Axel Kicillof no hablará de la economía y se imagina a María Eugenia Vidal alejada de Mauricio Macri

Axel Kicillof no hablará de la economía y se imagina a María Eugenia Vidal alejada de Mauricio Macri

Tras la victoria se replegó para evitar hablar de la crisis financiera. Cómo arma su plan de gobierno y qué piensa de la estrategia de Juntos por el Cambio para la Provincia.

​A 36 horas del instante en que, el domingo cerca de las 22.30 supo que rozaba los 50 puntos, Axel Kicillof se replegó. Juntó a su equipo, dio indicaciones y se llamó a silencio hasta que se despejen los nubarrones financieros.

Se aleja del traje de economista -su mettier, el que lo llevó a ser ministro de Cristina Kirchner- para vestirse de candidato que, luego de los 18 puntos que le sacó a María Eugenia Vidal, suena a futuro gobernador.

Kicillof no quiere opinar en público de economía porque, dice, las definiciones en esa materia las da Alberto Fernández y porque él apunta a cincelar su perfil de dirigente bonaerense como potencial suceso de Vidal.

El martes, en su búnker de la calle Piedras, reunió a los suyos: Carlos "Carli" Bianco, Augusto Costa, Javier Rodríguez y Juan Cuattoromo, además de su vocera Jesica Rey y a Ignacio Ramirez, que interviene en la campaña, entre otros.

El staff de Kicillof peinó, ciudad por ciudad, el resultado electoral del domingo y detectó los territorios donde, dicen, pueden mejorar la performance.

​En el tramo bonaerense, el Frente de Todos ganó en cinco de las ocho secciones electorales: las dos del conurbano, La Plata (Octava); la Segunda (norte) y la Cuarta (noroeste).

En la Sexta, Fernández venció a Macri pero Kicillof cayó ante Vidal. Eso fue producto del corte a favor de la gobernadora no en desmedro del candidato del FdT: Vidal tuvo 300 mil votos más que Macri.

Para el FdT, en la campaña que viene ese rasgo se magnificará: "A ella ya no le alcanza con facilitar corte de boleta o esconder a Macri, necesita despegar y mostrarse distinta", dicen a Clarín.

Se repite un registro para traducir la postura que la gobernadora tuvo en la conferencia de prensa del lunes luego de la derrota. Se desacopló de Macri, aplicó el manual clásico de los gurúes de reconocer errores y prometer mejoras.

"Dijo escuchar casi diez veces", apuntaron cerca de Kicillof y lo compararon con la reacción, posterior, de Macri.

El FdT venció, en segmento gobernador, a Juntos por el Cambio por 1.569.107 votos. Un operador del PJ jugaba con una cuenta: con 85 días de tiempo hasta la general del 27 de octubre, Vidal debería recuperar 18.460 votos por día.

​La diferencia parece irreversible aunque Kicillof pidió a los suyos que no se relajen y, sobre todo, dio especiales indicaciones para moverse con cautela. "La regla debe ser no cometer errores", dicen a su lado.

Vidal se puso, en la previa de las PASO, la campaña al hombro y apostó a empujar, hacia arriba, a Macri. Los intendentes hicieron el mismo intento pero a muchos no les funcionó: Julio Garro en La Plata, Martiniano Molina en Quilmes, Nicolás Ducoté (Pilar), Néstor Grindetti (Lanús) y Gustavo Valenzuela (Tres de Febrero) perdieron.

Si la boleta de Macri fue pesada para los candidatos cambiemitas, como sostienen los alcaldes del PJ que tuvieron elecciones parecidas al 2011, cerca de Kicillof entiende que a Vidal no le será suficiente inducir el corte de boleta sino que tendría que despegarse más abiertamente de la gestión nacional.

Otro equipo se enf​ocó en la cuestión de la economía y la producción: empezó un repaso para estudiar, sector por sector, la situación en las distintas zonas de la provincia. ¿Parece el bosquejo de un eventual plan de gobierno? Eso parece pero, talibán de la cautela, Kicillof evita que se lo traduzca en esos términos.

El lunes Kicillof almorzó pizza con Alberto F. y Cristina Kirchner en el Instituto Patria. Estuvieron, además, Matías Llamnes, Eduardo "Wado" De Pedro y Máximo Kirchner. Fue el festejo que no pudo ser con la ex presidente el domingo a la noche.

Fernández se quedó hasta pasada la medianoche en el "Complejo C" de Chacarita, pero Kicillof con su equipo se fueron hasta un centro cultural en Parque Chás.

Más temprano, había esperado los resultados junto a Sergio Massa y Lammens en un VIP del tercer piso. Fue el tigrense quien le alertó, cerca de las 22, sobre la demora en la difusión de los datos.

Para entonces, varios intendentes lo habían llamado para contarle, exultantes, los resultados en los distritos: le hablaban de triunfos más holgados de lo que llegaron a imaginar. Símil 2011, el año de los 54 puntos de la reelección de Cristina.

Pero recién cuando apareció Macri en TV y luego Rogelio Frigerio y se soltaron los datos, en medio del festejo por los 15 puntos de los Fernández, Kicillof vio que su propio score, en la provincia, trepaba a 49,9%, como fue el el primer número que se difundió.

Coment� la nota