y en la campaña para las PASO, dos procesos que evidenciarán la correlación de fuerzas en la coalición nacional de gobierno.

Fechas y motivos

Las modificaciones en el Gabinete se realizarán por motivos políticos, de gestión, y estrategia electoral. En Balcarce 50 aseguran que la forma en que se producirán las salidas “no será lineal”. Niegan que las eventuales modificaciones vayan a producirse por la falta de “funcionamiento” pero admiten que está decidido que es necesario “oxigenar” la coalición. Lo consideran un proceso “natural” en un segundo tramo de gobierno, en especial después de dos años de desgaste por la administración de la pandemia de coronavirus.

Los nombres se mantienen in pectore. En Balcarce 50 solo se alude, para exceptuarlo, al ministro coordinador, Santiago Cafiero. “Los que dicen que se va como candidato son los mismos que están buscando hacerle daño desde el principio. No va a pasar”, dijo una fuente cercana al primer mandatario ante los rumores de una “salida elegante” a través de una nominación.

Según argumentan, las salidas responderán, en parte, a la estrategia de cara a 2023. “Sea cual sea el resultado de estas elecciones, la oposición va a usar el Congreso con mucha fuerza durante los próximos dos años, para posicionarse y atacar. Aunque tengamos figuras importantes, como Cristina, Máximo y Sergio, vamos a necesitar más pesos fuertes en el recinto”, argumentó un vocero del Gobierno, adelantándose a la pelea que se viene por las Presidenciales en la arena legislativa. “No es un castigo ser candidato, puede ser el premio de un posicionamiento para 2023”, insistió un vocero en la Casa Rosada.

En el ala kirchnerista, en cambio, aluden a una necesidad de cambio en el funcionamiento en ciertos ministerios, que evitan nombrar para mantener en calma el palacio. Cuando bregan por modificaciones en el Gabinete, vuelven a la frase de la carta de Cristina Kirchner el año pasado sobre los “funcionarios que no funcionan”.

Ese diagnóstico sigue vigente en el Instituto Patria, a pesar del transcurso de los meses, y de que la titular de Vivienda, María Eugenia Bielsa; y la de Justicia, Marcela Losardo, se fueron por las pujas internas. Y ex ministro de Salud, Ginés González García, que tenía respaldo, terminó eyectado por el escándalo del vacunatorio VIP. El de Mario Meoni, de Transporte, fue un caso excepcional. Falleció en abril y fue reemplazado en mayo por Alexis Guerrera, también del espacio de Sergio Massa.

El momento clave

La pregunta central gira en torno a la fecha de los cambios. Y aunque nadie se atreve a contestar con exactitud, en los entornos del Presidente y de la vicepresidenta evalúan los criterios que se utilizarán para definir el momento. En la Casa de Gobierno aseguran que probablemente ocurra que algún ministro sea candidato, pero que también podría haber remociones después de las elecciones, de acuerdo a las predicciones sobre la performance electoral.

En este sentido, el análisis en la cercanía del Presidente era el siguiente: “Si Alberto supone que va a ganar las elecciones, va a hacer cambios después. Si sabe que pierde, lo va a hacer antes”. “No puede cambiar el gabinete después de perder las elecciones, porque van a ser ministros que asumen débiles, hijos de la derrota. En cambio, si gana y modifica, da un mensaje de reimpulso y aire al Gobierno”, razonó un ladero de Alberto Fernández.

Tanto en los sectores moderados como en el kirchnerismo hablan de una “nueva etapa” en relación a las elecciones. Pero el significado de “lo nuevo” es distinto. El kirchnerismo vislumbra un cumplimiento de las promesas de campaña orientadas “a lo que necesita y espera el pueblo” en términos económicos, con determinaciones “más fuertes y claras” ante “los sectores económicos concentrados”, como describió a Infobae una de las espadas legislativas de Cristina Kirchner. Con los cambios ministeriales apuntan en ese sentido. Mientras tanto, en la Casa Rosada hablan de un “equilibrio”, de “consenso” y de una “reconstrucción de la Argentina en la pospandemia”.

Mientras tanto, en los ministerios, según pudo reconstruir este medio, hay conciencia sobre los planes de cambios. “Se habla, sí, y hay algunos nombres dando vueltas. No sabemos cuándo ni quiénes, pero va a pasar”, dijo un ministro que visita seguido la Casa Rosada.

En el Gabinete hay voces que piden que el Presidente tenga mayor preponderancia en la coalición, pero que al mismo tiempo se muestran resignadas ante la influencia del sector que lidera Cristina Kirchner y en especial a la presión que ejerce desde la provincia de Buenos Aires. De hecho, ven el recambio en el Gabinete como el resultado de la presión de la Vicepresidenta.

Campaña y cierre de listas

La expectativa sobre el rol que tendrán el Presidente y la Vicepresidenta en el armado de listas y en la campaña está a la orden del día. En esos dos procesos quedará evidenciado cómo está planteado el equilibrio de fuerzas en la coalición después de dos años de gestión.

En la Casa Rosada bregan por que el Presidente lidere las recorridas en la provincia de Buenos Aires y en el interior. Pero hay rumores sobre su “relegamiento” del territorio bonaerense. Sobre todo después de las recientes apariciones de Cristina Kirchner junto a Axel Kicillof en distritos de la provincia de Buenos Aires sin Alberto Fernández.

En su entorno relativizan que esos actos sean señales de lo que se viene: “La campaña no empezó. Alberto le va a poner el cuerpo, tanto en el interior, con los gobernadores y también va a estar en la Provincia”, dijo un vocero. Y destacó que el armado va a estar a cargo de los ministros de Interior, Eduardo “Wado” de Pedro, y de Obras Públicas, Gabriel Katopodis. También aseguran que el jefe de Gabinete, Cafiero, será el jefe de campaña, como en 2019. Pero aparecen dudas sobre la ejecución de esta declamación en la práctica.

En el cristinismo, e incluso algunas voces cerca del propio Presidente, aseguran que la jefatura de campaña será colegiada y descartan que sea ostentada por el ministro coordinador. Los voceros de la Casa Rosada mantienen firme que será Cafiero el encargado de liderar la mesa política proselitista, como ocurrió en 2019. “Sólo puede haber un jefe de campaña”, dijo un experimentado dirigente.

Respecto de las listas, en La Cámpora aseguran que Cristina y Máximo Kirchner -sobre todo en la esfera provincial-, tendrán la lapicera para designar a los candidatos definitivos. En la Casa Rosada juran que está pactado que los candidatos se decidan en forma consensuada entre la vicepresidenta y el Presidente. Y repiten que el perfil de los dirigentes será “de unidad, frentetodista”. Faltan tres semanas para el cierre de listas y la única coincidencia en la coalición oficialista es que los nominados se conocerán “diez minutos antes” del límite para la inscripción.

 

Por Brenda Struminger

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